La memoria nunca entiende de despedidas. A veces basta una canción, una imagen o una voz para que todo vuelva a empezar. Y este es el punto de partida -nunca mejor dicho- de La más grande (Movistar Plus+). Rocío Carrasco y Alexis Morante querían contar la historia más desconocida de todo un icono como Rocío Jurado, esa dicotomía entre la Jurado y la Mohedano que tanto les obsesionaba descubrir a su público más fiel, pero también a aquellos, que por cuestión de tiempos, solo han conocido los ecos de la folclórica. Y qué mejor que para dibujar este retrato que la propia protagonista, ya que el documental parte de unas memorias que la propia cantante escribió y entregó en vida a su hija, quien, en esta ocasión, también se mete en el papel de productora ejecutiva.
Pregunta: El documental nace en el 20 aniversario del fallecimiento de Rocío Jurado. ¿Es un homenaje, un acto de justicia, una forma de reparar heridas, etc.?
Rocío: Pues mira, no es nada de eso, es simplemente poner en valor y contar la realidad de su vida, tanto profesional como personal, y hacer un documento gráfico para que las generaciones futuras, que a lo mejor se han criado escuchando por parte de sus familiares, sus abuelos, sus padres, que al final sepan quién es Rocío Jurado.
No hay mucho más... Ha coincidido que ha sido dentro del 20 aniversario, porque se ha dado la ocasión de que sean las personas oportunas en este momento las que lo tenían que hacer, y esas personas oportunas han llegado en el 20 aniversario. Si hubiesen llegado un año antes, igual si hubiese hecho un año antes.
Alexis: Al documental le da igual que sea el 20 aniversario, de hecho no se nombra en ningún momento, y también le da igual quién lo cuente, porque estamos contando su propia historia a través de ella, y es una cosa que no estaba hecha hasta ahora.
Había un conocimiento de Rocío Jurado grande por cosas televisivas, por millones de reportajes, por un imaginario que tiene la gente de distintas generaciones de cómo era, pero ha tenido que pasar ese tiempo para que desde este pozo y desde esta tranquilidad, y cogiendo al equipo adecuado y comandado además desde su propia familia, creo que era como había que hacer este documental. De una forma sosegada y muy emocional, metiéndose hasta dentro para explicar lo que es algo que se hace siempre mucho en la cultura anglosajona, que es explicar los grandes mitos de este país, y Rocío Jurado es uno de ellos.
(P): Alexis, ¿cómo has trabajado la mirada del documental para retratar una figura tan icónica sin caer en el morbo o en esa parte más emocional de Rocío Carrasco?
(R): Lo emocional nosotros lo buscamos en la narrativa cinematográfica. Las personas más cercanas a Rocío Jurado nos van a ayudar a darle esa cercanía y esa empatía, pero aquí la que manda es Rocío Jurado y su archivo. La prioridad siempre es que ella nos cuente la historia, pero tener a Rocío Carrasco, que nos encuentra una autobiografía, ya nos da la idea de hacer una narración, y que esa narración la haga Daniela Vega, que le aporta otro grado más de empatía y de sensibilidad.
Lo más importante es poner las piezas que había de una forma narrativa, hacer un guión muy cinematográfico -su vida es cine en mayúsculas- y coger todos esos giros y unirlos a una cosa que a mí me encanta, que es a la sociedad, el entorno sociocultural. A ella le tocó vivir el paso de una dictadura a una democracia y el paso de los derechos de la mujer. Se convierte en un icono, sin quererlo, de los derechos de la mujer.
(P): ¿Qué ha supuesto abrir ese archivo familiar y cómo se decide qué queda en su intimidad y que no?
(R): Es fácil porque es su historia y la cuenta ella. Está plasmado todo lo que ella ha contado y si ella no lo hubiese contado, no estaría. Enfrentarse a ese archivo es gratificante, en el sentido de que ves un montón de cosas.
A mí no me hacía falta para estar orgullosa de ella ver absolutamente nada, porque ya lo estoy y lo estaré siempre. Pero ves que hay mogollón de imágenes de ella, que es ella la que va contando sus cosas, y que a través de ese hilo conductor, Alexis ha hecho su magia y ha salido el documental.
(P): ¿Teméis que la polémica pueda eclipsar el lanzamiento del documental?
(R): A mí particularmente no me preocupan lo más mínimo, la verdad, no te voy a mentir. Es un proyecto de tal envergadura que se intente lo que se intenten, no se va a conseguir.
(A): Cuando el proyecto habla por sí solo, lo mejor es verlo. Existe la seguridad de que hemos hecho honestamente lo que teníamos que hacer, hemos contado su historia. Yo me he intentado además aislar de todo ruido anterior y solo me he centrado en ella, en Rocío Jurado, y en lo que me iban contando nuevos los más allegados que hemos entrevistado. Y creo que ahí está la clave de que haya una visión nueva de Rocío Jurado que va a sorprender hasta a los que creen que no se ha contado como se tenía que contar.
(R): Al final es un documental hecho para y por ella, y que está hecho con todo el amor del mundo. Y eso no lo empaña nada ni nadie.
(P): Rocío, parte de tu familia ha cargado contra la producción, ¿se les ofreció participar?
(R): Yo vuelvo a repetir, y es lo que he dicho siempre, se ha intentado contactar, se ha contactado y se ha declinado dentro de la libertad de cada persona. O sea que sin problema.
(A): Cuando nosotros hacemos el mapa estratégico de cómo vamos a narrar esto, en último lugar están los bustos parlantes, y no lo digo en tono despectivo porque nos aportan mucho, pero es el último lugar. La historia está clara, tenemos un guión previo, todo está hecho como puro cine y nos faltan estos huecos que nos tienen que narrar. Para mí es muy importante que sea la gente más cercana a Rocío Jurado y yo mismo intento que estén los más cercanos a Rocío Jurado. Agunos quieren hablar, otros no quieren, yo no puedo obligar a nadie a hablar. Respetable completamente y no pasa nada, la historia se cuenta igual.
(P): También has contado, Rocío, que hay partes del documental que habrías dejado fuera.
(R): Sí, el cuarto capítulo sobre todo, pero que sé que sería injusto para el espectador y que, me guste o no me guste, es el final del documental. Es un capítulo que para mí es muy doloroso, pero que tiene que estar y ya está. La historia no se puede contar sin ese final, porque es el que da pie a lo que Alexis decía antes, que es el nacimiento del mito.
(A): Ahí es donde nosotros hemos tenido que separar un poco lo personal, porque estamos contando dos vertientes de Rocío. La personal, que es la más dolorosa o la más bonita de contar cuando son cosas bonitas, pero ahí ha sido generosa diciendo 'contad lo que creáis que le viene bien también a la otra parte', que es la del mito.
Yo lo tenía clarísimo, el funeral es la primera imagen que se me viene a la cabeza cuando me proponen este documental: por qué ocurre ese funeral, por qué impacta tanto en la sociedad, por qué se lía la que se lía en Chipiona. Vamos a contar quién era esta mujer.
(P): ¿La más grande va a descubrir a una nueva mujer más allá del mito? Insistís en que, por un lado, estaba la Jurado y, por otra, la Mohedano.
(R): Queda muy patente y Alexis ha sabido plasmar esa dicotomía que existía, que una era la Mohedano y otra era la Jurado. Para la gente que la conozca o que cree que la conoce como artista, la van a conocer también como persona y es algo importante.
(P): En un día tan importante como la presentación de este proyecto, traes unos zapatos fucsia...
(R): Tiene que ver con todo. Con el cartel, con muchas cosas. Ahí te lo dejo.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.