Con 'Resident Evil Requiem' la novena entrega de la serie rompe con la inercia de los éxitos comerciales fáciles para proponer un retorno asfixiante a las proximidades de la mítica Raccoon City. El escenario elegido, el centro clínico de Rhodes Hill, no es solo un decorado; es una trampa de ingeniería laberíntica que obliga a gestionar cada paso con una paranoia que recuerda a los grandes clásicos del género. El conflicto gira en torno al virus Elpis, una amenaza que sirve de excusa para desenterrar los trapos sucios de Umbrella bajo una nueva óptica de terror sistémico.

La estructura del juego se sostiene sobre una dualidad de protagonistas diseñada para poner a prueba los nervios del jugador a través de dos estilos muy distintos. Por un lado, la agente Grace Ashcroft aporta una mirada externa y detectivesca a un entorno repleto de experimentos biológicos, centrando su jugabilidad en la recolección agónica de componentes y la investigación pura.

Imagen de Resident Evil Requiem

Por otro lado, nos encontramos con un Leon S. Kennedy que dista mucho de ser el héroe de acción invulnerable de antaño; aquí es un hombre físicamente mermado y psicológicamente al límite. Mientras Grace obliga al jugador a explorar cada rincón, las secciones de Leon ofrecen un respiro de acción táctica para aquellos que todavía confían en que una bala bien empleada puede solucionar un apocalipsis.

Un punto muy a favor de esta entrega es su duración ajustada, algo que es de agradecer en el panorama actual. En un mercado saturado de títulos que fuerzan su contenido para superar las 100 horas de juego, a menudo de forma innecesaria, ‘Requiem’ apuesta por una experiencia compacta e intensa. Se agradece enormemente que los desarrolladores hayan priorizado el ritmo narrativo y la tensión constante sobre el relleno innecesario, permitiendo que la historia respire y mantenga su impacto de principio a fin sin agotar al jugador.

Esta inmersión sensorial se apoya en una gestión de la iluminación dinámica que funciona como una barrera psicológica, donde jugar con los contrastes entre la ceguera y la penumbra se convierte en una mecánica de supervivencia básica. A esto se le suma un tratamiento sonoro que transforma el crujido de una madera o un silencio prolongado en una amenaza real.

Resident Evil Requiem

Resident Evil Requiem – Tráiler

No es un juego para impacientes; la gestión de recursos y la lógica fría frente a los rompecabezas son los únicos salvavidas en una experiencia que no perdona la falta de previsión. En definitiva, ‘Requiem’ demuestra que es posible innovar respetando el legado de la saga, entregando una obra que entiende perfectamente qué es lo que nos hace saltar del asiento.