El presentador Jesús Cintora ha puesto el foco en Malas Lenguas sobre la paradoja que protagoniza el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Mientras el antiguo líder del Partido Popular recorre el país ofreciendo conferencias y presentando sus libros con un discurso sobre la necesidad de blindar el sistema, la última hora judicial dibuja un panorama radicalmente opuesto.

Según ha explicado Cintora, el excomisario José Manuel Villarejo ha acudido a declarar apuntando de forma directa a la cúspide de Génova, señalando que la verdadera labor de Rajoy consistió precisamente en torpedear la acción de los tribunales, convirtiendo la estrategia de ocultación en una maniobra sistemática para obstaculizar la labor de la justicia.

En sus intervenciones en foros públicos, el expresidente ha defendido la separación de poderes, llegando a afirmar que "la independencia del juez no es un derecho del juez, es un deber para con los ciudadanos", al tiempo que calificaba de "especialmente preocupante" cualquier tipo de intromisión en el ámbito judicial. Sin embargo, este afán por la legalidad contrasta con las grabaciones de sus comparecencias en el banquillo, donde su implicación se ha limitado a la condición de testigo y a despachar los interrogatorios con un lacónico "no tengo más que añadir, señoría".

Frente a este mutismo, el testimonio de Villarejo ante el tribunal sitúa al expresidente en el epicentro de la trama de espionaje al extesorero Luis Bárcenas, asegurando que el exmandatario "se aprovechó de esta operación oficial" para protegerse de las pruebas que le afectaban de forma directa y concluyendo con nitidez que "fueron todos engañados por el genio del señor Rajoy".

El periodista y colaborador Manuel Rico ha analizado las nulas expectativas de que estas revelaciones tengan un impacto real en los juzgados, desvelando el blindaje político y penal del que goza la antigua cúpula conservadora. Al ser preguntado por el recorrido legal de la causa tras las palabras de Villarejo, Rico se ha mostrado rotundo al afirmar que este será "ninguno, porque ya se encargaron en su día de apartar a Rajoy y a Cospedal de cualquier problema penal". El analista ha recordado el histórico despropósito de la instrucción, ironizando sobre la supuesta incapacidad de los investigadores para identificar al dueño de los papeles de la contabilidad paralela, definiendo como un hecho inaudito el caso de "M. Rajoy que la justicia no ha conseguido saber quién era".

Manuel Rico ha matizado el valor probatorio del testimonio del excomisario, aunque reconociendo el indiscutible daño político que sigue sufriendo la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo. El periodista ha advertido sobre la volatilidad del principal testigo de la causa, recordando que "Villarejo ha cambiado varias veces de versión, con lo cual uno no sabe exactamente con cuál quedarse". No obstante, Rico ha remarcado que, más allá de los bandazos del investigado en sus ataques dirigidos de forma selectiva contra diferentes rivales internos de la formación, el resultado estratégico de sus confesiones es idéntico y demoledor para las siglas de la oposición, sentenciando que "todas son malas para el PP" y que el sumario de la Kitchen continuará siendo una mancha en su expediente.

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