El periodista Antonio Maestre ha vuelto a referirse públicamente al polémico encontronazo que protagonizó en 2024 con Vito Quiles, ofreciendo un contexto personal que hasta ahora no había detallado con tanta claridad. Sus declaraciones, realizadas en el programa laSexta Xplica, aportan una dimensión más humana al episodio, aunque también reabren el debate sobre los límites entre periodismo, provocación y espectáculo.

Maestre ha reconocido que en aquel momento atravesaba una situación extremadamente delicada: “Yo estaba muy jodido”, ha afirmado sin rodeos. A la presión profesional se sumaba una depresión severa y la enfermedad terminal de su madre, diagnosticada con cáncer de pulmón y fallecida poco después. En ese contexto de “inestabilidad total”, el periodista ha admitido que reaccionó de forma impulsiva ante la insistencia de Quiles, justificando su respuesta como una reacción casi instintiva: “como se me ha enseñado en el barrio”.

Sin embargo, lejos de parapetarse en esa explicación, Maestre ha hecho autocrítica. Considera que su reacción fue “un error”, no por empatía hacia Quiles, sino por haber caído en lo que, según él, era precisamente el objetivo del agitador: generar contenido viral a partir del conflicto. “Le di lo que buscaba”, ha resumido. Esta reflexión conecta con una crítica más amplia sobre cierto tipo de figuras mediáticas que, bajo apariencia de periodistas, operan en realidad como generadores de confrontación.

En ese punto, Maestre ha sido especialmente duro con Quiles, a quien ha negado la condición de periodista. “Llevar un micrófono no te convierte en periodista”, ha afirmado, en una comparación tan provocadora como su rival: “si fuese así, Queipo de Llano sería presentador de radio”. Más allá de la exageración, el mensaje es claro: para Maestre, el trabajo de Quiles no responde a los estándares básicos del periodismo, sino a una lógica de acoso y provocación sistemática.

"Hay a veces que en situaciones emocionales de vulnerabilidad le das ese ese contenido y creo que es un error. Creo que esto no debe hacerse. Creo que lo hice y creo que hice mal. Creo que hay otras maneras de lidiar con él mucho mejores", ha asegurado. 

En sus declaraciones, Maestre ha ido más allá al insinuar que partidos como Partido Popular y Vox financian o respaldan indirectamente este tipo de perfiles para hostigar a adversarios políticos y periodistas críticos. Según él, se trataría de una estrategia para generar presión, desgaste y, en última instancia, desalentar tanto la actividad política como el ejercicio del periodismo independiente.

Para ilustrar la diferencia entre periodismo y acoso, Maestre ha citado un caso relatado por Xosé Hermida en El País, donde el dirigente popular Miguel Tellado se quejaba de la presencia de una periodista cerca de su domicilio durante una investigación. La comparación es evidente: lo que algunos consideran acoso cuando les afecta personalmente, se tolera o incluso se promueve cuando se dirige hacia el adversario.

Maestre también ha mencionado a figuras como Alberto Núñez Feijóo o Isabel Díaz Ayuso para subrayar esa doble vara de medir. Según su argumento, si estos líderes experimentaran un acoso constante similar al que sufren algunos periodistas o políticos de izquierdas, entenderían rápidamente la diferencia entre fiscalización legítima y hostigamiento.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio