Jesús Maraña ha situado el escándalo de las listas de espera del Hospital Ramón y Cajal dentro de un problema más amplio sobre el estado de la sanidad pública y la gestión de los recursos en la Comunidad de Madrid. El director de InfoLibre, durante su intervención en Malas Lenguas Noche, defendió que denunciar el deterioro del sistema no equivale a cuestionar la sanidad pública, sino precisamente a reclamar los medios necesarios para sostenerla.

“Es perfectamente compatible creer en un sistema de Sanidad pública en este país, que es puntero y que es muy bueno, y a la vez todo el mundo percibe que se está deteriorando de manera galopante”, señaló Maraña durante el debate. “Es así. Admitámoslo. Eso se debe a recursos”, añadió.

Sus palabras llegan en plena polémica por las listas de espera quirúrgicas del Ramón y Cajal. El caso salió a la luz después de que el cirujano Luis Alberto Martos denunciara cambios en la prioridad de pacientes pendientes de operación. La Comunidad de Madrid atribuyó inicialmente al propio médico la modificación irregular de 57 expedientes, versión defendida tanto por la consejera de Sanidad, Fátima Matute, como por Isabel Díaz Ayuso.

Sin embargo, una grabación de una reunión interna del hospital publicada posteriormente por El País recoge a responsables del centro reconociendo que se acordó pasar pacientes considerados “preferentes” a la categoría de “normales”, sin contar con los cirujanos que habían establecido inicialmente esa prioridad. Ese cambio podía ampliar de 90 a 180 días el plazo previsto para algunas intervenciones.

Maraña vinculó esa controversia con el debate sobre los recursos sanitarios y recordó lo ocurrido durante la pandemia. “¿A dónde se trasladó a la gente durante la pandemia, especialmente a los mayores de las residencias? A ningún sitio. Solo podían trasladarse a los que tenían seguro privado”, afirmó durante el programa.

El periodista aludió también a un libro reciente de Juan Abarca, presidente de HM Hospitales y figura relevante de la sanidad privada madrileña, centrado en cómo se vivió la pandemia desde los sistemas público y privado. A partir de esa lectura, Maraña regresó a uno de los episodios más controvertidos de aquellos meses: la atención a los mayores de las residencias madrileñas y los protocolos de derivación hospitalaria.

“Estuvimos todos encerrados, viviendo la barbarie de los ancianos en residencias en Madrid. No pasó lo mismo en otras comunidades, no hubo los mismos protocolos”, sostuvo. A partir de ahí, reclamó que cada administración asuma sus responsabilidades: “Las comunidades deberán explicar qué hacen con los recursos transferidos, que tienen las competencias”.

El caso del Ramón y Cajal ha vuelto a colocar la sanidad madrileña en el centro del debate político. Ayuso calificó la denuncia sobre las listas de espera como “el bulo del culo de la semana” y responsabilizó al cirujano que hizo público el caso, mientras la Comunidad ha anunciado una investigación interna y sostiene que “no se falsean las listas”.

Maraña, por su parte, llevó la discusión más allá del episodio concreto y planteó una pregunta sobre financiación. “¿Cuántas comunidades están cerrando centros de atención primaria? La sanidad es prioridad para todos”, señaló antes de cerrar con otra cuestión: “Si exige pagar un impuesto más, ¿estamos dispuestos a hacerlo?”.

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