El humorista malagueño Manolo Sarria ha expresado su profunda indignación tras asistir a la Semana Santa de su ciudad y encontrarse, según ha relatado, con una situación que ha calificado sin rodeos como “una auténtica vergüenza”.
En un vídeo difundido a través de sus redes sociales, Sarria ha compartido su experiencia al intentar seguir una de las procesiones en el centro de Málaga. El presentador ha descrito un escenario marcado por estructuras y vallados que, a su juicio, dificultan - o directamente impiden - la visibilidad para el público general.
“Lo que he vivido hoy en la Semana Santa de Málaga es una absoluta vergüenza”, ha comenzado diciendo. Ha explicado que, pese a tratarse de su propia ciudad, no ha podido ver las procesiones “por ningún lado” debido a lo que ha descrito como una acumulación de estructuras que bloqueaban el paso y la visión.
Sarria ha ido más allá al señalar que el acceso a algunas de las zonas más céntricas, como calle Larios, estaba completamente colapsado. Según su relato, ni siquiera los movimientos entre calles permitían encontrar un punto de observación claro.
“O pagas una silla o no ves nada"
El humorista ha centrado buena parte de su crítica en lo que percibe como una tendencia a restringir el acceso libre al evento. Ha afirmado que la única manera de ver las procesiones sería mediante el pago de una silla en las tribunas habilitadas. “Todo es una pared inmensa”, ha lamentado, al tiempo que cuestiona que el diseño actual esté pensado para limitar la visibilidad de quienes no acceden a zonas de pago. En ese sentido, ha señalado que, o se adquiere una localidad, o la alternativa es ver la Semana Santa desde casa.
Además, ha relatado la conversación con otros asistentes, como una familia de Cádiz que, según su testimonio, llevaba horas en la ciudad sin haber podido contemplar ninguna procesión.
Críticas al modelo y comparación con otras ciudades
Sarria ha comparado la situación con otras celebraciones, apuntando directamente a Sevilla como referencia. En su opinión, allí existen sillas, pero el público puede colocarse detrás sin necesidad de pagar para ver las procesiones, algo que, ha afirmado, no ocurre en Málaga. “Yo defiendo Málaga a muerte”, ha dicho, aunque ha añadido que la configuración actual de la Semana Santa “no tiene comparación” con la de otras ciudades en términos de accesibilidad.
El humorista ha insistido en que no entiende el modelo actual y ha expresado su desacuerdo con lo que considera una transformación del espacio público en un entorno condicionado por estructuras de pago.
Sarria también ha hecho referencia a la presencia de cofrades y a la organización del evento, pidiendo disculpas si sus palabras podían molestar, aunque manteniendo firme su posición. Ha reiterado que su crítica no es puntual, sino una denuncia que, asegura, comparte “un montón de malagueños”.
“Mi indignación es total y absoluta”, ha insistido, asegurando que lo que ha presenciado le parece “una auténtica aberración”.
El presentador ha criticado además que haya visitantes que acudan desde fuera de Málaga y no puedan acceder a una visión mínima de las procesiones. A su juicio, esa situación supone un problema que afecta directamente al carácter popular de la celebración.
En el tramo final de su intervención, Sarria ha dirigido su crítica hacia las autoridades, sugiriendo que el modelo actual cuenta con respaldo institucional. Ha sostenido que, a su entender, existe una responsabilidad política en la configuración del dispositivo de la Semana Santa.
Ha zanjado su intervención dejando claro que considera inaceptable el sistema actual y no descarta seguir alzando la voz si la situación no cambia.