El Regate

El título que Carlos Alcaraz ganó dos días antes de la final

El murciano salvó dos bolas de partido ante Fritz antes de conquistar París. Una remontada que también dejó al estadounidense sin Turín y clasificó a Jódar

El título que Carlos Alcaraz ganó dos días antes de la final. Europa Press.
El título que Carlos Alcaraz ganó dos días antes de la final. Europa Press.

Domingo y “victoria de Carlos Alcaraz” son dos conceptos que van de la mano desde que el murciano derribó el muro del tenis. El tenista se alzó con el triunfo en el Masters 1.000 de París, pero hubo un momento en el que estuvo mucho más cerca de hacer las maletas que de levantar el trofeo. Ocurrió el viernes, en los cuartos de final, cuando Taylor Fritz dispuso de dos bolas de partido para eliminarlo. El estadounidense desaprovechó ambas. El español, fiel a su pundonor, sobrevivió, remontó y, dos días después, derrotó a Ben Shelton por 7-6 y 7-5 para conquistar su noveno Masters 1.000. La fotografía del campeón pertenece a la jornada dominical, pero el episodio que realmente cambió su participación en la capital gala sucedió dos días antes.

Alcaraz afrontó París como una cuenda pendiente. Había ganado títulos grandes sobre tierra batida, hierba y pista dura, pero nunca había llegado a una final del Masters 1.000 parisino. En su sexta participación no sólo lo logró, sino que levantó un trofeo que ningún español ganaba desde que David Ferrer lo hiciera en el año 2012. Lo hizo después de atravesar un partido contra Fritz que pudo terminar mucho antes de lo previsto. El murciano arrancó mejor el choque. Consiguió una rotura en la primera manga y llegó a sacar para ganarlo, pero el norteamericano recuperó el servicio y llevó al set al desempate. Allí, Alcaraz dejó escapar tres bolas para cerrarlo. Fritz aprovechó su tercera bola de set y se impuso por 7-6. De marcharse al descanso con ventaja, pasó a perseguir a un rival que le había dado la vuelta al marcador inicial.

El segundo envite tampoco ofreció una salida sencilla. Fritz resistía desde el fondo de la pista y castigaba los errores del español, que tuvo que salvar cuatro bolas de rotura en un mismo juego antes de ceder finalmente su servicio. Fritz se adelantó 5-3 y quedó a un paso de las semifinales. Con ese marcador, Alcaraz, que en el fondo estaba en uno de sus escenarios predilectos, afrontaba su primera bola de partido en contra. La salvó con su servicio y obligó al estadounidense a tratar de cerrar el encuentro. Tuvo, de hecho, una segunda oportunidad para hacerlo cuando sacaba con 5-4, pero el murciano no estaba por la labor de vender barata su piel. Se reconectó con el tenis para dar el golpe que necesitaba, recuperar el break y meterse de nuevo en un partido que parecía escapársele.

El trabajo, sin embargo, no estaba hecho. Había que completar la machada. Ganó el segundo set por 7-5, tomó ventaja en el tercero y acabó minando la moral de su rival para imponerse 6-3 en la tercera manga tras 2 horas y 43 minutos de partido. Había perdido el control del encuentro en el primer desempate y pasado buena parte de la tarde jugando contra el marcador. Cuando recuperó la iniciativa, su adversario ya estaba renqueante sobre la lona.

Cuando Alcaraz derrotó a sus propios nervios

La remontada permitió ver al murciano en una faceta, aunque en muchas ocasiones habitual, menos cómoda de su tenis. Alcaraz reconoció ante los medios que sintió muchos nervios y que el apoyo del público fue crucial para superar esos momentos de zozobra. Durante el primer tramo del partido, sus errores habían dado oportunidades a Fritz. Después de salvar dos bolas de partido, empezó a jugar con mayor soltura y recuperó la confianza en sus golpes.

No había cambiado de repertorio, sino la manera de afrontar los puntos. Volvieron a aparecer la agresividad desde el fondo de la pista, las variaciones de ritmo y la capacidad para encontrar soluciones cuando el intercambio parecía favorecer al contrario. Fritz seguía siendo un rival incómodo, pero Alcaraz ya no necesitaba acertar con cada golpe para sentirse dentro del encuentro. El español relacionó aquella remontada con otro episodio reciente de su carrera: la final de Roland Garros de 2025 contra Jannik Sinner. Entonces había salvado tres bolas de campeonato antes de proclamarse vencedor. En París volvió a encontrarse en una situación límite, esta vez en unos cuartos de final, y logró prolongar su participación cuando el rival ya tenía la victoria al alcance.

