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¿Las redes sociales nos hacen infelices? Un estudio en 97 países da una respuesta inesperada

Los usuarios de redes sociales se encuentran en una situación emocional ligeramente mejor, según un estudio de Gallup

Pachi Lanzas
¿Las redes sociales nos hacen infelices? La respuesta de un estudio en 97 países no es la que esperábamos

¿Las redes sociales nos hacen infelices? La respuesta de un estudio en 97 países no es la que esperábamos

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“Los usuarios de redes sociales se encuentran en una situación emocional ligeramente mejor”. Esa es la principal conclusión del estudio State of the World’s Emotional Health 2026 (Estado de la salud emocional mundial 2026), elaborado por Gallup en colaboración con World Health Summit, que analiza la relación entre el uso de redes sociales y el bienestar emocional de personas de 15 años o más en 97 países.

Los usuarios de redes sociales se encuentran en una situación emocional ligeramente mejor

Sus autores advierten de que “la relación entre las redes sociales y el bienestar no es sencilla”. Y añaden que “el bienestar no sube o baja simplemente en función de si se incrementa el tiempo que se pasa en las redes sociales”.

Ni demonio digital ni remedio para la soledad

Nos pasamos media vida en la redes sociales, para qué negarlo. Yo busco ideas para los artículos que publico, recetas o gente que hace cosas en China. Lo digo así, como Rajoy de los catalanes, porque me salen todo tipo de personas con sus aficiones o trabajos. Y, por supuesto, no soy el único, porque en los 97 países estudiados, el 81% de la población encuestada las había utilizado durante los 7 días anteriores. Entre los jóvenes de 15 a 29 años, el porcentaje asciende al 95%. Y el 19% de los usuarios de esa franja de edad declara pasar 5 horas o más al día en ellas.

En los datos sin ajustar, el 75% de quienes utilizan redes declara haber disfrutado durante buena parte del día anterior, frente al 61% de los no usuarios. También notifican menos tristeza (20% frente a 33%) y menos soledad (17% frente a 29%). ¿Significa eso que Instagram, TikTok o Facebook nos hacen felices?

Quienes usan las redes son, por término medio, más jóvenes y presentan diferencias en educación, salud y apoyo social. Cuando los investigadores ajustan esas variables, las ventajas se reducen considerablemente. Aun así, Gallup observa pequeñas asociaciones favorables con el disfrute, la risa, el aprendizaje y la sensación de recibir respeto. El estrés constituye la excepción, porque entre personas comparables, los usuarios presentan una probabilidad ligeramente mayor de experimentarlo.

El informe explica que “la relación ajustada entre el uso de redes sociales y el bienestar es modestamente positiva, mientras que el estrés muestra una asociación desfavorable”. En otras emociones, como la tristeza o la soledad, las diferencias entre usuarios y no usuarios dejan de ser significativas estadísticamente.

Dos horas marcan la diferencia

La investigación distingue tres patrones: uso bajo —ninguno o menos de media hora al día—, moderado —entre media hora y menos de dos horas— e intenso —dos horas o más—. ”El bienestar no empeora de manera constante a medida que aumenta el tiempo dedicado a las redes sociales”, concluye. Es decir, no hay una relación lineal por la que cada minuto adicional nos haga sentir necesariamente peor.

Frente al uso moderado, el uso intenso se asocia, una vez ajustadas otras circunstancias, con más estrés (+2 puntos porcentuales), ira (+2,2), preocupación (+1,7), soledad (+2,2) y tristeza (+2,2). Gallup concluye que “el uso moderado se asocia con un perfil de bienestar más favorable en numerosas medidas”.

Por otro lado, las personas que no utilizan redes o dedican menos de 30 minutos diarios declaran menos experiencias positivas que las usuarias moderadas, incluso después de considerar diferencias personales. El informe señala que “los adultos del grupo de bajo uso presentan valoraciones de su vida más bajas”. El resultado, por supuesto, también puede reflejar diferencias en la vida social, la salud o las oportunidades de conexión.

No se vive igual en todas partes

También hay diferencias geográficas. En los países de ingresos altos, el uso intenso se relaciona con una peor valoración general de la vida frente al moderado, una diferencia que no se observa de forma significativa en el resto. “El uso intenso se asocia con más ira, soledad y tristeza en ambos grupos de países”, subraya Gallup.

En Estados Unidos, las personas con uso intenso puntúan su vida alrededor de 0,3 puntos por debajo de quienes utilizan las redes de forma moderada, en una escala de 0 a 10. Esa diferencia no aparece de forma significativa en Alemania ni en Reino Unido. Y, entre los jóvenes, el informe detecta asociaciones negativas relativamente importantes en 16 países, pequeñas en 71 y positivas en 10.

Lo que la pantalla no cuenta

“Este es un estudio observacional, por lo que los resultados muestran asociaciones, no relaciones de causa y efecto”, advierten sus autores. Tampoco puede establecerse si alguien se siente peor por utilizar más las redes o si pasa más tiempo conectado porque ya se encontraba mal.

Además, Gallup no ha medido qué plataformas utiliza cada persona, qué contenidos consume, con quién habla ni si su relación con las redes es compulsiva o interfiere en su vida cotidiana. En palabras del informe, “el tiempo dedicado a las redes sociales puede contar solo una parte de la historia”. Precisamente por eso, estas cifras no permiten juzgar los efectos de una plataforma concreta.

En los últimos datos mundiales completos, correspondientes a 2025, el 38% de los encuestados experimentó preocupación durante buena parte del día anterior y el 36%, estrés. Las emociones negativas siguen por encima de los niveles de hace dos décadas, aunque ese deterioro no puede atribuirse a las redes sociales.

“Las redes sociales son solo una parte de la vida emocional de las personas”, afirman los investigadores. Por tanto, nada de sacar conclusiones por las buenas.

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