El Regate

Marc Márquez ha aprendido a ganar de otra manera

Su victoria en Malasia le acerca a otro Mundial y refleja la evolución de un piloto que, después de años de lesiones y dificultades, vuelve a imponer su ritmo

Marc Márquez ha aprendido a ganar de otra manera. Europa Press.
Marc Márquez ha aprendido a ganar de otra manera. Europa Press.

Hubo un tiempo en el que Marc Márquez parecía que necesitaba desafiar las leyes de la física para ganar una carrera. Su manera de entender el motociclismo, esa ambición a veces desbocada, le impulsaba a llevar la moto hasta lugares que otros pilotos siquiera se atrevían a explorar. Frenadas imposibles, derrapadas al borde de la caída y salvadas que parecían desafiar cualquier explicación. El español convertía lo extraordinario en rutina. Ganar era importante, pero el cómo hacerlo era un sello del piloto del Cervera.

Este domingo, en el Gran Premio de Malasia, Márquez conseguía su séptima victoria de la temporada alejándose del Márquez de siempre. No necesitó recurirr a ninguna maniobra extraordinaria para imponerse en Sepang con más de cuatro segundos de ventaja sobre Pedro Acosta. Su hermano Álex, mientras tanto, completaba el podio. Se ha subido de nuevo al primer escalón del podio en un trazado donde no lo hacía desde hace casi una década y ha ampliado hasta los 44 puntos su ventaja sobre Jorgue Martín, cuya presencia en Qatar aún es duda.

La carrera quedó vista para sentencia mucho antes de que ondease la bandera a cuadros. El de Cervera se aferró a la cabeza de la parrilla prácticamente desde que se apagó el semáforo. Perdió durante unos instantes la posición frente a su hermano, pero recuperó el liderato cuando éste se abrió en una curva. A partir de ahí, acomodó su moto sobre el trazado malasio hasta compactar sendos elementos y comenzó a distanciarse de sus perseguidores. No hubo que esperar a un adelantamiento milagroso o una maniobra genuina. La victoria pareció bastante más sencilla de lo que acostumbra a ser un domingo de Moto GP.

Pero esa tranquilidad no implica que Márquez renunciara al riesgo o que su estilo de pilotaje haya dejado de ser reconocible. Sigue sacando ventaja en las frenadas y conserva su extraordinaria capacidad para disputar posiciones. La carrera de Sepang, sin embargo, ofrece otro encuadre de su competitividad; el de un piloto capaz de construir una victoria desde el control, sin necesidad de arriesgar y de llevar al límite la moto. Una diferencia sustancial si se atiene a todo lo sucedido desde 2020.

La segunda vida de un campeón

La trayectoria de Marc cambió radicalmente en junio de aquella temporada. Una caída en Jerez derivó en una fractura en su brazo derecho, abriendo un calvario de operaciones, rehabilitaciones y, por supuesto, ausencias. El de Cervera, que acabó el año 2019 con 12 victorias y 18 podios en 19 grandes premios, tuvo que aprender a parar y centrarse en una recuperación mucho más compleja de lo previsto. Según el balance de Moto GP tras su título de la temporada pasada, el piloto español se sometió a cinco operaciones y se perdió 30 carreras durante los seis años transcurridos entre sus dos últimos campeonatos. Dificultades físicas a las que se sumaron numerosas caídas sufridas mientras trataba de volver a su ritmo competitivo.

La relación con Honda tampoco ayudó. La fábrica japonesa atravesaba problemas de competitividad y Márquez, que había construido buena parte de su palmarés con el equipo, encontraba cada vez más dificultades por estar en las posiciones de privilegio. El amor se gastó tras quedar en decimocuarta posición en 2023. Abandonó la disciplina nipona para incorporarse a Gresini en 2024. Cambio radical en su carrera para subirse a lomos de una estructura satélite. Necesitaba comprobar hasta dónde podía llegar con otra moto tras varios años condicionados por las lesiones.

