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Extratele

Netflix prepara la serie sobre el asesinato de Daniel Sancho y ha elegido a un famoso actor español que es idéntico a él

No es la primera vez que se mete en la piel de un personaje real y sumamente famoso: ya demostró su asombrosa capacidad de transformación al interpretar a Nacho Vidal

Jorge Neila, colaborador de Extratele
Martiño Rivas interpretando a Daniel Sancho (Netflix)

Martiño Rivas interpretando a Daniel Sancho (Netflix)

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El ‘true crime’ patrio vuelve a agitar el avispero, y esta vez la conversación promete ser más incómoda que nunca. Bambú Producciones, la misma productora que demostró con El caso Asunta una maestría incontestable para retratar las zonas más oscuras de nuestra crónica negra, ya tiene entre manos su próximo gran bombazo: la serie sobre el caso de Daniel Sancho, con Martiño Rivas como protagonista.

La noticia ha caído como un jarro de agua fría en los medios de comunicación y, a la vez, como un imán inevitable para la curiosidad colectiva. El atroz crimen en Tailandia, el juicio mediático, el choque cultural y el apellido de una estirpe de actores sagrada en España ya eran los ingredientes de una tormenta perfecta en los informativos y documentales que se han ido produciendo estos años. Ahora, esta trágica historia salta a la ficción.

A nivel técnico, la elección de Martiño Rivas es un golpe de efecto brillante, a tenor de la primera imagen que hemos visto del actor caracterizado de Daniel Sancho: son idénticos. Y a fin de cuentas, no es la primera vez que se mete en la piel de un personaje real y sumamente famoso: ya demostró su asombrosa capacidad de transformación al interpretar al rey del porno en Nacho, la serie sobre Nacho Vidal que emitió Atresplayer. Pero ahora, sin lugar a dudas, el actor gallego se enfrenta al papel más complejo, maduro y magnético de su carrera. Físicamente encaja de forma casi escalofriante, pero el verdadero reto será capturar la indescifrable psicología de un personaje atrapado entre la desconexión de la realidad y la brutalidad de los hechos. Si alguien dudaba de su registro dramático, este es el escenario idóneo para disipar fantasmas. Y si miramos el retrovisor, el aval de Bambú nos garantiza que no estaremos ante una caricatura barata, sino ante una producción con una factura visual impecable y un pulso narrativo milimétrico.

Sin embargo, el anuncio abre un debate que va mucho más allá de los índices de audiencia, las caracterizaciones virales o el talento actoral. ¿Es realmente necesaria una serie así? La distancia temporal con los hechos es mínima, las heridas de las familias involucradas siguen abiertas, sangrando en directo bajo el escrutinio público. Por eso, ¿aporta algo nuevo llevar esta tragedia al terreno del entretenimiento por 'streaming' o es simplemente una forma de rentabilizar el morbo colectivo? Cuando damos al botón de play en producciones como esta, nos enfrentamos a un dilema moral silencioso pero punzante. ¿Somos espectadores buscando comprender la complejidad de la condición humana o nos hemos convertido en voyeurs de la desgracia ajena, consumiendo el dolor real como si fuera ficción barata con palomitas?

El caso Asunta funcionó porque, más allá del crimen, analizó con lupa el juicio paralelo de los medios de comunicación y la deconstrucción de una familia modélica. El listón está alto. El gran desafío de Bambú con el caso Sancho no será enganchar a la audiencia, porque eso lo tienen asegurado, sino justificar su propia existencia. Tendrán que demostrar si esta serie es un espejo incómodo de nuestra sociedad o si, por el contrario, es solo el enésimo recordatorio de que la realidad más macabra es el negocio más lucrativo. La polémica está servida, y nosotros, como siempre, ya tenemos el mando a distancia en la mano.

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