Hasta su fallecimiento en el año 2014, Cayetana Fitz-James Stuart, la duquesa de Alba, fue un personaje habitual de la crónica social de nuestro país. Sin embargo, más allá de su célebre perfil aristócrata, los que la conocieron dibujan a una mujer poliédrica, tradicional a causa del peso de la época y de su herencia, pero, al mismo tiempo, adelantada a sus tiempos.

Entre los actos y homenajes que se llevarán a cabo con motivo del centenario de su nacimiento se encuentra el documental Cayetana, duquesa de todos, que se emitirá primero en Canal Sur y, posteriormente, llegará a Netflix. ElPlural.com ha entrevistado a su directora, Susana Alonso, encargada de reflejar la cara más desconocida de la aristócrata.

Pregunta: ¿Cuál era el fin de hacer este documental? La duquesa de Alba siempre ha sido una figura muy mediática y, por lo tanto, conocida.

Respuesta: La mayoría de la gente tiene una imagen de ella de sus últimos años, en los cuales, por diferentes enfermedades, tuvo una vida más de señora mayor. Por un lado, la idea era recuperar su figura porque ha sido uno de los personajes más importantes del siglo XX y descubrir esa persona.

Desde que era muy pequeña, Cayetana vivió una vida muy particular. Se quedó sin madre muy pronto y se crió con niñeras. Su padre, que la adoraba y estaba muy pendiente, era un personaje muy interesante. Yo siempre digo que podría ser una especie de espía porque tenía contactos en todo el mundo. Durante el periodo de entreguerras fue un señor que se enteraba perfectamente de lo que estaba pasando y tuvo su influencia. Por esto, ella viajó por todo el mundo desde muy pequeña y eso le hizo aprender a valorar lo de fuera. En España, en aquel momento, teníamos una época mucho más oscura, más introspectiva, y ella tuvo la oportunidad de salir y conocer mucha gente, muchos países.  

La cualidad que más me ha sorprendido de ella es su curiosidad. Era una señora que al margen de ser una turista, una turista con mucho dinero que podía permitirse el lujo de viajar donde le diera la gana, preguntaba y no se cortaba, le gustaba conocer gente de todos los ámbitos, de todos los espectros sociales. Hablaba con uno y con otro, le daba igual que fuera Cary Grant en Hollywood o el botones del hotel donde se hospedaba.

Se ha querido recuperar esa Cayetana que aquí prácticamente era una desconocida y también poner en valor, desde la época actual, lo que supuso esta señora con la capacidad que tenía ella de poder conocer, de poder viajar y de poder recuperar el patrimonio. Ella levantó el Palacio de Liria desde las ruinas más absolutas prácticamente, después de que se destruyera durante la Guerra Civil.

(P): ¿Cómo fue todo ese proceso de documentación? ¿Habéis tenido acceso a material inédito, qué hijos han colaborado, etc.?

(R): Los hijos han participado de forma activa. En el documental aparecen cuatro: Cayetano, Eugenia, el duque Carlos y Fernando. Jacobo y Alfonso no han querido participar a nivel práctico, pero sí han colaborado a la hora de cedernos imágenes y fotografías que forman parte de su archivo familiar de cuando eran pequeños.

El gran valor que tiene este documental es que hemos podido acceder a los álbumes personales de Cayetana. Tenía más de 100, algunos manuscritos por ella con quién era cada persona que aparecía en la foto, dónde se había tomado, etc. El equipo de documentación de Ábside Media Producciones ha hecho un trabajo alucinante.

Por otro lado, sus hijos tenían material de vídeo de cuando eran pequeños. Hay cosas muy bonitas.

(P): Cayetana de Alba fue un personaje habitual de la crónica social y la prensa del corazón, ¿crees que en sus últimos años esto desdibujó su persona?

(R): Cayetana tenía una contradicción con esto. Todo el mundo nos ha dicho que la prensa rosa, los medios, la hicieron sufrir. Sobre todo cuando empezaron a atacar a sus hijos, eso lo llevaba muy mal.

Lo que pasa que era una persona muy diplomática y siempre intentaba atender a los medios y responderles, pero llegó un momento en el que la superó un poco, la afectó anímicamente y sufrió muchísimo. El ataque directo de la prensa rosa le hacía daño. Tenía esa dicotomía. Creo que en los últimos años ya estaba muy cansada de todo esto.

Por otro lado, nos contaban que entre los paparazzis que estaban a las puertas de su casa ella tenía sus favoritos, a los que no les importaba contarles cosas o que le hicieran fotos.

(P): Hablábamos de su padre, Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, que fue un diplomático con mucho poder. ¿Hasta qué punto heredó la duquesa su perfil político? Es una faceta suya más desconocida.

(R): El duque Jacobo llegó a ser embajador en el Reino Unido con Franco. Además, cuando estaba en el exilio, fue la mano derecha de la reina Victoria Eugenia. Es decir, era un hombre que tenía muchísima información de todo lo que estaba pasando, del período de entreguerras, de la Segunda Guerra Mundial. etc. Estaba muy en contacto con todos los dirigentes que, en ese momento, movían el mundo.

