Con La nena, el universo nacido de La novia gitana llega a su desenlace definitivo (en Atresplayer este domingo 12 de abril) poniendo el foco en sus personajes y en todo lo que arrastran. Más que un cierre, la serie plantea un punto de no retorno emocional, donde cada decisión pesa y cada herida -visible o no- termina por definir quiénes son.

En el centro de este cierre están Nerea Barros y Lucía Martín, dos actrices que sostienen el pulso de la historia desde lugares opuestos pero profundamente conectados. Barros da vida a una Elena Blanco completamente transformada, despojada de todo, moviéndose desde ese vértigo de quien ya no tiene nada que perder. Un personaje que, tras temporadas de contención, estalla aquí en toda su complejidad. Frente a ella, Martín encarna a una Chesca atravesada por el dolor y la violencia, marcada tanto por las cicatrices físicas como por un desgaste psicológico devastador, en un proceso interpretativo que va mucho más allá de lo visible.

Ambas se convierten en "dos caras de una misma moneda", "antagonistas" unidas por el trauma, en una historia que habla de pérdida, de resistencia y de hasta dónde puede llegar una persona cuando todo se rompe. Dos personajes, dos miradas, y un mismo abismo.

Lucía Martín: "Chesca es un personaje que me ha atravesado y se ha quedado conmigo"

(P): En esta temporada, Chesca ya no es la misma desde que cayera en manos de la organización. Por un lado, tiene totalmente alterada su realidad y, por el otro, sus cicatrices reflejan el sufrimiento. Qué ha sido más duro, ¿el entrenamiento físico o el mental?

(R): El mental y emocional. El ponerte en la piel de una persona tan sumamente dañada desde hace tanto tiempo a nivel psicológico es muy vasto.

A mí me ha costado mucho llegar a casa, darme una ducha y dejar de sentir y dejar de pensar todo ese arco y toda esa línea que está viviendo Chesca. El tema físico nos ha ayudado mucho. Por suerte Paco Cabezas, el director, y yo tuvimos mucha simbiosis de pensamiento. Es decir, todo el tema de las cicatrices en la espalda, ganar 10 kilos de masa muscular... Es algo que veníamos pensando los dos.

(P): Mencionabas que Chesca, en la serie, es una mujer mucho más empoderada que con respecto al libro. ¿En qué lo ves tú?

(R): Carmen Mola tenía muy clara la línea por la que iban a transitar en los tres libros. Y para mí tenían algo muy marcado, sobre todo con los personajes femeninos, que nos podía resultar menos atractivo. Es importante plasmar el ideal que a nivel social tanto estamos reclamando las mujeres o tanto estamos proyectando.

¿Puede tener que ver con el empoderamiento? Puede tener que ver. También puede tener que ver con lo que decía antes, llevar a cabo en un proyecto audiovisual algo que tantas mujeres esperan o les gustaría llevar a cabo, pero por determinados factores no se iban a hacer. Y es un poco lo que me pasaba con Chesca, en ningún momento estaba pensando en un personaje único.Yo me he llevado a muchas mujeres conmigo desde el principio al final del rodaje. Muchas mujeres con Chesca esta temporada.

Me he llevado a muchas mujeres conmigo desde el principio al final del rodaje

(P): ¿Qué ha significado ese personaje personalmente en tu vida?

(R): A Chesca de momento no la he soltado. Terminamos el rodaje en verano y sigue conmigo. Tampoco tengo especial necesidad de soltarla. Con otros personajes sí, Chesca de momento se ha quedado conmigo y si se quiere seguir quedando conmigo yo no tengo ningún problema.

Entonces, ¿qué ha supuesto? Me ha partido por la mitad, es un personaje que me ha atravesado sin duda como mujer de casi 33 años y como actriz. Ha sido muy atractivo, ha sido muy duro y se queda conmigo de momento.

(P) ¿Cómo ha sido trabajar con Paco? Escuchándoos, parece que ha sido una persona esencia, incluso en vuestras carreras actuales.