La comparación tiene sentido por la capacidad de resistencia, aunque conviene no confundir los escenarios. Una final de Grand Slam y unos cuartos de Masters 1.000 tienen consecuencias distintas. Lo que comparten es la capacidad de Alcaraz para seguir buscando respuestas incluso cuando el margen de error ha desaparecido. El triunfo frente a Fritz le permitió alcanzar por primera vez las semifinales del torneo. Pero sus consecuencias no se limitaron al cuadro de París.

Dos bolas de partido y un ‘regalo’ para Rafa Jódar

Taylor Fritz no solo estaba jugando por un puesto en las semifinales. Necesitaba ganar para asegurarse una plaza en las ATP Finals de Turín, la competición que reunirá del 15 al 22 de noviembre a los ocho mejores tenistas de la temporada. Su derrota dejó la última plaza disponible en manos de Rafa Jódar, que había quedado eliminado en segunda ronda del Masters de París frente a Casper Ruud. El madrileño, de 20 años, ya no podía sumar más puntos en el torneo. Después de su eliminación, su presencia en Turín dependía de los resultados de otros jugadores. Fritz era uno de sus principales rivales en esa carrera y llegó a estar a un solo punto de dejarlo fuera.

La derrota del estadounidense terminó resolviendo la clasificación. Mientras Alcaraz celebraba su pase a semifinales, Jódar obtenía desde fuera de la pista el billete para el torneo de final de temporada. Un mismo resultado alteraba los planes de los tres: el murciano seguía aspirando al título, Fritz perdía su oportunidad y el madrileño aseguraba su participación en Turín.

Para Jódar, el desenlace adquiere todavía más importancia por la velocidad de su progresión. Hace un año compaginaba su carrera deportiva con su etapa universitaria en Virginia y ocupaba el puesto 166 de la clasificación mundial. Ahora estará entre los ocho participantes de las ATP Finals en su primera temporada como profesional. Su clasificación también tiene un precedente significativo. Según la ATP, es el primer jugador que consigue acceder al torneo de maestros un año después de disputar las Next Gen ATP Finals desde que el propio Alcaraz enlazara ambas competiciones entre 2021 y 2022.

El tenis suele explicarse a través de enfrentamientos individuales, aunque sus resultados terminan afectando a jugadores que ni siquiera participan en ellos. Jódar ya estaba eliminado de París y, sin embargo, su temporada dio un giro gracias a un partido que disputaban otros dos tenistas. La victoria de Alcaraz no le regaló los puntos que necesitaba, pero sí impidió que Fritz lo superara en la carrera hacia Turín.

El viernes quedó resuelta esa clasificación. Alcaraz, mientras tanto, todavía tenía que ganar dos partidos para convertir su remontada en un título. El sábado derrotó a Casper Ruud por un doble 6-4. Fue un encuentro muy diferente al de cuartos de , con absoluto control de sus turnos de saque, sin conceder ninguna bola de rotura y encontrando los momentos necesarios para superar al noruego. Por primera vez disputaría la final del Masters de París.

El domingo le esperaba Ben Shelton, que lo había eliminado en los cuartos de final del US Open de septiembre tras un partido de más de cuatro horas. El estadounidense volvía a cruzarse en su camino, esta vez con un título en juego. Para Alcaraz también era la oportunidad de dejar atrás aquella derrota.

La final exigió paciencia. Shelton sostuvo el primer set con su potente servicio y obligó al español a resolverlo en el desempate. En el segundo consiguió una rotura para adelantarse por 3-2, pero Alcaraz recuperó la igualdad y terminó encontrando otra oportunidad cuando el estadounidense sacaba para mantenerse en el partido. Un revés paralelo cerró el encuentro y confirmó su primer título en París. La victoria ante Shelton fue la que entregó el trofeo, pero el partido contra Fritz había hecho posible que Alcaraz llegara hasta allí. Entre ambos encuentros quedó la semifinal ante Ruud y una clasificación para las ATP Finals que encontró a Rafa Jódar como beneficiario inesperado.

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