Cayetana está emparentada con Churchill y su padre, sobre todo, tenía muchísimo poder. Era antifranquista, siempre defendió la monarquía, y era íntimo amigo de Alfonso XIII. Luego, cuando don Juan estuvo en el exilio siempre lo apoyó.

Cayetana heredó todo eso de su padre. Nunca se declaró franquista, siempre defendió a la reina Victoria Eugenia. En su época más adulta decía que no era de ningún partido político, pero sí que los escuchaba a todos. Era una mujer muy poco polarizada, como diríamos ahora.

Hemos entrevistado a políticos, como Carmen Calvo, del PSOE, que fue ministra de Cultura en la época en la que ella estaba en Sevilla haciendo acciones a favor de recuperar patrimonio, o al exalcalde de Sevilla, Zoido, del PP. Todos nos han comentado lo mismo, que nunca se decantaba por un partido u otro, pero siempre escuchaba a todo el mundo. Cuando alguien llegaba a Cultura de la Junta de Andalucía quería conocerlos, ella hablaba con quien le pudiera ayudar a conseguir sus objetivos. Era bastante cabezona en eso.

Tenemos también unos audios de la cadena COPE, de entrevistas con ella, en los que cuando gana Felipe González, y le preguntan por él, dice: ‘A mí este señor me cae muy bien’. Hay un montón de fotos. Con Felipe González tuvo una relación bastante directa.

(P): De hecho, Felipe González ha participado en el acto que se ha celebrado en Sevilla por el centenario del nacimiento de la duquesa de Alba. ¿Hasta qué punto eran cercanos?

(R): Intentamos entrevistar a Felipe González, pero por un problema de agenda no fue posible. Sabemos que la relación fue estrecha. No sé si llegarían a llamarse amigos, pero sí que tenían una relación muy directa.

Cayetana, después de haber vivido el franquismo, después de haber tenido que estar exiliada desde muy pequeña de su país, porque se fue a Francia y a Inglaterra para evitar la Guerra Civil, cuando cambió el régimen, vio una oportunidad de otra España, de hacer otro tipo de cosas y de cambiar todo. Entonces, cuando Felipe González llegó al Gobierno, yo creo que ella pensó que tenía que hablar con él.

Tenían una relación muy buena y se tenían cariño. Yo creo que hablaban mucho de política.

(P): Siempre se ha dicho que era una mujer muy adelantada a su tiempo, ¿en qué aspectos crees que rompía con estos roles tradicionales de la época y de su clase?

(R): Siempre se ha dicho que era una mujer muy libre y es verdad que lo fue, pero siempre tuvo la carga de quién era encima. Es una señora que se casó tres veces, en su época estas cosas eran prácticamente impensables.

Todo el mundo nos ha dicho que era una mujer muy enamoradiza y que no le gustaba estar sola. Lo que pasa es que cuando Luis Martínez de Irujo murió -nos han dicho que fue el gran amor de su vida-, después de pasarlo fatal, porque se quedó sola con los seis niños muy pequeños, necesitaba estar con alguien.

Entonces fue cuando se enamoró de Jesús Aguirre y en tres meses se casó con él. Era algo muy novedoso en ese momento. Todo el mundo alucinó con que hiciera eso.

Por un lado era tradicional, porque ella decía, si yo me quedo sin vida, me tengo que casar. No concebía la convivencia sin el matrimonio. Y cuando Jesús Aguirre falleció conoció a Alfonso Díez, que es una persona maravillosa, un señor súper elegante, súper entregado en la entrevista. Nos encantó, se le ve súper enamorado de ella.

(P): La relación con Alfonso Díez se juzgó mucho porque ella era más mayor y, de hecho, se llegó a hablar de supuestos intereses por parte de él.

(R): Lo que te puedo decir es que una vez que hablas con él te das cuenta de que este señor estaba súper enamorado de la duquesa. Es más, él no ha querido nada, renunció absolutamente a todo.

Era una relación que a ella le hizo muy feliz en los últimos años de su vida porque le permitió ilusionarse, viajar. Aunque fuera una persona mayor, era una señora con una energía brutal. Y yo creo que ella lo aprovechó hasta el final. El hecho de estar al lado de Alfonso, que vivía por y para ella, para ella fue una suerte.

(P): ¿Qué crees que es lo que más va a sorprender al espectador de una persona que fue tan conocida en vida?

(R): Lo que más va a sorprender es descubrir a la persona. Todos tenemos en nuestra retina el personaje de Cayetana de sus últimos años y ella fue una persona con su infancia, sus sacrificios, sus tragedias. Lo de quedarse sin madre tan pequeña la marcó toda la vida. Se va a descubrir a esa persona.

Se preocupaba por la gente y por los espacios en los que estaba. Era muy detallista, súper respetuosa con la gente que la quería. Tuvo tanta falta de cariño, de cercanía, cuando era niña, que cuando la gente le demostraba cariño era muy agradecida.

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