El fútbol inglés vive una contradicción difícil de sostener. La Premier League se ha consolidado como una de las competiciones deportivas más rentables del mundo, sus derechos audiovisuales generan ingresos multimillonarios y sus clubes protagonizan algunos de los traspasos más caros del mercado. Sin embargo, detrás de ese crecimiento se esconde una crisis financiera que amenaza la estabilidad de todo el fútbol inglés. El 94% de los equipos de las cinco primeras categorías terminó la temporada 2025-26 con pérdidas, según el informe State of the Game, publicado por el Independent Football Regulator (IFR).
El documento dibuja una industria que ingresó más de 9.000 millones de libras, pero acumuló unas pérdidas de 1.700 millones. El problema tampoco se limita a los balances negativos. Casi dos tercios de los clubes de la English Football League (EFL) y la National League presentan insolvencia técnica, mientras que el 29% de las entidades analizadas reconoce que no podría mantenerse operativa más de 30 días si sus propietarios retirasen su financiación.
La fotografía de las finanzas del fútbol inglés deja así al descubierto una paradoja. El crecimiento comercial no ha garantizado la sostenibilidad de los clubes y la necesidad de competir deportivamente ha alimentado un modelo de gastos crecientes, endeudamiento y dependencia de las aportaciones externas.
La Premier League concentra el dinero y amplía la brecha económica
La primera división inglesa es el principal motor financiero del sistema. Desde su creación en 1992, los ingresos medios de sus clubes se han multiplicado por más de treinta, según el regulador. No obstante, esa expansión no se ha traducido en una distribución equilibrada de la riqueza.
La Premier League concentra más del 80% de los ingresos de las cinco primeras categorías del fútbol inglés, mientras que sus seis clubes con mayor facturación reúnen el 56% del dinero que ingresa la competición. La diferencia entre la élite y los escalones inferiores continúa creciendo: el club con mayores ingresos de la Premier llegó a facturar 173 veces más que el equipo con menor facturación de la cuarta categoría en 2024-25.
La distancia también condiciona la economía de la Championship, la segunda división inglesa. De media, un equipo de la Premier League ingresa más de ocho veces lo que factura uno de la categoría inferior. La posibilidad de alcanzar la élite supone, además, un salto económico extraordinario: el regulador calcula que ascender a la Premier puede aumentar los ingresos de un club un 376%.
Este escenario ayuda a explicar por qué tantas entidades asumen riesgos financieros para intentar subir de categoría. Los clubes incrementan el gasto en salarios y fichajes antes de disponer de los ingresos que permitirían sostener esas inversiones. La recompensa deportiva es enorme, pero el coste de no conseguir el ascenso puede resultar difícil de absorber.
A esa presión se suman los parachute payments, las ayudas económicas que reciben los equipos descendidos de la Premier para amortiguar la pérdida de ingresos. Aunque buscan facilitar su adaptación a la Championship, también amplían las diferencias con los clubes que no reciben esas compensaciones. Según el informe, los equipos sin estas ayudas destinan de media el 84% de sus ingresos a los salarios de los futbolistas, frente al 57% de aquellos que todavía reciben pagos compensatorios.
Los salarios y los fichajes agravan las pérdidas del fútbol inglés
La carrera por competir al máximo nivel ha disparado el coste de las plantillas. Entre 2021-22 y 2025-26, el gasto salarial de los futbolistas aumentó un 33% en la Premier League y un 32% en la Championship. En las categorías inferiores, el crecimiento fue incluso mayor: un 71% en League One y un 63% en League Two.
El encarecimiento de los jugadores también aparece en los costes de los traspasos. La amortización anual de los fichajes se ha duplicado en cuatro temporadas, desde los 1.300 millones de libras hasta los 2.600 millones. Por su parte, las comisiones de los agentes han pasado de 317 a 484 millones.
La presión alcanza tal magnitud que 17 clubes de la EFL y la National League seguirían registrando pérdidas incluso si no pagaran salarios a sus futbolistas. Sus gastos operativos ya superan los ingresos ordinarios, antes de contabilizar el coste de sus plantillas.
Las pérdidas medias tampoco dejan margen para el optimismo. En la Premier League han aumentado desde los 20 millones de libras por equipo en 2021-22 hasta los 44 millones en 2025-26. En la Championship alcanzan los 22 millones por club, equivalentes aproximadamente al 59% de sus ingresos, mientras que en League One se sitúan en 7,5 millones.
Los clubes ingleses dependen de sus propietarios para sobrevivir
Uno de los datos más preocupantes del informe del IFR es la dependencia de los inversores. El 66% de los clubes reconoce que no podría funcionar durante más de 90 días sin nuevas aportaciones de sus propietarios. Para el 29%, ese límite se reduce a un mes.
La necesidad de recibir dinero de manera recurrente tampoco es excepcional. Entre marzo de 2025 y marzo de 2026, 67 clubes recibieron al menos seis aportaciones económicas de sus propietarios, y 28 necesitaron doce o más durante ese periodo. La continuidad de una parte del fútbol inglés depende, por tanto, de que quienes controlan las entidades mantengan su compromiso financiero.
El endeudamiento añade otra capa de vulnerabilidad. Los clubes acumulan alrededor de 4.800 millones de libras pendientes de pago por fichajes, frente a unos 1.500 millones que tienen previsto cobrar por ventas. El saldo neto ronda los 3.400 millones de libras y refleja cómo las operaciones de mercado pueden trasladar los problemas de tesorería de una entidad a otra.
El regulador reclama una reforma financiera del fútbol inglés
Ante este escenario, el IFR ha presentado un plan de seis puntos para reforzar la sostenibilidad económica de los clubes. Entre sus propuestas figuran una mejor gestión de los riesgos financieros, mayores reservas de liquidez, planes de contingencia ante una retirada de fondos de los propietarios y una revisión del reparto de los ingresos entre categorías.
Uno de los principales focos de conflicto será precisamente la distribución del dinero entre la Premier League y la EFL. Ambas organizaciones negocian un nuevo acuerdo económico para aumentar la financiación de las divisiones inferiores. La Premier ha planteado una aportación de 1.800 millones de libras durante diez años, mientras que la EFL ha reclamado 1.000 millones en cinco años.
La primera división respalda la necesidad de mejorar la estabilidad financiera, pero defiende que cualquier incremento de la financiación debe ir acompañado de controles de gasto más estrictos. El regulador quiere reducir los incentivos que llevan a los clubes a asumir riesgos excesivos para ascender y corregir los desequilibrios que atraviesan la pirámide del fútbol inglés.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
