El Festival de Eurovisión optó nuevamente por otro nuevo susto, el tercero consecutivo dentro de su grave crisis reputacional por la participación de Israel. Después de una nueva edición marcada por la ausencia de cinco países a raíz de la participación de Oriente Medio, Bulgaria se convirtió por sorpresa en la ganadora de la 70.ª edición del certamen europeo con Dara y la canción Bangaranga.

La candidatura búlgara se alzó con el micrófono de cristal después de lograr la unanimidad de los profesionales y del televoto con 516 puntos. Dara logró liderar la votación de los expertos nacionales, muy repartida, con un total de 204 puntos, logrando una ventaja de 39 respecto a Australia y de 81 respecto a Israel. 

Posteriormente, en el reparto del televoto, muchos espectadores y seguidores volvieron a estar al borde del infarto, ya que Israel y Bulgaria llegaron a la pantalla partida final, siendo los dos países que se jugaron el triunfo final. El país de Oriente Medio recibió 220 puntos, algo que fue recibido con abucheos por parte del público, mientras que Dara certificó su victoria tras recibir los últimos 312 puntos. 

 

Esta es la primera victoria de Bulgaria en la historia del Festival de Eurovisión. Recién retornado al certamen musical después de su retirada en 2023, el país balcánico se lleva el micrófono de cristal después de que Kristian Kostov lo rozase en la edición de Kiev 2017 con la canción Beautiful mess, su posición más alta desde su debut en el año 2005. 

Con la victoria de Bulgaria, Eurovisión solo gana tiempo y un pequeño balón de oxígeno, ya que la UER aún no ha dado ni un paso determinante para solucionar la grave crisis reputacional que sufre por la gestión de la polémica participación de Israel desde la edición de Malmö 2024, una de las ediciones con más tensión que se recuerdan en la historia del festival por la presencia y las actitudes que Israel tuvo en el backstage, entre otros motivos. 

Otro polémico televoto de Israel

Por su parte, Israel logró la segunda posición con 343 puntos con bastante polémica. De hecho, su tercer puesto del televoto en esta final volvió a estar en el punto de mira, situación que viene de lejos a raíz de las informaciones y los acontecimientos que han ocurrido desde 2024, además de la excesiva protección que la UER le otorga. En plenos ensayos de esta edición, la delegación del país de Oriente Medio lanzó una campaña masiva para captar el televoto para su representante, algo que el nuevo reglamento del certamen “desaconseja”, no recibiendo ninguna sanción por ello. Solo una simple advertencia.

"Las emisoras y los artistas participantes no están autorizados a participar activamente, facilitar ni contribuir a campañas promocionales de terceros que puedan influir en el resultado de la votación y, tal como se describe en el Código de Conducta actualizado, cualquier intento de influir indebidamente en los resultados conllevará sanciones", aseguraba la UER en un comunicado de prensa. 

A este suceso, hay que sumarle la publicación de una investigación de The New York Times, que desveló cómo el Gobierno israelí invirtió grandes cantidades de dinero desde 2018 para promocionar su imagen a través del Festival de Eurovisión y, de esta manera, influir en el resultado final del concurso, utilizándolo como "herramienta de política blanda": "Los esfuerzos de Israel para influir en el voto de Eurovisión fueron más amplios y comenzaron años antes de lo que se sabía anteriormente. Incluso antes de que la controversia electoral estallara a la vista, según muestran los registros financieros, Israel gastó al menos 1 millón de dólares en el marketing de Eurovisión. Parte de ese dinero vino de la oficina de "hasbara" del Sr. Netanyahu, un eufemismo para la propaganda extranjera, para promocionar al cantante de Israel".

En líneas posteriores, el NYT aseguró que, durante la edición de Malmö 2024, el gobierno israelí dedicó más de 800.000 dólares a publicidad relacionada con el Festival de Eurovisión, según la Agencia de Publicidad del Gobierno de Israel. 

De hecho, los expertos con los que Extratele habló este sábado coincidieron al asegurar que la organizadora del concurso musical ha protegido un año más a Israel ante las controvertidas acciones que ha realizado. 

El nuevo mensaje de RTVE: “Los derechos humanos no son un concurso”

Minutos antes de la victoria de Israel, coincidiendo con el inicio de la final de Eurovisión 2026, RTVE ha publicado un nuevo mensaje en apoyo a Palestina, recordando por qué tomó la decisión de retirarse del concurso musical ante la polémica presencia de Israel: "El festival de Eurovisión es un concurso, pero los derechos humanos no lo son. No hay espacio para la indiferencia. Paz y Justicia para Palestina".

Cabe recordar que España es uno de los cinco países que retiraron de esta edición de Eurovisión 2026 junto a Eslovenia, Irlanda, Islandia y Países Bajos. La polémica presencia de Israel ante el genocidio en Gaza (Palestina) y el “incumplimiento sistemático por parte de Israel de las reglas” fueron los motivos argumentado por RTVE para tomar esta decisión. 

Israel ha utilizado políticamente el concurso. Ha tratado de influir en el resultado, y no ha sido sancionada por esta actuación, que se ha producido en, al menos, los dos últimos años en los que he estado presente en el Festival. Cualquier otro país que hubiera llevado a cabo esta utilización del certamen, le aseguro que estaría sancionado y suspendido transitoriamente”, aseguró López.

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