Sostenibilidad

¿Puede ser sostenible un gran premio de Fórmula 1? Madrid quiere demostrar que sí

El estreno de Madring llega acompañado de transporte público masivo, electricidad renovable, materiales reutilizados y hasta combustible sostenible en los monoplazas

¿Puede ser sostenible un gran premio de Fórmula 1? Madrid quiere demostrar que sí
¿Puede ser sostenible un gran premio de Fórmula 1? Madrid quiere demostrar que sí

Para quienes nos criamos viendo el circuito del Jarama casi a diario y soñando con lo que pasaría ahí dentro, este fin de semana es muy especial. No es el Circuit de Catalunya, no es Jerez, es la vuelta de la Fórmula 1 a Madrid.

Más allá de si ese portento llamado Kimi Antonelli volverá a demostrar que está a años luz de los demás o de si mis amados Ferrari conseguirán volver a lo más alto del podio, en El Telescopio nos preocupa saber cómo de sostenible es este deporte en la actualidad.

El GP de España quiere demostrar que el motor puede reducir su impacto ambiental

Energía y residuos por todas partes

No parece que lo sea mucho, la verdad. Pero precisamente ese es uno de los grandes retos con los que nace Madring, el nuevo circuito que acogerá del 11 al 13 de septiembre el Gran Premio de España y que quiere demostrar que un macroevento del motor puede reducir de forma significativa su impacto ambiental.

A ver, tenerlo lo va a tener, es inevitable. Una carrera de Fórmula 1 necesita mover equipos, personal, neumáticos, material técnico y aficionados; consume energía y genera residuos. Pero la cuestión es si Madrid será capaz de hacer que ese impacto sea menor.

 

El primer problema no son los coches

Cuando se habla de las emisiones de la Fórmula 1, la primera tentación es mirar a los monoplazas, pero me temo que buena parte del problema está fuera de la pista. Viajes, transporte de mercancías, instalaciones y logística forman una parte importante de la huella de carbono del campeonato.

La propia Fórmula 1 acaba de actualizar sus cifras y afirma haber reducido su huella de carbono un 35% respecto a 2018, lo que supone haber eliminado el equivalente a casi 80.000 toneladas de CO2 de sus operaciones. Su compromiso para 2030 exige reducirlas al menos a la mitad o compensarlas.

La ventaja de Madrid

La ventaja de Madrid es que el circuito no está perdido a decenas de kilómetros de la ciudad. Está junto a IFEMA, conectado con Metro, Cercanías y autobús y a pocos minutos del aeropuerto.

La organización calcula que hasta el 90% de los aficionados podrá desplazarse al circuito en transporte público. La Fórmula 1 destacó precisamente este punto cuando anunció la entrada de Madrid en el calendario y la consideró una de las claves de la propuesta.

Además, el ayuntamiento ha diseñado un dispositivo específico para el gran premio, basado en cinco grandes pilares: Metro, Cercanías, autobuses de la EMT, líneas interurbanas y lanzaderas especiales. Su recomendación oficial para llegar al circuito es “sin duda, la utilización del transporte público”.

Un circuito construido de otra manera

El trazado del Madring tiene aproximadamente 5,4 kilómetros y combina terrenos de IFEMA con alrededor de 1,3 kilómetros de viales públicos. Durante su construcción, la UTE formada por ACCIONA y Eiffage anunció el empleo de materiales reciclados y técnicas destinadas a reducir la huella de las obras.

Una de ellas ha sido la utilización de HVO, un combustible renovable producido a partir de residuos que, según la información facilitada por la organización, puede reducir hasta un 90% las emisiones de CO2 frente a los combustibles convencionales utilizados por la maquinaria.

También se reutilizó cerca del 60% de los materiales movidos durante las obras dentro del propio proyecto, mientras el restante 40% ha sido almacenado para otros usos. Y las instalaciones de obra utilizaron electricidad renovable.

Electricidad renovable, placas solares y menos residuos

En la zona del circuito situada en IFEMA Madrid Sur, la mayor parte del suministro eléctrico asociado al evento estará respaldado mediante garantías de origen expedidas por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, que acreditan que se ha usado electricidad procedente de renovables.

La estrategia también incluye iluminación de bajo consumo, una planta solar fotovoltaica de 5 megavatios, nuevos puntos de recarga para vehículos eléctricos, vehículos de mantenimiento sin emisiones y aparcamientos para bicicletas.

También se pretende medir la huella de carbono del evento y reducir el impacto de residuos y restauración mediante materiales reciclables, menos envases y sistemas para recuperar excedentes alimentarios. Madring ha anunciado, por ejemplo, una colaboración con la Fundación Banco de Alimentos de Madrid para redistribuir comida apta para el consumo que no llegue a utilizarse durante el Gran Premio.

Y los coches también han cambiado

Madrid entra en el calendario precisamente el año en el que la Fórmula 1 estrena una de las mayores transformaciones técnicas de su historia. Desde esta temporada, los monoplazas utilizan combustibles avanzados sostenibles certificados por la FIA. Deben proceder de fuentes como biomasa que no compita con la alimentación, residuos municipales o materias primas renovables de origen no biológico y cumplir exigentes criterios de reducción de emisiones.

La FIA pretende que la tecnología vaya más allá, con combustibles compatibles con motores convencionales, de modo que parte de lo aprendido en competición podría trasladarse en el futuro a vehículos que ya circulan por nuestras carreteras.

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