El partido que enfrentó el pasado miércoles a Inglaterra y Argentina trasciende lo deportivo. Ambos países mantienen una rivalidad histórica desde el conflicto de las Malvinas, y la selección albiceleste aprovechó el pitido final y la clasificación para la final contra España para exhibir el siguiente mensaje en el terreno de juego: “Las Malvinas son argentinas”.
En el mundo del deporte, y especialmente del fútbol, es habitual que se entremezclen juego y política, muchas veces en las gradas, pero también dentro de los equipos o jugadores concretos, que aprovechan su condición para hacer de altavoz de causas.
Sin embargo, la FIFA considera que los futbolistas se deben exclusivamente al balón, quedando excluidos de dar su opinión sobre determinados temas. El órgano que lidera Gianni Infantino así lo estima basándose en las Reglas de Juego de la International Football Association Board (IFAB) para establecer que los jugadores no pueden mostrar mensajes de tipo político, religioso o personal, ni en su equipamiento ni de ningún otro modo. De lo contrario, podría ser sancionados, como ya ha ocurrido en episodios anteriores de la historia del balompié, y es que la hemeroteca es amplia.
Las Malvinas ya costaron una sanción a la albiceleste
De hecho, el combinado liderado en el campo por Leo Messi ha sido uno de los que padecían recientemente estas multas. En 2014, los argentinos recibían un revés por mostrar, precisamente, el mismo mensaje sobre las islas. La FIFA multó a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) con 30.000 francos suizos (32.421 euros). En aquella ocasión era un partido amistoso.
Saludo fascista
Ese mismo año, el futbolista Josip Šimunić, de Croacia, fue sancionado por realizar un saludo vinculado al régimen filofascista ustacha en el marco de un partido entre los croatas e Islandia disputado en Zagreb. La FIFA lo sentó en el banquillo durante diez partidos oficiales por conducta discriminatoria debido a un gesto que acompañó parte del estadio y que el mencionado régimen usó durante la II Guerra Mundial.
Reivindicar a Ucrania en el Mundial de Rusia
Croacia es reincidente en la historia reciente del fútbol en cuanto a sanciones por cuestiones políticas se refiere. En 2018, en pleno mundial de Rusia, el asistente técnico de aquella selección croata que llegó a la final (aunque la perdió contra Francia), Ognen Vukojevíc, publicó un vídeo en el que dedicaba una victoria a Ucrania bajo el lema “¡Gloria a Ucrania!”.
La FIFA entendía que era una declaración de carácter político y le impuso una multa de 15.000 francos suizos (algo más de 16.200 euros). Después, Croacia lo apartó de sus funciones.
Águila bicéfala albanesa
No fue el único sancionado de aquel mundial. Dos futbolistas claves de Suiza, Xherdan Shaqiri y Granit Xhaka, recibieron un correctivo por celebrar un gol haciendo el gesto del águila bicéfala albanesa.
De origen albano-kosovar, ambos realizaron la forma del animal frente a Serbia como muestra de apoyo a sus raíces, si bien el organismo responsable de la Copa del Mundo lo interpretaron como una provocación política con el conflicto histórico entre Serbia y Kosovo como telón de fondo.
En este caso, la FIFA les sancionó con 10.000 francos suizos (10.870 euros al cambio) a cada uno por conducta antideportiva; un castigo al que se les sumaría el capitán Stephan Lichtsteiner por lo mismo, aunque en su caso con una sanción de 5.000 francos menos.
Caídos de Reino Unido en guerra
Dos años antes, en 2016, las cuatro federaciones británicas (Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales) fueron multadas por utilizar la amapola, símbolo empleado para recordar a los caídos de guerra durante el Remembrance Day en los partidos clasificatorios para la cita mundial de 2018.
De todas ellas, Inglaterra se llevó la peor parte (45.000 francos), seguidos de Escocia y Gales (20.000) e Irlanda del Norte (15.000). A los ingleses se les pidió una cuantía económica mayor, parece ser, por el comportamiento de parte de su afición en el mítico estadio de Wembley.
"Gibraltar es español"
Hay un ejemplo todavía más reciente y que afecta a la selección española. Fue en 2024, durante la celebración de la Eurocopa y afectó a Morata y a Rodri. El motivo, corear “Gibraltar es español” mientras festejaban el título, que se consiguió tras vencer a Inglaterra (2-1).
La Asociación de Fútbol de Gibraltar denunció los cánticos y la UEFA entendió que escapaban a lo deportivo, por lo que sancionó a los dos campeones de Europa. Eso sí, no supuso una multa, sino que se los suspendió de un partido.
Las autoridades gibraltareñas celebraron la decisión al entender que ayudaba a mantener el respeto y la neutralidad en las competiciones deportivas. El futuro que le augura a Argentina en este sentido dependerá de si la FIFA considera que el gesto de la pancarta vulnera o no las normas de neutralidad de las competiciones internacionales.
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