Twitter, o X, se ha convertido en un nido de perfiles falsos, de extrema derecha y bots, y algunos de ellos se dedican a robar fotos de mujeres conocidas para rascar interacciones. Es justo la problemática que ha denunciado la analista Sarah Santaolalla, que ha sufrido este fenómeno en sus propias carnes.
En concreto, la analista política citaba a una cuenta que cita en su descripción: "Bellezas de la TV" y publica fotos de mujeres famosas sin permiso para ganar likes y respuestas, y que compartía, en este caso, una foto suya. "Algún día hablaremos de la existencia de este tipo de cuentas que utilizan fotos de mujeres "conocidas", sin ningún tipo de permiso, para ganar miles de likes y conseguir interacciones", ha denunciado.
"Por lo que sea con "hombres famosos" no veo tantas cuentas similares a estas", ha lamentado también, criticando el motivo principal por el que existen esta clase de perfiles: hacer del cuerpo de las mujeres un objeto de consumo para la mirada masculina.
Algún día hablaremos de la existencia de este tipo de cuentas que utilizan fotos de mujeres "conocidas" (sin ningún tipo de permiso) para ganar miles de likes y conseguir interacciones.
— Sarah Santaolalla. ♀ (@SarahPerezSanta) January 10, 2026
Por lo que sea con "hombres famosos" no veo tantas cuentas similares a estas https://t.co/3S2xs24z0V
Historial de ataques machistas
Anteriormente, Sarah Santaolalla ya ha sido foco de ataques machistas. Uno de los más recientes vino desde la Fundación Disenso, el think tank ultraderechista financiado por Vox, que desplegó su arsenal machista contra tertulianas como la propia Sarah Santaolalla, Silvia Intxaurrondo, Susanna Griso o Julia Otero.
La fundación publicaba un artículo titulado "La plebe pincha la burbuja de las tertulias", con un claro posicionamiento a favor de la influencer trumpista Ada Lluch, conocida por sus discursos machistas o racistas, desplegados en platós como el de Espejo Público. "Susanna Griso y sus tertulianos la tratan con máxima condescendencia, como si un dibujo animado o una niña excéntrica se hubiese colado en su plató. La primera vez que la invitaron, para una participación telemática, se les escapaba la risa nerviosa cuando ella se mantuvo en sus trece respecto a que "mujeres y niños ya no pueden sentirse seguros en Europa". Lluch se revolvió y dijo que quizá no lo entendían porque vivían en barrios de renta alta", escriben.
Disenso asegura que existe "una línea de trabajo habitual entre las divas de las ondas" y este argumento le sirve para pasar a la siguiente, Julia Otero. Tras recordar que la locutora afirmó que "soplan vientos sucios y racistas que hablan del visado por puntos para entrar en España", en una alusión "a una templada propuesta de Alberto Nuñez Feijóo" -porque en este artículo no se salva nadie excepto ellos-, pasaban a referirse a la vivienda de Otero, según ellos, "en uno de los barrios más exclusivos de Barcelona": "Seguro que las familias trabajadoras de municipios saturados de inmigración, pongamos Ripoll y Salt, serían menos «sucios» y «racistas» si fueran dueños de un inmueble así, donde refugiarse de los riesgos crecientes de la calle".
Tampoco iban a faltar las menciones al PSOE, quien, en sus palabras, "recurre a Arroyo o a Sarah Santaolalla como mamporreras extremistas que distraen la atención del paro, la vivienda y la corrupción": "Son la artillería pesada, la ligera es la tertulia de Silvia Intxaurrondo, con su pelotón de politólogos catalanes cargados de hojas de Excel para defender al gobierno en cualquier coyuntura".
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