La cuestión planteada por Naoki Hamaguchi expone un problema que Square Enix lleva más de una década intentando solucionar. Es indudable que ‘Final Fantasy’ sigue siendo una franquicia de referencia dentro del ocio interactivo japonés, pero su renovación generacional se produce a un ritmo mucho más lento que el de otras series niponas contemporáneas.

El problema del relevo

Hamaguchi deja entrever que la editora convive ahora con dos tipos de jugadores dentro de la franquicia, puesto que reúne tanto a jugadores que crecieron junto a ‘Final Fantasy VII’, ‘Final Fantasy X’ o las entregas de la era PS1/PS2, como a una generación habituada a propuestas de acceso rápido, competición online, partidas recurrentes y contenidos actualizados durante años, como ocurre en ‘Fortnite’, ‘Roblox’ o ‘Genshin Impact’.

El dato procede de Circana, firma especializada en análisis del mercado y permite cuestionar la idea de que el remake de ‘Final Fantasy VII’ haya servido, por sí solo, para atraer a una nueva generación. Que el 77% de los jugadores de ‘Final Fantasy VII Rebirth’ en Estados Unidos supere los 30 años, apunta a que la trilogía está funcionando más como una continuación para su público que como una posibilidad de entrada para nuevos jugadores.

Con el tiempo en contra

También existe un problema estructural que Hamaguchi y Naoki Yoshida reconocen indirectamente, que no es otro que el tiempo empleado en los desarrollos. En el pasado, la franquicia lanzaba juegos con intervalos relativamente cortos, pero en su última época una entrega numerada de la franquicia puede tardar casi siete años en aparecer. Es decir, para alguien que tenía 15 años cuando se lanzó ‘Final Fantasy XV’, el siguiente contacto con la serie principal ya llega en plena vida adulta.

Mientras tanto, franquicias comoPersona 5’, ‘The Legend of Zelda: Tears of the Kingdome incluso experiencias multijugador persistentes, logran captar a jugadores jóvenes con una imagen más fácil de identificar. Esto también es un problema, porque durante décadas, bastaba con mirar un juego de la franquicia para entender inmediatamente de qué se trataba, un RPG japonés cinematográfico, centrado en un sistema de grupo, progresión clásica y narrativa épica. Hoy, cada entrega parece seguir una dirección completamente diferente. ‘Final Fantasy XVI’ apuesta por el combate en tiempo real, ‘Final Fantasy VII Rebirth’ mezcla mundo abierto y acción híbrida, mientras ‘Final Fantasy XIV’ funciona como un MMORPG en constante expansión.

¿Qué es Final Fantasy hoy?

Esa amplitud de estilos puede gustar a parte del público, pero también complica que los nuevos jugadores identifiquen con claridad qué esperar de cada entrega. Al mismo tiempo, Hamaguchi parece entender que mantenerse paralizado en los réditos que pueda ofrecer ‘Final Fantasy VII’ no resuelve el problema, y por eso resulta especialmente significativo que en la entrevista se refiera a “experiencias nuevas y únicas” como vía para acercar la serie a más jugadores.

Esto apunta que Square Enix empieza a asumir que los remakes, el contenido dirigido a su base de jugadores y el legado histórico no bastan por sí solos para asegurar el futuro de la franquicia. La duda ahora es si serán capaces de crear una entrega que pueda atraer a una generación sin vínculo emocional directo ni con Cloud, Sephiroth, ni con los juegos de las etapas anteriores. Porque, por el momento, la franquicia parece vivir mucho más de su legado histórico que de la renovación orgánica de sus jugadores.

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