Los recientes incendios forestales han generado un debate público sobre los recursos destinados a las labores de prevención y extinción por parte de las distintas comunidades autónomas. En este contexto, un intercambio de mensajes en la red social X ha derivado en una dura crítica del exletrado del Tribunal Constitucional, Joaquín Urías, hacia la periodista Elisa Beni, cuestionando el uso de la Inteligencia Artificial como fuente de información y los límites del rigor periodístico.

El origen de las palabras de Urías se encuentra en la respuesta que Beni ofreció al ser cuestionada por los datos que había compartido en la red social. Tras afirmar la periodista "Yo no soy documentalista", el jurista intervino para calificar esta justificación como la excusa "de una de las periodistas más sectarias y menos fiable de España cuando la pillan en una mentira o un bulo". Urías concluyó su mensaje con una severa valoración profesional: "Lo suyo no es periodismo, sino propaganda. Con gente así, el derecho a la información es imposible. Muy triste todo".

Para comprender el desarrollo de este intercambio, es necesario retroceder al inicio del debate, protagonizado por el periodista Antonio Maestre. A través de sus redes, Maestre criticó la gestión de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, calificando su proyecto como una "distopía darwinista". Según su exposición, la reducción de impuestos en la región repercute en la disminución de los recursos públicos para emergencias, afirmando que, ante un incendio devastador, la administración autonómica se ve obligada a "pedir ayuda a papá Estado". "Con Ayuso la única opción posible cuando hay un incendio es dejar que todo arda y que el azar te salve", señaló Maestre, instando a pedir explicaciones a quien tiene las competencias exclusivas en esta materia.

Ante estas afirmaciones, Elisa Beni intervino en el hilo para defender la gestión de la administración madrileña, asegurando que "Madrid tiene la mayor ratio de inversión por hectárea forestal en extinción". Maestre respondió negando esta premisa y argumentando que la estadística a la que aludía la periodista correspondía a datos de prevención que, además, incluían el presupuesto de la campaña de invierno.

Para rebatirlo, expuso las cifras globales de los planes de extinción autonómicos. Según los datos aportados por Maestre, el plan INFOMA de Madrid cuenta con un presupuesto de 52 millones de euros, lo que supone 121 euros por cada una de sus 438.000 hectáreas de masa forestal. Cifras que contrastó con las de otras regiones como la Comunitat Valenciana (298 millones en total, 235 euros por hectárea) o el País Vasco (100 millones, 203 euros por hectárea), concluyendo que Madrid es la comunidad que menos invierte en términos globales.

Tras la publicación de estas cifras, Beni explicó el origen de su información argumentando: "Esta es una de las fuentes que da ChatGPT". Esta aclaración llevó a Maestre a cuestionar su método de trabajo, indicando que la herramienta le había proporcionado información desactualizada (con datos hasta 2018) y recordando que "preguntar a la IA no es hacer periodismo". Maestre subrayó que la inteligencia artificial es una herramienta útil para documentarse, pero que requiere una labor de curación de contenidos para no cometer errores.

Finalmente, Beni se defendió explicando que había consultado el gasto en medios de extinción por hectárea forestal a "tres IA" y expresó su postura de que el problema de los incendios es más profundo y no responde únicamente a una falta de medios o inversión. Fue esta justificación de Beni, coronada con la frase "Yo no soy documentalista", la que propició la intervención de Joaquín Urías, trasladando el foco de la gestión forestal a la responsabilidad, la ética y la fiabilidad en el ejercicio del periodismo.

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