En la última emisión de Malas Lenguas Noche, Gonzalo Miró protagonizó uno de los momentos más combativos del formato al cargar sin miramientos contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Totalmente hastiado de la reiteración argumental de la líder popular, el tertuliano estalló contra lo que considera un discurso vacío frente a los problemas reales: "Estas sandeces de lo del comunismo o la libertad...".
Lejos de quedarse en la queja superficial, Miró lanzó un órdago directo a la mesa exigiendo hechos tangibles que sustentaran los reiterados eslóganes políticos de la presidenta regional. "¿Que me diga alguien una sola medida comunista que haya tomado este gobierno? Una medida comunista...", retó repetidamente a sus compañeros de plató, para acabar rematando su enfado de forma rotunda exigiendo "que deje de decir estupideces".
El colaborador fue un paso más allá y analizó con enorme acidez el verdadero motivo por el que, a su juicio, gran parte del electorado madrileño respalda a Ayuso de forma masiva en las urnas, reduciendo su estrategia a la confrontación directa y constante con el Ejecutivo central. "Otra cosa es que la gente diga: 'Oye, yo voto a Ayuso porque para mí Sánchez se come niños y esta tía lo que hace es insultarle un día detrás de otro'", expuso Miró sin pelos en la lengua. Una postura basada en el ataque que, irónicamente, el tertuliano admitió aceptar en términos de libertad de voto electoral, aunque le reste valor político: "Vale, pues perfecto, oye, me parece muy lícito, perfecto".
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— Malas Lenguas (@MalasLenguas_Tv) October 3, 2026
Sin embargo, el núcleo duro de su crítica viró rápidamente hacia el gran drama social del momento: la gestión de la crisis inmobiliaria y los altos precios de los alquileres. Miró denunció con vehemencia la inacción de la Comunidad de Madrid, desmontando la política de la presidenta autonómica en esta materia. "¿Medidas para controlar el mercado de la vivienda? Cero. Todo lo contrario", sentenció el tertuliano, provocando que varios de sus compañeros de mesa comenzaran a darle la razón en pleno directo. Según su crudo análisis, el modelo del ejecutivo madrileño tiene una hoja de ruta muy distinta a la de proteger a los inquilinos asfixiados: "Lo que quiere es que vengan fondos de inversión a hacer negocio con la vivienda. Eso es lo que dice Ayuso".
Para dar sustento legal a su argumento, Miró no dudó en sacar a relucir la Carta Magna, citando específicamente el artículo 47 para desmontar la postura del Partido Popular. "Los poderes públicos regularán la utilización del suelo de acuerdo con el interés general. Oh, sorpresa. Para impedir la especulación", leyó el colaborador. Con el texto en la mano, enfatizó la obligación de las administraciones, recordando a la bancada conservadora que el mandato es claro: "El gobierno tiene que impedir la especulación de la vivienda, esto es una obligación constitucional".
Cuando desde la propia mesa se intentó equiparar la falta de soluciones del Gobierno de España con la gestión de Ayuso —con reproches cruzados de otros colaboradores aludiendo a los más de ocho años de inacción frente a los fondos buitres y afirmando que era "lo mismo que Sánchez"—, Miró saltó como un resorte para marcar las líneas rojas del debate. "No, perdona", frenó en seco a sus contertulios. Para el colaborador, existe un bloqueo activo y deliberado por parte del Partido Popular: "Las soluciones que Sánchez ha intentado llevar al Congreso para controlar el mercado... Ayuso es de votar en contra". Para poner el broche final a su encendida intervención, Gonzalo Miró cerró su alegato volviendo a ironizar sobre el mantra principal de la presidenta, cerrando el círculo de su queja inicial: "Y por cierto, según Ayuso, intentar controlar el precio de los pisos es comunista".
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