Túnez ha vivido una de las historias más insólitas en la previa del Mundial 2026. Louey Ben Farhat, una de las grandes promesas del fútbol tunecino, se ha quedado fuera de la lista definitiva después de que su padre llamara directamente al seleccionador Sabri Lamouchi para pedirle que no convocara a su hijo. El atacante, de solo 19 años, estaba llamado a ser una de las novedades más ilusionantes de los ‘Águilas de Cartago’, pero finalmente no estará en la cita de Estados Unidos, México y Canadá.

La llamada que cambió la lista de Túnez

La ausencia de Ben Farhat sorprendió porque el joven futbolista venía entrando en las convocatorias previas de Lamouchi y apuntaba a tener sitio entre los 26 elegidos. Sin embargo, el día del anuncio oficial, su nombre no apareció. Preguntado por la decisión, el seleccionador tunecino explicó públicamente lo ocurrido con una frase que dejó helado al país.

“Recibí una llamada del padre de Louey Ben Farhat esta mañana. Me dijo que era demasiado pronto para convocarlo y se negó a jugar el Mundial”, aseguró Lamouchi. El técnico añadió que intentó contactar con el jugador, pero no obtuvo respuesta: “Llamé a Louey y no contestó. Volví a llamar al padre, tampoco contestó. Es una falta de respeto”.

El episodio ha provocado un enorme revuelo porque no se trata de una lesión, una decisión técnica o un problema administrativo. Túnez pierde a una de sus mayores promesas por una decisión familiar comunicada directamente al seleccionador.

Miedo a perder valor de mercado

Según las informaciones publicadas, el entorno de Ben Farhat teme que una mala actuación en el Mundial pueda perjudicar su progresión y reducir su valor de mercado. El delantero juega en el Karlsruher SC, de la segunda división alemana, y ha despertado el interés de clubes importantes, entre ellos el Bayern de Múnich.

La lógica sería proteger su carrera a corto plazo: evitar una exposición mundialista demasiado grande, impedir que un mal torneo condicione su imagen y esperar una oportunidad mejor en el mercado europeo. Pero la decisión también tiene una lectura muy arriesgada. Para un futbolista de 19 años, jugar un Mundial puede ser la plataforma de despegue definitiva. Rechazar esa posibilidad, y hacerlo de una forma tan poco habitual, abre muchas preguntas.

La sombra de Alemania

El caso tiene además otro elemento sensible. Ben Farhat nació en Alemania, aunque tiene ascendencia tunecina. Esa doble conexión ha alimentado las especulaciones sobre una posible espera a una futura llamada de la selección alemana. Si esa fuera parte de la estrategia, la renuncia al Mundial con Túnez tendría un significado todavía mayor: no sería solo prudencia deportiva, sino una decisión de carrera internacional.

Por ahora, lo único confirmado es que Túnez no podrá contar con él en el torneo. Y para Lamouchi, la forma en la que se produjo la renuncia ha sido especialmente molesta. El seleccionador no ocultó su enfado porque considera que el jugador debía haber sido quien diera explicaciones directamente.

Un golpe para Túnez antes del Mundial

La baja de Ben Farhat llega en un momento delicado. Túnez afronta el Mundial con una lista en la que aparecen nombres importantes como Hannibal Mejbri, Ellyes Skhiri y Rani Khedira, pero la presencia de un joven talento como Ben Farhat habría añadido frescura, desequilibrio y una historia ilusionante para la afición.

En una selección que suele competir desde el orden, la intensidad y la fortaleza colectiva, un perfil emergente como el suyo podía aportar algo diferente. Por eso su ausencia pesa más allá del simple número de convocados. Túnez no solo pierde a un jugador: pierde a una posible cara nueva para el futuro.

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