En 2009, la activista Rachel Crandall declaró el 31 de marzo como el Día de la Visibilidad Trans para concienciar sobre la discriminación, violencia y dificultades que enfrenta estas personas en la sociedad. 17 años después, dentro de un contexto en el que la derecha y la ultraderecha amenazan los derechos conquistados a través de diferentes batallas sociales, Benita se estrena esta noche en La 2 de TVE (22:20 horas) para dar una importante lección en este día señalado en el calendario: nunca es tarde para ser quién eres

La futuróloga y participante de Top Chef: Dulces y Famosos será la protagonista de una noche temática especial en la cadena pública por esta efémeride, mostrándose cómo ha sido el proceso de cambio personal que ha vivido desde que anunció en el programa Baila cómo puedas (La 1 de TVE) sorprendiese a su equipo y a la audiencia al anunciar iniciar su transcisión de género. "No he visto el documental porque lo he vivido", asegura Benita en declaraciones para Extratele

"Este documental ha supuesto un cambio grande en mi vida, porque como durante el documental fui haciendo toda lo que es mi transición. La gente podrá ver que salgo recién operada, que sigo grabando. Hacemos la realidad, no hay nada falsificado. Ha supuesto exponer mi vida de una manera real, 100%, y, además, ya dije yo que si hacia algo mal, que no lo cortaron. Dejar que la gente vea cómo es Benita", expresa la también colaboradora de televisión sobre esta formato producido por Zeppelin (GH Dúo, Hasta el fin del mundo, Baila como puedas).

La naturalidad de Benita al afrontar esta transición y la valentía para mostrarse tal y como es son las señas de identidad de esta docuseries con muy pocas líneas rojas al sentirse muy cómoda teniendo a RTVE detrás del proyecto: "Esto lo tuvo otro grupo. Iba a contar mi vida hasta que yo me iba a operar el pecho y ya está. Pero, de repente, estuvimos hablando con TVE, que fue cuando dijeron "no, esto es para nosotros", y entonces, que hasta las pestañas. Sí, efectivamente, la gente va a ver que sí la operación, que sí el quirófano y tal, pero no es lo grande".

"Lo grande no es como a mí me abren. Lo grande es como yo me despido de Tony (su representante y una persona muy importante en su vida). Como me ponen una pulsera de San Judas para decirme "júrame que no te vas a morir"", asegura Benita en esta conversación tras la presentación del documental en la sede del Ministerio de Igualdad. 

El hecho de que RTVE vaya a estrenar el en una noche especial dedicada al Día de la Visibilidad Trans supone algo "súper especial" para Benita: "Es como que te ponen de repente un trono, porque es en una noche especial y te ponen como el momento especial. Me parece que me han dado un lujo y un privilegio. RTVE creo que ha apostado y yo espero que, en esa apuesta gane, sobre todo por las conciencias de la gente". 

Por otro lado, preguntada por cuál fue el momento más emotivo del documental, Benita tiene muy claro con cuál se quedaría: "Hay muchos, la verdad es que lo estoy pensando y se me acumulan, pero el momento que yo voy al cementerio a relatarle a mi madre y exponerme con ella fue muy emocionante. Y después, unas escenas que hacemos de una ceremonia en Jerez y en Chipiona, para mí fue emocionantísimo". 

"El momento bautizo, que ha sido súper bonito, esconde algunas claves que la gente va a descubrir cuando lo vea, porque de repente se ve una imagen muy bonita, metiéndome en el agua y demás, pero bueno, hay más añadido con ello", reveló Benita. 

Como se puede observar, Benita tiene muy presente a su madre, con la que comparte nombre, en su día a día, pero también en su transición: "La siento dentro de mí, y está feliz. Quiero decir, es que no sé cómo puedo decirte que hay cosas que ella no pudo hacer, y yo cuando lo hago ahora, es como si lo estuviese viviendo ella. Enteramente, es así"

"Cuando me dieron el DNI y el Pasaporte con mi nombre Benita, se lo mostré al cielo a ella para que lo viese. Hay muchos trozos que yo he vivido que son muy emocionantes. Porque yo voy a despedir a Joaquín al cementerio dónde está mi madre. No había ido nunca en ese año que había transcurrido y fui a dejarle allí a Joaquín, contárselo y decirle que se iba Benita. Por eso hacemos una especie de ritual en el bautizo que hago con él allí, donde se va Joaquín, ya de una vez se le lleva el agua. Entonces me parece que ella tenía que estar presente y testigo de todo ello y que está ahí, que siento perfectamente que está ahí", cuenta la futuróloga. 

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