(R):  Paco, a día de hoy, es muy amigo, te diría que casi hermano, y es un director envidiable. Es una especie en extinción, me da mucha pena decir esto, pero si me baso en mi experiencia, no me suelo topar con compañeros que dirijan que tengan el calibre que tiene Paco. Tiene una sensibilidad arrolladora, muchísima elegancia.

Es decir, cuando Jordi Frades decía que hay muchas cosas de esta tercera temporada que no se han hecho en este país, hay mucho componente de Paco Cabeza, mucho sello. Mantener un nivel de elegancia y de sensibilidad muy altos en un thriller policíaco no es lo habitual. Paco tiene mucho don y mucha belleza.

(P): La serie está basada en una exitosa trilogía de Carmen Mola, pero todo el equipo habéis contado que habéis querido ir un pasó más allá. ¿Tienes miedo a que los fans de los libros sientan un rechazo hacia la producción?

(R): El miedo está, pero más que nada porque yo lo que no quiero es que les reste el ver la serie. Es decir, prefiero que se lean los libros, que esperen una cosa muy fidedigna, que luego vean la serie y ya después me digan ‘no me ha gustado vuestra adaptación’. A mí lo que me da miedo es que no les permita disfrutar y zambullirse en este mundo audiovisual que les planteamos después de que se hayan leído los libros.

Pero yo agradezco mucho como actriz el feedback de la gente siempre y cuando sea constructivo. Si has leído los libros y de repente hay cosas que te pueden cuadrar menos a la hora de hacer una adaptación, me parece interesante.

Paco Cabezas es una especie en extinción

(P): ¿Qué clase de conversaciones o emociones te gustaría que tocase, que despertase en el espectador en este momento?

(R): No tengo pretensión, no busco que se toquen las tres teclas que a mí me gustaría. Creo que es importante que se vea. No quiero que la gente transite por algo concreto en el que sentir un sentimiento concreto. Quiero que la vean, gocen y se dejen sentir, se dejen atravesar.

(P): La serie cuenta con un trasfondo a nivel argumental, se trata la violencia con dolores, torturas, etc. Ahora que, por ejemplo, están saliendo a la luz más datos del ‘caso Epstein’, parece que cobra más sentido que nunca lo de que la realidad supera a la ficción.

(R): Con el ‘caso Epstein’ la gente se está llevando las manos en la cabeza, como era de esperar, hay mucho asombro porque se están haciendo muchas cortinas de humo a nivel mediático, político, social, geoestratégico, para que no se hable de este gran melón.

Pero, a nivel eclesiástico, en mis 33 años de vida cuando han salido casos a la luz de abuso a menores, por parte de párrocos, curas, etc., esa bomba de humo también estaba. Y luego tirabas del hilo, te ponías a investigar y de repente le cambiaban de la iglesia de este pueblo a la iglesia.

Con el ‘caso Epstein’ se están haciendo muchas cortinas de humo, igual que con los casos de abuso en la Iglesia

Es un poco lo que venimos viendo, y lo que ven que está funcionando lo están aplicando ahora con el caso de abusos a menores del ‘caso Epstein’. Es muy descorazonador, porque siguen aplicando la misma técnica, la misma ecuación, y claramente el resultado es el mismo.

Es un componente que mantenemos, sobre todo desde La red púrpura, y yo estoy muy orgullosa de que Paco haya querido plasmarlo de esa manera y que esté presente.

Lucía Martín en 'La nena'. Atresmedia

Nerea Barros: "Elena lo pierde todo, ¿y qué pasa cuando el dolor es inabarcable?"

(P): Habéis contado que esta temporada es la más extrema. En tu opinión, ¿qué ha sido lo más extremo?

(R): En esta temporada, Elena Blanco es otra Elena Blanco. Vamos a ver un cambio muy importante, porque Chesca y Elena se convierten en antagonistas, en dos caras de la misma moneda. De hecho, tenemos las dos la cara destrozada. Fue una apuesta de Paco que decidimos al principio. Chesca tiene un lado y yo tengo el otro.

