Un cambio rápido
Así, en definitiva, la desaparición de las abejas puede provocar cambios en la evolución y el desarrollo de la flora, y la reducción de la producción de miel. El fenómeno podría ser rápido, aclara el profesor Florian Schiestl, coautor del estudio, diciendo que “un cambio en la composición de los insectos polinizadores en los hábitats naturales puede desencadenar una rápida transformación evolutiva en las plantas”.ONG como Greenpeace han puesto en marcha campañas de concienciación y apoyo a las abejas, y también a las mariposas o escarabajos, que podrían extinguirse, indica la organización, por el uso de insecticidas como los neonicotinoides, que pueden hallarse no solo en campos agrícolas, sino también en cursos de agua de riego, charcos, estanques, arroyos de montaña, ríos, humedales temporales, aguas de deshielo, aguas subterráneas y en las salidas de plantas procesadoras de agua.
El declive de los polinizadores es un síntoma, para el grupo ecologista, de que el modelo de agricultura industrial está al borde del colapso, llevándose a su paso la biodiversidad, alimentando el cambio climático, incrementando la contaminación y destruyendo el tejido rural.
Una campaña polémica
Y también han actuado empresas como Cheerios, una conocida marca de cereales estadounidense que se ha propuesto repartir 100 millones de semillas de plantas silvestres entre sus clientes. Además, Buzz, la abeja mascota de sus cereales, ha desaparecido de la caja de manera simbólica, y se ha añadido una acción en redes sociales, con el hashtag #BringBacktheBees.La iniciativa, que se puede seguir en la web de la marca, ha tenido una excelente acogida, y se han entregado diez veces más la cantidad prevista de semillas. Aunque también ha recibido numerosas críticas, que argumentan que Cheerios utiliza en sus plantaciones pesticidas y herbicidas, en parte culpables de la muerte de las abejas.Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
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