Si una persona no puede tener un teléfono, que le quiten el teléfono”, dijo en 2017 Belén Esteban en un ‘Deluxe’, ahora, nueve años después, la frase no puede tener mayor vigencia. Esta semana hemos asistido a cómo María José Campanario linchaba en redes sociales a todo aquel que osara decir algo diferente a que su hija, carne de su carne, es la mejor, la más lista, la más guapa y la que mejor habla del mundo. En concreto, le ha tocado a David Andújar, periodista y creador de contenido, ser el blanco de sus dardos. ¿El delito que cometió Andújar? Hacer un vídeo en tono de humor desgranando por qué Juls Janeiro se ha convertido en una de sus nepobabies favoritas en los últimos tiempos.

En la pieza para RRSS, el creador de contenido iba rescatando algunos de los delirantes momentos de su entrevista en ‘¡Hola!’, como cuando explica que su tatuaje “666 equilibrio” lejos de ser satánico, hace referencia al equilibrio. Si María José no entiende que esto es hilarante el problema lo tiene ella. Cuando Campanario descubrió la ínclita pieza de RRSS de Andújar enseguida decidió deslizarse por una peligrosa pendiente: la de sacar a relucir la carta del bullying y la salud mental. A María José no le temblaba la mano para asegurar que Andújar era un bully y que si seguían existiendo en las redes sociales cómo no iban a existir en los colegios.

Lo más incongruente de todo, es que María José fue subiendo el tono asegurando que Andújar había insultado a su hija llamándola mono (en realidad dijo “desde que era un monito” para referirse a cuando era una niña) y cabra (en realidad dijo “la cabra tira al monte” refiriéndose a que, al igual que sus padres ha acabado protagonizando exclusivas). Andújar no solo no había insultado a su hija, si no que había colaborado a su propia voluntad: la de convertirse en una superestrella. A partir de este momento a Campanario se le va absolutamente de las manos el asunto y decide tirarse de boca por la peligrosa pendiente por la que había decidido deslizarse ella misma, pasando de llamar bully a Andújar a ser ella la que lo llame indigente mental” o “perramientras se pregunta si sus padres estarán orgullosos de él.

De primera mano, María José, te digo que los padres de David Andújar están orgullosísimos de él y motivos no le faltan. Su hijo ha estudiado dos carreras, se ha autoproducido formatos periodísticos desde su adolescencia y ha comenzado de cero absoluto, sin padrinos ni padres famosos, consiguiendo hoy ser una voz relevante en el periodismo y la creación de contenido en redes sociales en este país. No confundas los enemigos, María José, porque el camino público de tu hija solo acaba de comenzar. Si tan insoportable te es ver que se hagan vídeos en tono de humor sobre tu hija, quizás deberías plantearte si tu presencia en redes sociales te aporta algo bueno. A veces el autocuidado también pasa por la autocensura.

Mientras su progenitora creaba este cisma de la nada, su hija se mostraba encantada con la situación compartiendo las reflexiones compulsivas que su madre iba publicando mientras le decía a cada uno de los que comentaban el vídeo de Andújar el mal que les tenía que entrar. Lo más gracioso de toda esta historia es que solo 24 horas después Juls Janeiro protagonizaba su primer encontronazo de su nueva era como “superestrella” de la prensa de este país. En un auténtico sinsentido de momento Juls reaccionaba como si la apuntaran con un arma al ver que los compañeros de calle la esperaban a la salida de un rodaje de ‘La caja amarilla’, programa que prepara para Atresmedia.

A partir de ese momento, Juls se da la vuelta y sale corriendo y los compañeros de la producción del programa que la acompañaban sacan sus peores formas y maneras para impedir el trabajo de los reporteros gráficos. Al final, entre empujones, palabras gruesas, manos en los objetivos de las cámaras e impertinencias varias, Juls es escoltada hasta su coche y puede irse de la escena del delirante encontronazo. ¿Quién se cree esta chica que es? ¿En qué piensa exactamente que consiste ser una superestrella? Porque hasta Madonna se para a atender a la prensa por la calle cuando la esperan a la salida de algún rodaje. Es más, aún recuerdo las declaraciones a Sergio de Europa Press de la hija de Madonna cuando estuvo de fiesta en Madrid.

Qué mal va a acabar toda esta trama si aún no ha empezado y ya tenemos a la madre fuera de sí defendiendo a su hija de molinos de viento imaginarios en redes sociales y a la hija con unos aires de grandeza impropios de quien es conocida desde hace cinco minutos. Dios no quiera que cuando haga su debut en televisión haya críticas, porque no sé qué puede pasar. En otro orden de cosas, también esta semana he visto unas declaraciones que me han dejado pasmado por la falta de decoro y de memoria de su protagonista: calienta que sales, María Jesús Ruiz.

La ex Miss España ha visitado el podcast de Malbert para hablar sobre su trayectoria televisiva. En un momento de la charla, ante una disertación bastante acertada de Malbert sobre el espacio ‘¡De Viernes!’ de Telecinco, María Jesús aseguró airada: “¡No puedes comparar una entrevista de ‘¡De Viernes!’ con una entrevista de ‘Sálvame Deluxe’, en ‘¡De Viernes!’ se te pregunta y se te escucha, en el ‘Deluxe’ no se te escuchaba!”. Pues fíjate, María Jesús, que entiendo que quieras enterrar muy profundo tus entrevistas en el ‘Deluxe’ porque en ellas se vivieron momentos que abochornarían a cualquiera, pero para tu desgracia, se te escuchó.

Y no solo se te escuchó, sino que se te permitió dejar patente cómo te desenvolvías en los medios de comunicación. Recuerdo en concreto una ocasión en la que María Patiño, ante unas declaraciones tuyas sobre una de tus exparejas te dijo, “Perdóname que te lo pregunte así, ¿él en ningún momento te maltrató psicológicamente y fuiste capaz de inventártelo para hacerle daño públicamente?”. Y ante el silencio del plató tú contestaste sin despeinarte: “Sí, sí, fui muy mala”. Pero tienes razón, María Jesús, no tiene punto de comparación lo que hacéis ahora en ‘¡De Viernes!’ porque en ese plató nadie tendría valor para confrontarte como hizo en esa ocasión María PatiñoAy Dios, bendita hemeroteca… en fin, hasta aquí esta columna que, como veis, sigue todo manga por hombro.

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