Al principio no sabía cómo afrontar mi personaje, porque ya mi personaje se había deshinchado. Toda esa presión que tiene durante dos temporadas desaparece. Elena lo pierde todo en la segunda temporada. ¿Y qué pasa cuando ya no tienes nada que perder? ¿Qué pasa cuando ya lo has perdido todo y el dolor es tan grande que es inabarcable?

Entonces, he trabajado desde la libertad de alguien que no tiene nada que perder y que trabaja desde el amor a sus compañeros, a los que ha destrozado por causa de lo que ha hecho en las dos anteriores. Se ha llevado a todos por delante.

(P): ¿Cómo valoras todo el recorrido que has vivido con la trilogía?

(R): Que te den un personaje así es tremendo. Soy una persona hipersensible y tengo mil taras desde pequeña, por eso también soy actriz y creadora, porque al final sientes mucho y eres un poco descontrolado y con eso trabajas.

Hasta ese momento en el que yo cogí a Elena Blanco, y nos pasa a muchos actores, pensaba que cuando tienes que trabajar, para hacerlo bien, tienes que sufrir. Y Elena Blanco me enseñó justo lo contrario.

Elena Blanco es otra Elena Blanco. Se ha llevado a todos por delante

Ella tiene el dolor más grande que puede haber, que es la pérdida de un hijo,  pero sigue y está trabajando. ¿Cómo consigue eso un ser humano? Estando continuamente en la mente y solamente bajando a la emoción cuando se le va toda la mierda y pierde el control, el saber estar en el mundo.

Paco quería no me dejaba mover un músculo ni mover el texto, quería esa cosa contenida como una bomba a punto de explotar. Elena ha tenido un arco muy grande y en la última temporada todo se desborda. Le quité el tapón a Elena y había momentos en los que yo no paraba de llorar.

(P): ¿Qué has aprendido de Paco Cabezas a lo largo de estos años?

(R): Mogollón. Es un tío increíble, un director alucinante. Me encantaba escaparme a montaje porque me gusta mucho ver como monta. Yo decía ‘esto es imposible que esto pase’. Y pasa. He aprendido mucho de cinematografía con él, de hacer pelis y de la sensibilidad que tiene por detrás, tanto a la hora de crear guiones como a la hora de afrontarlos con los actores.

(P) ¿En el corto plazo te verías haciendo otro papel tan exigente como este?

(R): Estoy encantada de hacer cualquier tipo de papel. Ahora mismo, con la madurez que tengo, tengo muchas ganas de trabajar continuamente. Este papel ha sido maravilloso, si viniera otro complejísimo me tiraría como una loca, pero si viene una comedia o algo más light que se parece a mí, también. Lo decimos mucho, pero cada papel te enseña cosas.

Paco no me dejaba mover ni un músculo en el rodaje, quería que fuera como una bomba a punto de explotar

(P): La serie cuenta con un trasfondo a nivel argumental, se trata la violencia con dolores, torturas, etc. Ahora que, por ejemplo, están saliendo a la luz más datos del ‘caso Epstein’, parece que cobra más sentido que nunca lo de que la realidad supera a la ficción.

(R): La realidad siempre está por encima de la ficción y no somos del todo conscientes. No sabemos casi nada de lo que está ocurriendo. De hecho, como seres humanos intentamos no entrar, porque si no estaríamos con mucho miedo continuamente. Es algo muy interesante que ha conseguido la serie. Por eso hay mucha gente a la que le cuesta verla, porque ves que es una ficción, pero hay mucha realidad.

Tú ves Juego de Tronos y hay mucha violencia, pero te la comes de forma diferente a como te la comes aquí. En esto Paco ha sido muy claro, se muestran las cosas que aparecen en el libro, pero mucho más sutilmente.

Hay algo muy real y creo que es por los dos mundos que tiene Paco. Por un lado, la industria americana y, por otro, toda esa vida de barrio obrero, tan sevillano. Juntos hacen una cosa muy interesante.

Nerea Barros en 'La nena'. Atresmedia

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