El sector audiovisual español atraviesa un momento de cambio profundo en el que los equilibrios tradicionales están empezando a romperse. Los resultados del bienio 2024-2025 de los grandes grupos -Atresmedia, Mediaset España y RTVE- reflejan un escenario marcado por la caída de la publicidad, la presión sobre los márgenes y la pérdida de estabilidad en el modelo televisivo tradicional.

La fotografía más clara de este cambio se resume en una idea: en solo un año, las dos grandes privadas han perdido en torno a 127 millones de euros si se comparan sus resultados operativos y netos ajustados a su actividad real. No es una cifra contable oficial, sino la suma de dos dinámicas paralelas: la caída del beneficio en Atresmedia y el fuerte deterioro del negocio televisivo de Mediaset España.

En el caso de Atresmedia, el grupo pasó de 120 millones de euros de beneficio neto en 2024 a 62 millones en 2025, lo que supone una caída de 58 millones. Sin embargo, este descenso está muy condicionado por un gasto extraordinario de 45,6 millones ligado a un plan de salidas voluntarias y renovación de plantilla. Si se elimina ese impacto puntual, la caída real del negocio se reduce a unos 24 millones.

Además del ajuste en resultados, Atresmedia mantiene el liderazgo de audiencia por cuarto año consecutivo, con un 26,1% de cuota de grupo. Pero el dato más relevante del ejercicio no es ese, sino el cambio en el equilibrio económico del sector: por primera vez, el grupo ha superado a Mediaset España en ingresos publicitarios. Atresmedia alcanzó los 753,9 millones de euros en ingresos publicitarios, mientras que la filial española de MFE-MediaForEurope se quedó en 679,8 millones.

El caso de Mediaset España es el que más tensiona el escenario. Su negocio televisivo en España ha pasado de un resultado operativo de 146 millones en 2024 a unos 43 millones en 2025. Es decir, un desplome de más de 100 millones en un solo ejercicio. A esto se suma una caída del 9,7% en ingresos publicitarios, muy por encima de la media del mercado, que retrocedió un 4,4%.

La evolución de audiencia acompaña esa tendencia. Mediaset España cerró 2024 con un 24,9% de cuota de grupo y Telecinco en el 9,8%. En 2025, la cuota bajó al 24,3% y Telecinco cayó al 9,4%, situándose a 3,4 puntos de Antena 3, la mayor distancia registrada entre ambas cadenas. En términos de rentabilidad, el grupo mantiene un beneficio consolidado de 185 millones, pero apoyado en el control de costes y en negocios exteriores, no en la evolución de su actividad en España.

La suma de la caída de Atresmedia y el desplome de Mediaset explica ese ajuste conjunto cercano a los 127 millones de euros, que refleja el desgaste del modelo televisivo basado en la publicidad en un entorno de mercado en retroceso.

No obstante, el contexto general tampoco ayuda. El mercado publicitario televisivo cayó un 4,4% en 2025, lo que confirma que no se trata solo de un problema de gestión interna, sino de una contracción estructural del sector. En ese escenario, RTVE ha seguido un camino completamente distinto.

La Corporación ha pasado de perder 12,8 millones en 2024 a ganar 55,7 millones en 2025, lo que supone una mejora de 68,5 millones. Es su mejor resultado reciente y coincide con una mejora de audiencia: La 1 ha alcanzado el 11% de cuota de pantalla, su mejor dato en 13 años, y el grupo en su conjunto llega al 16,6%.

Este cambio también se refleja en los ingresos comerciales, que han alcanzado los 85,5 millones de euros en publicidad y patrocinios, la cifra más alta desde 2009, pese a que RTVE no emite publicidad convencional en sus canales principales. Al mismo tiempo, ha reducido gastos de funcionamiento un 7,6% y ha recortado la inversión en programas un 18,7%, sin perder competitividad en pantalla.

Este contraste ha elevado la tensión con las cadenas privadas. A través de UTECA, las televisiones privadas han intensificado sus críticas al modelo de financiación de RTVE, especialmente por el impacto de los patrocinios en un mercado donde cada punto de inversión publicitaria es más disputado. Las privadas sostienen que RTVE compite por recursos en un mercado ya limitado. Mientras, la Corporación defiende que su papel es distinto, que no compite en publicidad convencional y que su función responde a criterios de servicio público.

A este contexto se suma un factor que puede alterar aún más el equilibrio del sector: la adjudicación de una nueva licencia de televisión en abierto en la TDT, la primera en más de una década. Su impacto en audiencia será progresivo, pero su efecto sobre el reparto publicitario puede sentirse antes en un mercado ya en contracción.

En conjunto, los datos de 2024 y 2025 dibujan un cambio claro: Atresmedia consolida liderazgo económico y publicitario, Mediaset España sufre un deterioro acelerado de su negocio en España, y RTVE mejora sus resultados y su audiencia al mismo tiempo que aumenta la presión política y empresarial sobre su papel en el sistema audiovisual. Un equilibrio cada vez más inestable que explica el nerviosismo creciente dentro del sector.

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