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Risto Mejide pierde la paciencia con Antonio Naranjo en 'Todo es mentira': "O respetas el turno o..."

Harto de las constantes interrupciones a los colaboradores de izquierdas, Mejide lanza una dura advertencia para reestablecer el orden

A.V.
'Todo es Mentira'. MEDIASET ESPAÑA

'Todo es Mentira'. MEDIASET ESPAÑA

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El análisis de los graves altercados registrados este fin de semana en Barcelona, que se saldaron con más de 128 detenidos, ha acabado por hacer descarrilar la escaleta de Todo es mentira. Lo que pretendía ser una radiografía sobre la violencia juvenil coordinada en redes sociales ha derivado en un bronco enfrentamiento entre Risto Mejide y Antonio Naranjo, obligando al presentador de Cuatro a lanzar un contundente ultimátum en pleno directo para frenar el continuo boicot del tertuliano.

El debate arrancó con Mejide intentando descifrar la preocupante actitud de los alborotadores. "A mí me alucina cómo están las cabezas de esos chavales que dicen 'no robo con fuerza, es un robo normal'. ¿A esta gente qué le pasa por la cabeza?", planteó el conductor. La respuesta de Naranjo no se hizo esperar, y lejos de analizar el perfil de los detenidos, aprovechó su turno para desplegar una polémica tesis que apuntaba directamente a La Moncloa. "El problema no es que haya descerebrados, que siempre han existido, el problema es que durante las últimas semanas si no meses, desde determinados partidos y desde el gobierno se ha generado el contexto para que los más brutos y tontos de la clase encuentren el caldo de cultivo para hacer este tipo de cosas", sentenció el periodista.

Para sostener su acusación, Naranjo puso en la diana al ministro de Transportes: "Es que aquí hemos oído a todo un ministro del gobierno de España, Óscar Puente, diciendo que de aquí al 29 hay tiempo de parar el fascismo y que si no, las calles arderían". Acto seguido, el colaborador cruzó una línea roja para sus compañeros de mesa al equiparar la violencia catalana con las movilizaciones sociales de la capital. "Entre esto y ocupar la Puerta del Sol, entre esto y evitar que Abascal dé un mitin en A Coruña, entre esto y lo que pasó en Barcelona hace tres semanas no hay ninguna diferencia", afirmó tajante.

Esa agresiva comparativa encendió la mecha. "Yo sí veo bastantes diferencias entre esto y la ocupación de la Puerta del Sol", replicó de inmediato Mejide, dando paso a Roberto Sotomayor. El expolítico de Podemos trató de argumentar que existen "muchas diferencias entre las manifestaciones pacíficas de los profesores de la educación pública o la vivienda con esto que estamos viendo", pero Naranjo optó entonces por la estrategia de la interrupción sistemática, pisando las frases de su interlocutor al grito de "bueno, en Sol han cercado la sede de un gobierno regional".

"Intentar responsabilizar al Gobierno de España de lo que está pasando con esta panda de delincuentes me parece súper irresponsable y no es entrar al meollo de la cuestión", logró articular Sotomayor antes de ser interrumpido nuevamente. Fue en ese instante cuando la paciencia de Mejide comenzó a agotarse: "Naranjo, escúchame. Él no te ha interrumpido, deja que acabe". Lejos de acatar la directriz, el periodista conservador repitió la misma táctica minutos después contra el diputado socialista José Muñoz, impidiendo que el público escuchara sus argumentos.

Ante la indisciplina reiterada, el presentador detuvo el programa para abroncar a su colaborador. "Naranjo, de verdad, quedan muchas horas de programa. O respetas el turno o no te puedo dar el turno", advirtió Mejide. Lejos de pedir disculpas, Naranjo se revolvió en su silla, escudándose en que se sentía aludido: "Pues que no me apele, porque si no yo tengo que responder".

Una réplica altiva que empujó a Risto a marcar definitivamente los galones del programa para zanjar la insubordinación. "Pues luego le responderás cuando te dé el turno de palabra. Naranjo, si hablas a la vez no. Modero yo el debate", le recordó con dureza. Aunque el tertuliano intentó rebajar el tono asegurando estar "encantado" con su moderación, Mejide le asestó la estocada final para cerrar la disputa: "Pues respétalo, porque no lo respetas. Si hablas cuando él está hablando, no respetas".

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