La agenda internacional de Donald Trump está en el centro de la atención global tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela por fuerzas estadounidenses y sus recientes amenazas sobre Groenlandia. Estas acciones han desatado una ola de análisis y advertencias en redes sociales sobre los posibles riesgos de los planes del presidente de Estados Unidos para la estabilidad internacional.
Entre esas críticas ha destacado la de la periodista Silvia Intxaurrondo, que ha sido muy crítica con Trump. En su cuenta de X, la periodista compartió una escena de El gran dictador (1940), la célebre película de Charles Chaplin en la que se parodia a Adolf Hitler durante su expansión por Europa. “Esto ya lo vimos… y no acabó bien”, escribió Intxaurrondo, sugiriendo un paralelismo entre el dictador alemán y las políticas actuales del presidente estadounidense.
Esto ya lo vimos… y no acabó bien 👇👇 pic.twitter.com/9wAOKlXKlx
— Silvia Intxaurrondo (@SIntxaurrondo) January 11, 2026
Objetivo en Groenlandia
El deseo imperialista de Donald Trump no se detiene en Venezuela. Él mismo lo aseguró en su comparecencia del pasado sábado, en la que lanzó un aviso generalizado a todo aquel que no se pliegue a los intereses de los Estados Unidos de América, advertencia dirigida especialmente al territorio de Groenlandia, perteneciente a Dinamarca.
Esta última semana el presidente norteamericano no ha dudado en reclamar Groenlandia para Washington, el mismo día de la operación para capturar a Nicolás Maduro ya se barajaba la posibilidad de que este territorio fuera el próximo objetivo de la Casa Blanca. Su primer ministro, Jens-Frederik Nielsen, recalcó el “respeto” a la gran isla ártica mientras advertía de que “nadie irá a apoderarse” de ella.
Europa, lejos de guardar silencio ante las intenciones del magnate, ha salido en defensa de Copenhague. Los principales países del continente emitieron esta semana una declaración de apoyo a Dinamarca, y la primera ministra del país nórdico advirtió que una acción militar de Estados Unidos contra su país, aliado dentro de la OTAN, supondría el fin de la Alianza del Atlántico Norte. "Todo se acabará si eso ocurre", avisaba.
“Me gustaría llegar a un acuerdo, por las buenas, y comprar la isla a Copenhague. Pero si no es por las buenas, será por las malas”, insistió el republicano. Trump aseguró además ser “fan de Dinamarca” y mostro su admiración al país, aunque puso en duda su soberanía sobre Groenlandia: “Que un barco suyo llegara allí hace 500 años no significa que sean los dueños”.
El presidente estadounidense ya había mostrado su interés por hacerse con la isla ártica antes incluso de ser reinvestido, aunque en los últimos meses había rebajado el tono. El asalto a Caracas ha servido para volver a activar una lógica de fuerza en la política internacional. Su consejero de política interior y jefe adjunto de Gabinete, Stephen Miller, lo expresó sin rodeos al afirmar que Estados Unidos debe controlar Groenlandia porque “somos una superpotencia”.
En la misma línea, el vicepresidente J. D. Vance pidió a los europeos que “escuchen al presidente” y refuercen la seguridad de un territorio que la Administración Trump considera clave, sobre todo en lo que respecta a la defensa antimisiles.
Estados Unidos ya cuenta con una base militar en la isla, la base espacial de Pituffik, en el norte del territorio. Además, dispone de cobertura legal para ampliar su presencia, ya que un acuerdo firmado con Dinamarca en 1951 le permite construir y operar nuevas bases y desplegar personal militar.
Desde que Trump empezó a lanzar sus reclamaciones, Dinamarca (miembro fundador de la OTAN) se ha mostrado dispuesta a colaborar con Estados Unidos para reforzar la seguridad de Groenlandia. Para Trump, sin embargo, los acuerdos actuales no son suficientes. “No se defiende igual algo que alquilas que algo que es tuyo. Se defiende la propiedad, no un arrendamiento. Nosotros tenemos que defender Groenlandia. Si no lo hacemos, China o Rusia lo harán, y eso no va a pasar”, concluyó, dejando clara su intención de anexionar el territorio danés para tratarlo como propio.