Juanma Moreno Bonilla ya ha sido investido, de nuevo, como presidente de la Junta de Andalucía. Pero para ello ha tenido que pasar por el aro de Vox, algo que dijo que no haría. Todo tiene un precio, suponemos. Derecha y ultraderecha han firmado un acuerdo de 150 medidas, pero los de Bambú ya han anunciado que están llevando a cabo otras negociaciones de forma separada para "tener presencia" en otros organismos públicos. Y, entre ellos, entra en juego Canal Sur, donde, de momento, ya han pedido aumentar su representación en el Consejo de Administración. Sin embargo, esta estrategia no es nueva, ya la utilizaría Ciudadanos en 2019.
"Vox le ha pedido a Moreno Bonilla lo mismo que le concedió a Juan Marín. Y Ciudadanos metió baza en Canal Sur. O sea, blanco y en botella", cuentan fuentes internas de la televisión pública andaluza a ElPlural.
Y es que, tal y como recuerdan, en el año 2019, cuando Juanma Moreno obtuvo la llave de San Telmo gracias a los naranjas, estos ya incluyeron a Canal Sur entre su lista de deseos. Los de Juan Marín también entendieron que consolidar su peso político pasaba por ganar influencia en los principales organismos de la Junta. Y la televisión pública fue una de las primeras piezas sobre las que se movieron.
La operación se puso en marcha a toda velocidad. Apenas un mes después de la constitución del nuevo Gobierno andaluz, PP y Ciudadanos ya habían situado la RTVA entre las primeras reformas institucionales de la legislatura. El objetivo oficial era desbloquear unos órganos de dirección que llevaban años con el mandato caducado, pero la fórmula elegida permitía también rediseñar por completo el funcionamiento interno de Canal Sur y adaptar su estructura al nuevo mapa político surgido de las elecciones de diciembre de 2018.
La primera pieza fue una reforma exprés de la Ley de la RTVA. El Ejecutivo impulsó una modificación legislativa para renovar de arriba abajo la gobernanza del ente. El cambio más relevante consistió en reducir el Consejo de Administración de quince a nueve miembros, un recorte de casi el 40% que alteró automáticamente el reparto de poder dentro del máximo órgano de decisión de Canal Sur. Al mismo tiempo, la reforma fijó que tanto el Consejo como el director general tendrían un mandato ligado a la legislatura y estableció mecanismos para evitar que futuras renovaciones quedaran bloqueadas durante años.
Con la ley ya modificada llegó el siguiente movimiento. El Parlamento procedió a renovar íntegramente el Consejo de Administración conforme a la nueva composición. De los nueve asientos, tres quedaron en manos del PSOE, dos fueron para el Partido Popular y otros dos para Ciudadanos, mientras que Vox y Adelante Andalucía obtuvieron un representante cada uno. Para la formación de Juan Marín aquello suponía un salto cualitativo: pasaba de la oposición a ocupar dos puestos en el órgano desde el que se supervisa la estrategia, los presupuestos y las principales decisiones de la radiotelevisión pública andaluza. Al mismo tiempo, el periodista Juan de Dios Mellado fue elegido director general de la RTVA, culminando así la renovación de la cúpula del ente.
La remodelación no terminó en los nombramientos. Con el nuevo Consejo ya constituido y Mellado al frente de Canal Sur comenzó una reorganización interna del ente. Se aprobó un nuevo organigrama, se redistribuyeron competencias, se crearon nuevas áreas vinculadas a la transformación digital y se redefinió la estructura directiva de la radiotelevisión pública. En apenas unos meses, Canal Sur había pasado de ser uno de los organismos pendientes de renovación a convertirse en una de las primeras instituciones remodeladas por el Ejecutivo de coalición entre PP y Ciudadanos.
Siete años después, la historia amenaza con repetirse. Con una diferencia: esta vez quien sostiene a Moreno Bonilla no es Ciudadanos, sino Vox. Y, al igual que hicieron los de Juan Marín en 2019, la formación de Santiago Abascal ha convertido Canal Sur en una de las primeras piezas de la negociación que discurre al margen del acuerdo de Gobierno. De momento, la exigencia pública pasa por aumentar de uno a dos sus representantes en el Consejo de Administración -del que ya forma parte Álvaro Zancajo-, una reivindicación que el propio José Antonio Fúster ha reconocido que forma parte de las conversaciones abiertas con el PP.
Sin embargo, dentro de la RTVA la lectura va mucho más allá de un simple asiento más. Fuentes de la casa interpretan este movimiento como el inicio de una estrategia para incrementar la capacidad de influencia de Vox sobre la radiotelevisión pública, siguiendo un camino muy similar al que en su día abrió Ciudadanos tras convertirse en el socio imprescindible de Moreno Bonilla. Primero, ganar presencia en los órganos de decisión; después, participar en las grandes decisiones del ente. Cambian los protagonistas, pero el manual parece el mismo.
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