Como ya te contaba la semana pasada, la celebración del Foro de Davos (terminó el viernes) es una buena ocasión para dirigir nuestra mirada hacia los temas clave del momento actual. Y hoy, es el turno del empleo.
La rápida comercialización de tecnologías emergentes, especialmente la inteligencia artificial (IA), está transformando los flujos de trabajo, los modelos de negocio y las necesidades de talento a una velocidad sin precedentes. Así lo recoge el informe Four Futures for Jobs in the New Economy: AI and Talent in 2030 (Cuatro futuros para el empleo en la nueva economía: IA y talento en 2030), publicado por el World Economic Forum (organizador del Foro de Davos), que advierte de que el impacto de esta tecnología sobre el empleo sigue rodeado de una profunda incertidumbre.
El impacto final de la IA sobre el empleo no está claro
Según el documento, la IA ha pasado “de la experimentación a la integración en los flujos de trabajo”, con un aumento acelerado de empresas que ya utilizan esta tecnología en al menos una función. Sin embargo, el consenso sobre sus efectos es limitado: “alrededor del 54% de los directivos esperan que la IA desplace empleos existentes, mientras que solo el 24% creen que creará nuevos puestos de trabajo”.
Este desequilibrio en las expectativas marca el punto de partida del informe, que no pretende predecir un único futuro, sino ofrecer cuatro escenarios plausibles para el empleo en 2030.
El riesgo real: avanzar más rápido que las personas
Uno de los mensajes centrales del informe es que el futuro del empleo no lo determinará solo la tecnología. “Las estrategias de capital humano y las inversiones que se prioricen hoy definirán hasta qué punto las sociedades y las empresas pueden adaptarse y liderar la nueva economía”, subraya el documento.
En los escenarios más disruptivos, el informe alerta de un aumento significativo del desempleo y de la polarización salarial. En el escenario de desplazamiento acelerado, “la automatización se vuelve más barata que la recapacitación masiva”, lo que reduce los incentivos para invertir en formación y acelera la sustitución de trabajadores.
Además, el informe destaca que en algunos sectores la proporción de tareas realizadas por tecnología podría superar el 50% antes de 2030; e incluso acercarse al 90% en actividades con alta exposición a la automatización.
La colaboración humano-IA como vía de equilibrio
Frente a los escenarios más extremos, el World Economic Forum plantea la “Co-Pilot Economy” (economía co-pilotada) como una vía de transición más equilibrada. En este contexto, la IA no sustituye masivamente a los trabajadores, sino que actúa como herramienta de apoyo.
“El foco se desplaza de la automatización total a la ampliación de capacidades”, señala el informe. Los equipos humano-IA permiten reducir tiempos de ejecución de tareas, mejorar la productividad y liberar a los trabajadores de actividades rutinarias.
En este escenario, el documento destaca que “más del 40% de las habilidades habrán cambiado de aquí a 2030”, lo que refuerza la necesidad de aprendizaje continuo, movilidad laboral y formación en competencias digitales y sociales.
Desigualdad y polarización, amenazas transversales
Independientemente del escenario, el informe identifica la desigualdad como uno de los grandes riesgos asociados a la transformación del empleo. En los contextos de avance rápido, “las primas salariales para los trabajadores preparados para la IA aumentan”, mientras que los empleos centrados en tareas humanas ven erosionado su valor relativo.
Incluso en los escenarios más moderados, el World Economic Forum advierte de que la brecha entre trabajadores con acceso a formación, infraestructuras digitales y empleadores comprometidos con la adaptación puede ampliarse. “La adopción desigual de la IA puede crear una economía bifurcada y limitar el crecimiento”, señala el documento.
El papel clave de las empresas
El informe dedica un apartado específico a las implicaciones para las empresas, en el que se subraya que la inacción también supone riesgos. Entre los principales peligros se encuentran la dependencia excesiva de sistemas autónomos, la falta de supervisión humana y la concentración de poder tecnológico.
En palabras del informe, “el exceso de confianza, el retraso regulatorio y la complacencia pueden debilitar el control sobre agentes de IA y sistemas autónomos”. Al mismo tiempo, se abren oportunidades significativas en términos de productividad, innovación y nuevos modelos de negocio.
Estrategias “sin arrepentimiento” para prepararse hoy
Ante la imposibilidad de anticipar qué escenario se impondrá, el World Economic Forum propone una serie de estrategias que resultan válidas en cualquier contexto. Entre ellas destacan “alinear las estrategias tecnológicas y de talento”, invertir en colaboración humano-IA y reforzar la gobernanza de datos.
El informe insiste en la necesidad de “empezar poco a poco, aprender rápido y escalar lo que funcione”, así como en diseñar flujos de trabajo intergeneracionales y fomentar una cultura organizativa basada en la confianza y la transparencia.
Un futuro abierto, pero no neutral
El informe concluye que el futuro del empleo no está predeterminado. “La previsión no elimina la incertidumbre, pero ofrece una lente para explorarla y tomar decisiones estratégicas”, afirma el World Economic Forum.
De aquí a 2030, la IA redefinirá qué significa trabajar, qué habilidades serán valiosas y cómo se distribuyen las oportunidades. La diferencia entre un futuro de prosperidad compartida y uno de desplazamiento masivo dependerá, en gran medida, de las decisiones que empresas, gobiernos y trabajadores adopten hoy.