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La decisión dio sus frutos y en Aragón se subió a lo más alto del podio 1.043 días después. Acabó el año tercero y, en 2025, ya como piloto oficial de Ducati, recuperó el cetro de campeón del mundo tras seis años en barbecho. Aquella conquista puso fin a una espera que pocos habían imaginado cuando dominaba con puño de hierro. Sin embargo, recuperar la corona no implicaba necesariamente ser el mismo piloto. Márquez tuvo que adaptarse a una nueva realidad y reconstruir su carrera mientras la competición seguía evolucionando.

En Malasia volvió a mostrar la velocidad que le ha acompañado durante toda su trayectoria. Esta vez, sin embargo, su ventaja se hizo visible en la facilidad con la que consiguió distanciarse de sus rivales una vez recuperado el liderato.

El arte de saber cuándo arriesgar

Una de las grandes virtudes de Márquez siempre ha sido su capacidad para encontrar tiempo donde otros pilotos parecían haber agotado sus posibilidades. Durante años convirtió las frenadas al límite y las correcciones de última hora en recursos habituales. Su dominio no dependía únicamente de la velocidad, sino también de una extraordinaria habilidad para controlar la moto en situaciones comprometidas.

Las lesiones ofrecen hoy un prisma diferente, si bien no existe una relación directa que permita atribuir todos sus problemas físicos a su estilo de pilotaje. El accidente de Jérez y sus consecuencias, no obstante, demostraron hasta qué punto una caída podía condicionar una carrera. Con una Ducati competitiva y después de haber recuperado el campeonato, Márquez afronta ahora las carreras desde una posición muy diferente a la de sus últimas temporadas con Honda.

Sepang fue un buen ejemplo. Álex Márquez partía desde la pole y Pedro Acosta había demostrado su velocidad durante el fin de semana. Tras los primeros intercambios de posiciones, Marc recuperó la cabeza y comenzó a ampliar su ventaja. Acosta terminó superando a Álex para situarse segundo, pero no consiguió acercarse lo suficiente al piloto de Ducati como para disputarle el triunfo. Márquez llegó al tramo final con una diferencia que le permitió conservar el liderato sin necesidad de entrar en una pelea directa.

El resultado no cristaliza en un cambio en su pilotaje. Su temporada de 2026 también ha incluido errores y momentos irregulares. Nada permite afirmar que haya dejado atrás definitivamente aquellas situaciones en las que necesita asumir grandes riesgos para recuperar posiciones, pero sí exhibe el abanico de recursos con los que se puede imponer a sus rivales. Márquez no necesita que todas sus victorias respondan al mismo patrón. Puede ganar adelantando en situaciones comprometidas o aprovechar su ritmo para distanciarse de sus perseguidores. En un campeonato que también exige regularidad, disponer de ambas posibilidades tiene una importancia evidente.

Un Mundial de ausencias

La victoria de Malasia acerca a Márquez a su octavo campeonato de MotoGP, aunque su ventaja en la clasificación no puede entenderse sin tener en cuenta las circunstancias de sus rivales. Jorge Martín no pudo disputar la carrera de Sepang. El piloto de Aprilia, segundo en el Mundial, arrastra una fractura de muñeca sufrida durante el Gran Premio de Australia. Intentó participar durante el fin de semana, pero finalmente se retiró antes de la clasificación. Su ausencia permitió a Márquez ampliar la distancia entre ambos hasta los 44 puntos. Marco Bezzecchi, sexto en Malasia, queda a 66 del líder.

Nada de ello desmerece el triunfo del piloto de Ducati. Su posición en el campeonato responde a los resultados acumulados durante la temporada, aunque las lesiones y las dificultades de sus adversarios también han influido en la configuración de la clasificación. Es un escenario que Márquez conoce bien. Durante varias temporadas vio cómo otros pilotos disputaban los títulos mientras él trataba de recuperarse o de volver a encontrar una moto con la que competir por las victorias. Ahora vuelve a encabezar el campeonato y tiene la posibilidad de resolverlo matemáticamente en Qatar, siempre que consiga ampliar lo suficiente su ventaja.

La presencia de Pedro Acosta en la segunda posición también permite observar hasta qué punto ha cambiado el panorama de MotoGP. El murciano continúa consolidándose entre los pilotos capaces de disputar las primeras posiciones, mientras Márquez sigue ganando a los 33 años, después de una trayectoria marcada por varias lesiones graves.

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