Javier Gascón, un joven propietario que destina varias de sus viviendas a alojar a personas sin hogar o en riesgo de exclusión social, explicó este sábado en laSexta Xplica cómo funciona un modelo de acogida basado en la flexibilidad económica y en la prioridad de cubrir necesidades básicas antes que la rentabilidad. Su intervención dio pie a un debate en plató en el que el economista Gonzalo Bernardos, tras reconocer la vertiente humanitaria del proyecto, puso en cuestión su viabilidad y lo utilizó para reforzar su discurso sobre el mercado del alquiler.
Gascón relató que el criterio que aplica es sencillo: quienes llegan directamente de la calle, de un aeropuerto o de situaciones extremas no pagan nada en un primer momento. “Cuando les conseguimos o buscan trabajos y encuentran oportunidades, empiezan a pagar lo que puedan”, explicó. Según detalló, en la actualidad algunos de los residentes de las tres viviendas que gestiona junto a su pareja aportan cantidades simbólicas, de entre 10 y 50 euros mensuales, en función de sus ingresos y circunstancias personales.
El joven subrayó que el proyecto no cuenta con financiación pública. Los gastos se cubren a través de donaciones privadas y de los ingresos derivados de distintos trabajos que él mismo realiza. Lejos de presentarlo como un negocio, insistió en que se trata de una iniciativa de apoyo a personas que, de otro modo, no tendrían acceso a una vivienda estable, un factor clave para poder reinsertarse laboral y socialmente.
Duro mensaje
La intervención provocó la reacción de Gonzalo Bernardos, habitual analista económico en el programa, que comenzó felicitando a Gascón por su “labor humanitaria”, pero introdujo rápidamente matices críticos. Bernardos sostuvo que se trata de un modelo que no puede generalizarse y que, desde el punto de vista económico, implica asumir pérdidas. “No todo el mundo puede hacer eso. Una cosa es ganar poco y otra cosa es perder dinero, y tú lo que estás haciendo con la explotación de esas viviendas es perder dinero”, le espetó en directo.
El economista aprovechó el caso para reforzar una de sus tesis recurrentes sobre el alquiler en España. Según afirmó, la mayoría de propietarios no buscan exprimir al máximo el rendimiento de sus viviendas, sino estabilidad a largo plazo. “La inmensa mayoría de las personas en España no quiere obtener el máximo posible por su vivienda, quiere tener un inquilino durante mucho tiempo que le cuide muy bien la vivienda”, sentenció.
Estas palabras, sin embargo, contrastaron con el propio ejemplo que se estaba exponiendo en el plató. El proyecto de Gascón no encaja en los esquemas tradicionales del mercado inmobiliario ni pretende hacerlo. Su lógica no es la de la rentabilidad, sino la de la emergencia social, un matiz que quedó parcialmente diluido en la intervención de Bernardos, más centrada en trasladar el debate al terreno económico que en analizar el impacto social del modelo.
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