Esta nueva edición del Festival de Eurovisión volverá a estar marcada por las protestas ante la polémica participación de Israel por el genocidio en Gaza. A menos de un mes para su celebración en Viena, más de 1.100 artistas, musicos y profesionales de la cultura han firmado una carta conjunta en la que hacen un llamamiento al boicot al concurso musical hasta que expulsen a la delegación israelí.
En este escrito alojado en la plataforma No music for genocide (No hay música para el genocidio), los firmantes muestran su rechazo a que "Eurovisión se utilice para encubrir y normalizar el genocidio, el asedio y la brutal ocupación militar de Israel contra los palestinos".
"Nos solidarizamos con los llamamientos palestinos para que las emisoras públicas, lxs artistas, la organización de fiestas de proyección, el personal y lxs fans boicoteen Eurovisión hasta que la UER prohíba a la emisora israelí KAN, cómplice de estos actos", reza el escrito, que aplaude la retirada de España, Países Bajos, Eslovenia, Irlanda e Islandia ante la presencia de Israel en el certamen europeo: "Así como el compromiso de muchos finalistas de las selecciones nacionales de negarse a acudir a Eurovisión. Igual que lxs artistas se mantuvieron contra la opresión en Sudáfrica, ahora nos mantenemos unidxs".
La carta también señala las "respuestas hipócritas de la UER" ante los crímenes de Rusia e Israel: "Han acabado con cualquier ilusión sobre la pretendida «neutralidad» de Eurovisión. En 2022, la UER afirmó que la presencia de Rusia «desacreditaría el concurso». Sin embargo, más de 30 meses de genocidio en Gaza, junto con la limpieza étnica y el robo de tierras en la asediada Cisjordania, no se consideran suficientes para aplicar la misma política a Israel".
"Nos negamos a guardar silencio mientras la violencia genocida de Israel silencia las vidas palestinas. Mientras lxs niñxs en las cárceles israelíes sufren palizas por tararear una canción. Mientras todo lo que queda de casi todos los escenarios, estudios, librerías y universidades de Gaza son montones de escombros, bajo los cuales los cuerpos masacrados aún esperan ser recuperados y enterrados dignamente", continúa el escrito, añadiendo: "Como artistas, reconocemos nuestra capacidad de acción colectiva y el poder de la negativa. Nos negamos a guardar silencio. Nos negamos a ser cómplices. Hacemos un llamamiento a otros miembros de nuestra industria para que se unan a nosotrxs. Y nos solidarizamos con todos los esfuerzos basados en principios para poner fin a la complicidad en todas las industrias. Ningún escenario para el genocidio. Boicot a Eurovisión".
Los ganadores de Eurovisión, Emmelie de Forest (2014) y Charlie McGettigan (1994) y la representante de España en el eurofestival de 2023, Blanca Paloma, entre otros artistas conocidos en el panorama internacional como Paloma Faith, son algunos de los firmantes de esta carta.
La permisividad de Eurovisión con Israel
Lo cierto es que esta carta se produce en un momento en la crisis reputacional del Festival de Eurovisión sigue agravándose ante su extrema protección a Israel. La Unión Europea de Radiodifusión ha reprendido a la televisión pública de Suecia, SVT, después de que su representante, Felicia, asegurase que el país de Oriente Medio "no debería participar" en pleno genocidio de Gaza y en plena guerra junto a Estados Unidos contra Irán: "Hay muchos asesinatos".
Para ser más exactos, el director del certamen europeo, Martin Green, ha sido el encargado de dar este toque de atención a la cadena sueca a través de una declaraciones considerando como prioritario que los representantes de los países participante respeten las reglas de "neutralidad" y protejan la integridad del festival, dejando aún más patente cómo se utiliza la normativa como instrumento para controlar que se puede decir o no sobre la participación de Israel.
"Nos hemos puesto en contacto con SVT para asegurarnos de que su artista haya recibido un recordatorio claro de las normas y responsabilidades que se aplican tras su selección. Seguiremos dialogando con todas las partes implicadas para garantizar que se respeten las normas y proteger la integridad y neutralidad del evento”, ha afirmado Green, que, por ejemplo, nunca ha dado un toque de atención públicamente a la delegación israelí por las informaciones y los hechos que han ocurrido en las últimas ediciones del certamen.
Por otro lado, Green ha asegurado que la UER "apoya plenamente el principio de libertad de expresión", pero recordando que Eurovisión se rige "por unas normas diseñadas para salvaguardar la neutralidad del evento y garantizar un entorno seguro y respetuoso para todos los artistas”.
"El Código de Conducta y el Protocolo del Deber de Cuidado, desarrollados por nuestros Miembros, establecen claramente que los participantes no deben instrumentalizar el Festival de la Canción de Eurovisión ni utilizar el evento como palanca para hacer declaraciones políticas o generar controversias, desviando así la atención del propósito del evento, que es celebrar la música y promover la unidad. El Código de Conducta también enfatiza que el respeto mutuo entre los artistas es esencial. Todos los artistas, sus emisoras y equipos asociados se comprometen a cumplir las normas del evento al participar", ha añadido.
La reacción de la televisión sueca a las declaraciones del director del Festival de Eurovisión no se ha hecho esperar. La directora de programación de SVT, Eva Beckman, ha defendido la libertad de expresión de Felicia, recordando que "se aplica a los artistas, incluso a los que participan en Eurovisión".
"No creo que SVT pueda o deba intentar controlar las opiniones personales de los artistas independientes", ha comentado la directiva sueca en el programa Kulturnyheterna de la televisión sueca, añadiendo, sin embargo, que “deben saber qué se aplica y cuáles son las reglas”.
De hecho, Beckman también ha desvelado que han informado a Felicia sobre ello, siendo bastante clara al asegurar que la artista no ha incumplido el reglamento y que "sería increíblemente triste" que la UER le descalificase por ello.