En el panorama automovilístico actual, donde los vehículos crecen en tamaño y peso y los SUV dominan el mercado, el Audi A1 allstreet llega como una propuesta diferente que recupera sensaciones de conducción satisfactorias.

Con sus 4,04 metros de longitud, este modelo se sitúa en el núcleo de los utilitarios, aunque los 4 centímetros adicionales de altura libre al suelo amplían significativamente sus posibilidades de uso, permitiendo transitar por caminos sin temor y afrontar los elevados bordillos urbanos con total confianza.

Una apuesta diferenciadora

La plataforma MQB A0 que comparte con otros modelos del grupo Volkswagen y su fabricación en Martorell (Barcelona), evidencian un parentesco muy definido. Sin embargo, el tratamiento estético recibido lo eleva por encima de sus hermanos de grupo, especialmente con las protecciones camperas en negro que recorren el perímetro inferior de la carrocería, otorgándole un aspecto que podría definirse como un Audi allroad a escala.

Interior equipado y premium

El interior constituye uno de los puntos fuertes del vehículo, donde la instrumentación digital configurable, la pantalla central y la calidad de los mandos establecen un estándar elevado en su categoría. La ergonomía resulta sobresaliente al combinar acertadamente pantallas con mandos convencionales, lo que redunda en una mayor seguridad al volante al evitar distracciones peligrosas.

La tapicería de estilo retro, que evoca la mítica tartán del Golf GTI, supone todo un acierto, aunque la calidad percibida en las puertas, con plásticos duros, recuerda que seguimos ante un vehículo generalista en algunos aspectos.

Las plazas traseras ofrecen un espacio generoso para dos adultos altos, aunque con respaldo algo erguido con ausencia de asideros o salidas de aire. El maletero, con 335 litros, ofrece un aprovechamiento óptimo gracias a elementos como la red sujetaequipajes.

El acabado Adrenalin Black Edition incluye una dotación generosa con equipo de sonido de seis altavoces, spoiler S line, pilotos LED, sensores de alumbrado y lluvia, climatizador bizona y retrovisor interior fotosensible, entre otros elementos que justifican su posicionamiento premium dentro del segmento.

Un motor de cuatro cilindros ejemplar

El motor 1.5 TFSI de 150 CV representa una elección mecánica poco habitual en el segmento, proporcionando unas prestaciones notables con un aceleración de 0 a 100 en 8,5 segundos y una velocidad punta elevada. La suavidad del cuatro cilindros y su agradable sonoridad, junto con la eficaz transmisión automática de doble embrague S tronic de siete marchas, conforman un conjunto mecánico especialmente disfrutable en conducción deportiva. Se echa en falta, al menos una aversión con híbridacion ligera,, que le hubiera permitido obtener la etiqueta ECO.

Consumos ajustados para buenas prestaciones

Los consumos resultan contenidos, situándose entre 6 y 6,5 litros en uso urbano, mientras que en uso mixto ascienden hasta 7-7,3 litros. El comportamiento dinámico constituye su mayor baza: estable, noble y con una suspensión que logra un equilibrio inteligente entre firmeza y confort, este utilitario permite disfrutar en carreteras sinuosas sin llegar a revelar un carácter puramente deportivo. La respuesta de los frenos, con discos en las cuatro ruedas, resulta convincente incluso en uso exigente.

A velocidades de crucero destaca por su aplomo y el buen aislamiento acústico del habitáculo, aunque el sistema de navegación supone un desembolso extra. Entre las carencias más notables, considerando su precio, que en la versión probada superaba los 35.000 euros, figuran la ausencia de arranque por botón y de retrovisores con plegado eléctrico, así como el freno de estacionamiento manual, que resulta algo anticuado frente a los botones electrónicos.

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