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El Regate

La WNBA llena pabellones, pero una de sus finalistas tiene que buscar dónde jugar

Atlanta Dream no podrá utilizar el State Farm Arena por un concierto y dos partidos de la NBA, pese al tirón de público de sus eliminatorias

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La WNBA llena pabellones, pero una de sus finalistas tiene que buscar dónde jugar. Atlanta Dream.

La WNBA llena pabellones, pero una de sus finalistas tiene que buscar dónde jugar. Atlanta Dream.

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El baloncesto femenino estadounidense llena pabellones, atrae nuevos patrocinadores y empieza a disputar espacios que durante años parecían reservados a las grandes competiciones masculinas. Sin embargo, una de las dos franquicias que se jugarán el título de la WNBA todavía no sabe dónde podrá disputar sus partidos como local. Atlanta Dream ha regresado a las Finales por primera vez desde 2013, pero el State Farm Arena, donde ha jugado sus últimos encuentros de playoffs, no estará disponible. Un concierto y dos compromisos de los Atlanta Hawks en la NBA ocupan las fechas previstas para la eliminatoria.

La situación obliga a las Dream a buscar una alternativa para recibir a Golden State Valkyries, su rival en la final que comenzará el sábado 17 de octubre en San Francisco. Atlanta ejercerá como local en el tercer y cuarto partido, programados para los días 22 y 24, y en un hipotético sexto encuentro el 29. Ninguna de esas tres citas tenía una sede confirmada en el calendario oficial de la competición este lunes.

El problema nace de los compromisos adquiridos por el State Farm Arena. El 22 de octubre está prevista una actuación del cantante Sombr, mientras que los días 24 y 29 el recinto acogerá partidos de los Hawks frente a Houston Rockets y Cleveland Cavaliers, respectivamente. La organización de las Dream no puede utilizar, por tanto, el mismo pabellón en el que ha disputado sus encuentros más importantes de la temporada.

Una demanda que supera el aforo de su pabellón habitual

La dificultad resulta especialmente llamativa por la respuesta reciente de la afición. Atlanta ha alternado durante la temporada regular el Gateway Center Arena, situado en College Park, con el State Farm Arena, en el centro de la ciudad. Según Reuters, los tres encuentros de playoffs disputados en este último recinto registraron una asistencia media de 9.695 espectadores.

El contraste con el Gateway Center es considerable. El pabellón habitual de las Dream tiene capacidad para aproximadamente 3.500 aficionados, frente a las más de 17.000 localidades del State Farm Arena en su configuración para baloncesto. Si Atlanta regresara al primero para disputar las Finales, el aforo quedaría muy por debajo de la asistencia media registrada durante las eliminatorias.

La diferencia tendría también implicaciones comerciales. Un pabellón de mayor capacidad permite poner más entradas a la venta, ampliar la oferta de localidades preferentes y atender a una demanda que ya ha superado holgadamente las dimensiones del Gateway Center. Sin embargo, no es posible calcular las pérdidas económicas de un eventual traslado sin conocer los precios de las entradas, los costes de utilización de cada instalación y los acuerdos comerciales de la franquicia.

Atlanta ha estudiado otras alternativas en el área metropolitana. Entre las instalaciones mencionadas por la prensa estadounidense figuran el Gas South Arena de Duluth y el McCamish Pavilion de Georgia Tech, ambos con mayor capacidad que el Gateway Center. Por el momento, ninguna de esas opciones figura como sede confirmada en el calendario de la WNBA.

Golden State encontró solución

El contraste con Golden State Valkyries permite entender cómo influye la gestión de los recintos en la actividad de las franquicias. El equipo de San Francisco disputará sus encuentros como local en el Chase Center, sede también de los Warriors de la NBA y con capacidad para unos 18.000 espectadores.

Las Valkyries también tuvieron que afrontar un conflicto de fechas. El pabellón había programado un concierto de Doja Cat para el 19 de octubre, coincidiendo con el segundo partido de las Finales. En este caso, la organización reorganizó el calendario y trasladó la actuación al día 25, de modo que el equipo femenino podrá jugar en su pista.

La diferencia no demuestra que Atlanta pudiera haber actuado de la misma manera. Los compromisos contractuales y las condiciones de utilización son distintos en cada instalación. Sin embargo, sí revela la importancia de que las franquicias puedan asegurar la disponibilidad de sus pabellones durante la fase decisiva de la competición.

Golden State conoce, además, las dificultades que plantean esas coincidencias. En 2025 tuvo que disputar un encuentro de playoffs en el SAP Center de San José porque el Chase Center estaba ocupado por la Laver Cup de tenis. Esta temporada, en cambio, la entidad ha conseguido garantizar las fechas de sus posibles partidos en casa.

Crecimiento vertiginoso... con matices

La incertidumbre de Atlanta llega precisamente cuando la franquicia prepara un cambio de escala. A partir de 2027, las Dream tienen previsto disputar todos sus partidos como locales en el State Farm Arena, una decisión que permitirá abandonar la limitación de aforo de su instalación habitual y concentrar su actividad en uno de los principales recintos deportivos de la ciudad.

El traslado refleja las nuevas necesidades comerciales del equipo, aunque no resuelve el problema inmediato. Atlanta se ha ganado en la pista el derecho a disputar el título después de eliminar a New York Liberty, campeona de 2024, mientras Golden State ha dejado fuera a Las Vegas Aces, vigente campeona. La serie garantizará un nuevo campeón de la WNBA, pero una de sus finalistas aún tiene pendiente una cuestión organizativa fundamental.

Etiquetas Baloncesto

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