Imagina la escena: un padre ve a su hijo todo el día pegado a la pantalla del móvil, viendo vídeos en redes sociales y, cuando le empieza a echar la bronca, el joven le contesta: “Estoy estudiando para la PAU”.
Las redes no sustituyen al estudio, pero te pueden ayudar a aprobar si las usas bien
Es tal y como te lo estoy contando. Durante años hemos repetido que las redes sociales son una distracción (y muchas veces lo son…), pero la realidad es algo más compleja: el problema no está solo en la herramienta, sino en cómo la usamos.
No es que vayas a aprobar por pasarte horas viendo vídeos, pero te pueden ayudar a estudiar, practicar, corregir errores y llegar al examen con cierta calma. Eso sí: son un apoyo, no sustituyen al estudio real.
Las redes te pueden ayudar a estudiar, practicar, corregir errores y mantener la calma
1. Convierte tus redes en un panel de estudio, no en una máquina de distracción
El primer consejo es el más importante: no abras una red “a ver qué sale”. En época de PAU, cada vez que entres en TikTok, Instagram o YouTube debes tener un objetivo concreto. Buscar modelos de examen, repasar una fórmula, ver una explicación breve, escuchar un resumen de Historia o resolver una duda de Matemáticas.
Mi recomendación es que crees listas o carpetas solo para la PAU: una de Lengua, otra de Historia, otra de Inglés, otra de Matemáticas o la materia que corresponda. Guarda únicamente contenidos que vayas a revisar. Y, sobre todo, separa el tiempo de estudio del tiempo de ocio.
No es lo mismo entrar en YouTube para ver un vídeo de diez minutos sobre comentario de texto que terminar viendo tres horas de contenido que no tiene nada que ver. La diferencia está en la pregunta inicial: “¿Qué necesito aprender hoy?”.
2. Sigue fuentes oficiales antes que cuentas virales
En redes, hay profesores magníficos, divulgadores muy útiles y estudiantes que comparten métodos que pueden ayudarte. Pero también hay mucho ruido, errores, exageraciones y contenidos pensados más para conseguir visualizaciones que para explicar bien.
Por eso, antes de fiarte de un vídeo que dice “esto cae seguro en Selectividad”, conviene empezar por las fuentes oficiales: ministerios, consejerías de educación, universidades públicas, servicios de orientación universitaria y páginas de las comisiones organizadoras de la PAU en cada comunidad autónoma.
3. Usa vídeos cortos para desbloquear dudas, no para sustituir el estudio
Un buen vídeo puede salvarte una tarde. A veces no entiendes un concepto porque lo tienes mal explicado en tus apuntes, por cansancio o porque necesitas que alguien te lo cuente de otra manera. En esas situaciones, YouTube, TikTok o Instagram pueden ser muy útiles.
Pero entender un vídeo no significa que sepas hacer el examen. Puedes ver una explicación perfecta sobre derivadas y tener la sensación de que ya las dominas. Luego llega el ejercicio en blanco y descubres que no.
Ese debería ser el esquema: ves un vídeo breve, haces un resumen con tus propias palabras y después resuelves un ejercicio sin mirar los apuntes. Si no eres capaz de explicarlo con tus palabras o aplicarlo en un caso nuevo, todavía no lo has aprendido.
4. Crea grupos pequeños de estudio, pero con reglas claras
WhatsApp, Telegram, Discord o incluso Instagram pueden servir para estudiar en grupo. Puede ser muy útil compartir modelos de examen, resolver dudas, repartir resúmenes, avisar de fechas importantes o explicar a otra persona un tema que tú ya controlas.
Pero un grupo de estudio sin normas se convierte en un grupo de memes en menos de cinco minutos. Por eso, lo ideal es que sean pequeños y tengan una función concreta: para dudas de Matemáticas, para compartir modelos oficiales, para repasar Historia con preguntas rápidas... Y, si puede ser, con horarios: por ejemplo, de 18.00 a 18.30 se resuelven dudas; después se silencia.
También conviene aplicar una regla muy simple: si una duda exige más de tres mensajes, probablemente necesita una llamada, una pizarra o una explicación aparte. No todo se puede resolver en un chat.
5. Programa descansos reales y aprende a cerrar la aplicación
En la recta final de la PAU, puede que vivas con la sensación de que siempre queda algo pendiente: un tema, un vídeo, un hilo, un resumen, una recomendación, otro examen resuelto.
Las redes alimentan esa sensación porque nunca se acaban. Siempre hay otro consejo, otro profesor, otro estudiante que cuenta cómo sacó un 13, otro vídeo diciendo qué no debes hacer el día antes. Y llega un momento en el que seguir buscando consejos se parece demasiado a no estudiar.
Por eso, usar las redes para aprobar la PAU también implica saber cerrarlas. Puedes programar bloques concretos: 20 minutos para buscar dudas, 40 minutos para practicar, 10 minutos para corregir. O dejar las redes solo para el final de cada sesión, como herramienta de repaso, no como punto de partida.
También ayuda cambiar el tipo de contenido que consumes en los días previos. Menos vídeos alarmistas sobre “errores que te harán suspender” y más modelos oficiales, correcciones, esquemas y repasos tranquilos. La ansiedad también se entrena con lo que miras.
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