Isabel Díaz Ayuso ha visitado la Santa Sede apenas unos días antes de un acontecimiento de enorme trascendencia para el país: la inminente visita oficial del Papa a España y, en específico, a la capital madrileña. Este importante encuentro preliminar en Roma buscaba establecer un puente directo con el Pontífice de cara al despliegue de actos programados para las próximas fechas.
Durante su estancia en territorio español, el Santo Padre tiene previsto mantener reuniones del más alto nivel institucional, incluyendo un encuentro oficial con el presidente del Gobierno central, Pedro Sánchez, además de una solemne comparecencia ante el Congreso de los Diputados. En este marco de preparativos, Díaz Ayuso acudió a la audiencia papal acompañada de una serie de obsequios significativos entre los que destacó, de manera muy principal, la entrega de la Medalla Internacional de la Comunidad de Madrid al líder de la Iglesia Católica.
Tras concluir la reunión con el Pontífice, la líder del PP de Madrid compareció ante los medios de comunicación desplazados para ofrecer un balance marcadamente social de la conversación, aplaudiendo con entusiasmo que en la actualidad la capital esté “llena de gente de todas las procedencias”. Según explicó la propia Díaz Ayuso, a lo largo de la audiencia tuvo la oportunidad de trasladarle al Papa diversas cuestiones alejadas de la refriega partidista, asegurando que no han hablado “de política” y que le ha trasladado “preocupaciones por los jóvenes, la integración de Madrid, la hispanidad”. La presidenta madrileña subrayó que el Pontífice “celebra que ciudadanos de tantos rincones vengan a vivir ahora como nunca”, un fenómeno de acogida multicultural que ella misma definió categóricamente ante la prensa señalando que “eso es para nosotros la bendición de Madrid”.
Sin embargo, la atmósfera de cordialidad institucional ha chocado de frente con la cruda realidad de la confrontación política española en cuanto los periodistas han tomado la palabra en el corrillo de prensa. El momento auténtico "tierra, trágame" para la presidenta ha estallado cuando los corresponsales le han preguntado directamente por la controvertida entrevista que ella misma había concedido estos días al diario italiano Corriere della Sera. En dicha publicación internacional, la líder madrileña no había tenido reparos en entrar de lleno en el debate nacional, llegando a relacionar de manera explícita al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con una presunta “mafia de Estado”.
Al verse bruscamente confrontada con sus propias palabras, la actitud de Isabel Díaz Ayuso ha dado un giro drástico, mostrándose incómoda y evasiva ante las cámaras. La presidenta madrileña ha reaccionado de una forma "sorprendentemente cauta", como ha descrito Javier Ruiz en Mañaneros 360, adoptando una postura de mutismo absoluto con el fin inequívoco de evitar la confrontación en el Vaticano.
Ante las insistentes preguntas sobre la gravedad de sus acusaciones periodísticas de corrupción y control estatal, Ayuso se ha limitado a responder que “cualquier cuestión política está fuera ahora mismo”, añadiendo frente a los micrófonos un cortante: "No hemos hablado de política, no hablamos de política hoy". De esta forma, el programa reflejaba gráficamente que la mandataria evitó reavivar el enfrentamiento político, sin conceder ni una pregunta ni una respuesta que tuviera que ver con la política.
La tirantez del momento ha alcanzado su punto álgido cuando un reportero ha intentado profundizar en el asunto, recordándole explícitamente que en el rotativo italiano sí habló de "mafia". Con el rostro serio y arropada por su equipo, Ayuso ha cortado la intervención afirmando de forma defensiva: "Estamos hoy hablando de la de esta audiencia con su santidad el Papa, donde cuestión cualquier cuestión política pues se está fuera".
El remate final se ha producido cuando los periodistas le han planteado si al propio Pontífice le preocupa o si ella percibe que le inquieta la evidente instrumentalización o el uso político de la visita. Visiblemente agobiada por la insistencia de los medios, Ayuso ha zanjado la cuestión de manera fulminante con un escueto "no hablamos de eso", sellando un silencio que ponía de manifiesto su absoluta determinación de enterrar, al menos por unas horas, el hacha de guerra antes del desembarco del Papa León XIV en Madrid.
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