Cada año crece el interés por los vinos blancos con personalidad para celebrar fechas señaladas. En este contexto, la bodega riojana Marqués del Atrio, dirigida por la quinta generación de la familia Rivero, presenta su Marqués del Atrio 2 Cepas Blanco de Guarda como una propuesta diferente para San Valentín y otras veladas íntimas.
La referencia busca alejarse del consumo rápido y plantea una experiencia más pausada. No se trata de un blanco ligero al uso, sino de un vino con elaboración cuidada y crianza en barrica, diseñado para disfrutarse con calma y en buena compañía.

¿Por qué es un vino perfecto para San Valentín?
El vino combina tempranillo blanco y viura, dos uvas con presencia en Rioja que aportan perfiles distintos y complementarios. Las uvas proceden de viñedos situados en Rioja Oriental, concretamente en la zona de Mendavia, un área reconocida por sus condiciones para la viticultura.
Tras la vendimia, cada variedad fermenta por separado en depósitos de acero inoxidable a temperatura controlada con el objetivo de conservar sus matices propios. Después, 5.000 litros del vino pasan diez meses en barricas nuevas de roble francés con distintos niveles de tostado, un proceso que aporta complejidad sin perder frescura.
Cómo es el vino blanco en la copa
En apariencia muestra un tono amarillo pajizo, limpio y brillante. En nariz se perciben aromas frutales asociados a la tempranillo blanco, como piña y mango, junto a notas más florales y cítricas vinculadas a la viura. A estos matices se suman recuerdos de frutos secos, vainilla y tostado procedentes de su paso por madera.
En boca resulta suave, con buena frescura y volumen. El final es prolongado, lo que lo convierte en un vino pensado para acompañar la conversación y la comida sin prisa.
Además, la bodega recomienda servirlo entre 10 y 13 grados. Funciona bien con aperitivos y con platos como pescados a la brasa, mariscos, arroces y carnes blancas, opciones habituales en cenas de celebración.

Sobre el grupo bodegero
Marqués del Atrio es el grupo bodeguero riojano vinculado a la familia Rivero, cuya historia en el mundo del vino comenzó a finales del siglo XIX. Su trayectoria vitivinícola arrancó en 1899 en la localidad de Arnedo, un punto de partida que marcó el inicio de un proyecto familiar ligado al cultivo de la vid y a la elaboración de vinos con identidad propia.
A lo largo de más de un siglo, el relevo generacional ha sido una pieza clave en su evolución. Las distintas generaciones de la familia han mantenido una línea de continuidad basada en el respeto por la tradición, al mismo tiempo que han ido adaptando la bodega a los cambios del mercado y a las nuevas formas de producir y comercializar vino. Este equilibrio entre herencia y modernización ha permitido que la empresa creciera de manera sostenida y que sus etiquetas llegaran a diferentes países y públicos.
En la actualidad, el grupo está dirigido por la cuarta y la quinta generación de los Rivero. Con más de cien años de recorrido, cuenta con dos bodegas principales dentro de la DOCa Rioja y desarrolla su actividad en varias de las denominaciones de origen más relevantes de España. Gracias a esta estructura y a su experiencia acumulada, Marqués del Atrio se ha consolidado como uno de los grupos bodegueros de referencia tanto dentro como fuera del país.