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La Unión Europea cerró 2025 con 7,59 millones de turismos totalmente eléctricos en circulación, según Eurostat. Solo ese año se matricularon 1,89 millones nuevos, casi un 30% más que en 2024. Cada uno necesita una batería de tracción para moverse.
La Comisión Europea revisó el 11 de septiembre sus objetivos de reciclaje: siguen siendo adecuados
Esos millones de baterías no se convertirán en residuos mañana, pero habrá que decidir qué hacer con ellas cuando pierdan capacidad. Europa intenta prepararse: la Comisión revisó el 11 de septiembre sus objetivos de reciclaje y concluyó que siguen siendo adecuados.
La verdad es que muchas veces, ni pensamos en qué pasa con esas baterías (como nos sucede con la del móvil o las de otros dispositivos) una vez que dejamos de usarlas. Así que, hoy quiero contarte qué pasa desde que sale del coche hasta que sus materiales pueden volver a utilizarse. Y también que nos preguntemos qué podemos hacer nosotros para que ese viaje tarde más en empezar.
Una batería retirada de un vehículo todavía puede ser útil
Antes de triturarla, comprobar su estado
Una batería retirada de un vehículo todavía puede ser útil. Primero debe evaluarse si lo mejor es repararla, aprovechar sus componentes o destinarla a otro producto. Esa segunda vida depende del estado de la batería, su diseño, la seguridad y la viabilidad económica, así que no está garantizada para todas.
Si ya no es conveniente seguir utilizándola, llega el tratamiento especializado. Tras desmontar y separar componentes, se obtienen fracciones aprovechables a través de distintos procesos industriales. Una es la llamada masa negra, procedente del tratamiento de las celdas y rica en materiales que son muy interesantes. Pero todavía hay que separar y refinar sus componentes, no es que quites el litio y ya esté listo para instalar en otro coche. La Comisión actualizó en 2025 los códigos de residuos para identificar mejor esta mezcla y controlar su gestión.
La legislación distingue dos medidas. La eficiencia de reciclaje se calcula sobre el peso de la batería. Para las basadas en litio, exige un mínimo del 65% en 2025 y del 70% en 2030. Además, a finales de 2027 deberá alcanzar el 90% del cobalto, cobre, plomo y níquel; y el 50% del litio. Para 2031, los mínimos subirán al 95% para los cuatro primeros y al 80% para el litio.
Son objetivos legales, no porcentajes que hoy se recuperen necesariamente de cada batería. Reciclar tampoco elimina la necesidad de extraer materias primas mientras crece la fabricación, por mucho que permita evitar pérdidas y devolver recursos a la industria (siempre que haya recogida, trazabilidad y plantas preparadas para tratarlos, claro).
Lo que puedes hacer antes de que sea un residuo
El primer gesto que puedes hacer para reducir tu huella en este aspecto es alargar la vida de lo que ya tienes. Si notas que el coche pierde autonomía, solicita un diagnóstico antes de decidir que necesita una batería nueva. En función de cómo esté, habrá que valorar su capacidad y las opciones que quedan para ell. En un móvil que funciona bien, consultar si basta con sustituir la batería puede evitar desechar todo el aparato. El Ministerio para la Transición Ecológica incluye la durabilidad, el mantenimiento y la posibilidad de sustitución entre las medidas para prevenir residuos.
Con el coche eléctrico, sigue las instrucciones de carga de tu modelo. Renault recomienda usar alrededor del 80% como referencia cotidiana cuando cubre nuestros desplazamientos y reservar la carga completa para cuando hace falta. Pero advierte que las baterías LFP admiten otras pautas y que deben atenderse las indicaciones del fabricante. Como explica la marca, el 80% es “una referencia para el día a día, no una cifra que haya que cumplir de manera obsesiva”. No hay que convertir una recomendación en una regla universal.
Cuando se agotan, importa dónde las dejas
Las pilas y baterías portátiles usadas deben ir a puntos de recogida específicos, como los habilitados en comercios y puntos limpios; ¡no los tires a la basura de tu casa ni al contenedor amarillo! El MITECO recuerda que “la entrega de residuos es gratuita” y que en las tiendas que actúan como puntos de recogida no obliga a comprar pilas nuevas. Comprueba qué residuos admite cada instalación, especialmente si se trata de una batería grande o de un aparato con batería integrada.
Si la batería está incorporada, retírala únicamente cuando sea seguro y siguiendo las instrucciones del fabricante. Si no, entrega el aparato por el circuito de residuos electrónicos. En el caso de la batería de tracción de un coche, deja la retirada y gestión en manos del servicio técnico y los gestores autorizados. No es un trabajo de bricolaje ni un residuo para llevar al contenedor de pilas del supermercado.
Europa necesita instalaciones y normas para recuperar esos materiales. Nuestra parte empieza antes, con el cuidado de la batería, valorar la reparación y asegurarnos de que, cuando se agote, entre en el circuito que puede aprovecharla.



