MotoGP entra en 2026 con una jerarquía mucho más definida que hace un año. La temporada 2025 no solo resolvió dudas deportivas, sino que cerró debates históricos. Marc Márquez, ya completamente liberado de las lesiones que marcaron su carrera reciente, firmó un curso arrollador con el Ducati Lenovo Team y conquistó su noveno título mundial, el primero con la fábrica italiana y el que le permitió igualar a Valentino Rossi en coronas absolutas.

Ese éxito no solo tuvo consecuencias en el palmarés. También reordenó el mapa económico de MotoGP. En el otro lado del espejo aparece Fabio Quartararo, campeón del mundo en 2021 y referente de Monster Energy Yamaha, que sigue siendo uno de los pilotos mejor pagados de la parrilla, pero que afronta 2026 desde un rol muy distinto: el de líder de un proyecto aún en reconstrucción. La comparación entre ambos salarios ya no se explica solo por el currículum. El título de 2025 de Márquez ha convertido su contrato en una declaración de poder dentro del campeonato.

De la incertidumbre al dominio absoluto

Cuando Marc Márquez llegó a Ducati, la apuesta estaba cargada de riesgo. Talento y ambición nunca estuvieron en duda, pero sí su físico. En 2025, sin embargo, todas las incógnitas se despejaron. El catalán no solo volvió a ganar: lo hizo con solvencia, regularidad y autoridad, dominando fines de semana completos y cerrando el campeonato con margen antes de la última cita.

Ese noveno título tuvo un efecto inmediato: confirmó que Ducati había acertado plenamente y que Márquez volvía a ser el epicentro deportivo y mediático de MotoGP. El campeonato recuperó una figura dominante reconocible, algo que el negocio también agradece.

Fabio Quartararo, mientras tanto, vivió un 2025 de transición. Yamaha mejoró respecto a temporadas anteriores, pero siguió lejos de la lucha real por el título. El francés volvió a demostrar su talento en condiciones adversas, sumó podios y sostuvo la credibilidad del proyecto, pero sin el respaldo técnico suficiente para discutir el campeonato hasta el final.

El salario en 2026, con el título ya en el bolsillo

Con el Mundial 2025 cerrado y los contratos consolidados, las cifras en 2026 adquieren un nuevo significado. El sueldo de Marc Márquez se mantiene en torno a los 17,2 millones de euros brutos anuales, una cantidad que hoy se percibe como plenamente justificada tras el título. En términos prácticos, Márquez ingresa unos 1,43 millones de euros al mes y más de 330.000 euros a la semana, cifras reservadas únicamente a los auténticos pilares del campeonato.

En el caso de Fabio Quartararo, su salario permanece en 12 millones de euros brutos al año, lo que equivale a un millón mensual y unos 230.000 euros semanales. Sigue siendo uno de los contratos más elevados de MotoGP, pero la distancia respecto a Márquez se ha ampliado simbólicamente tras el dominio del español en 2025. La brecha ya no es solo económica: es competitiva, mediática y estratégica.

Patrocinios y retorno global tras el noveno título

El noveno campeonato ha multiplicado el valor comercial de Márquez. Su fortuna ya no depende únicamente del salario base, sino de un ecosistema de patrocinadores globales que se ha reforzado tras su regreso a la cima. Ducati explota su imagen como campeón vigente, icono histórico y rostro reconocible incluso fuera del motociclismo.

Eventos, campañas internacionales y activaciones digitales giran en torno a su figura. En 2026, Márquez no es solo el piloto a batir: es el activo más rentable de MotoGP. Quartararo mantiene acuerdos sólidos, especialmente en el mercado europeo y francés, pero su impacto comercial está más ligado a la identidad de marca de Yamaha que al dominio deportivo. Sigue siendo un referente, pero en un contexto menos expansivo que el de su rival español.

La diferencia entre ambos también se percibe en su posición interna. Márquez ejerce en Ducati como líder absoluto, con un proyecto diseñado para maximizar su rendimiento inmediato y seguir ampliando su legado. El entorno técnico, mediático y humano gira en torno a su figura.

Quartararo, por su parte, encarna el papel del resistente: el piloto que sostiene un proyecto mientras este intenta volver a la cima. Su rol es más exigente en lo mental y menos agradecido en lo deportivo, pero clave para la estabilidad de Yamaha.

Lo que simbolizan estos salarios en la MotoGP actual

Comparar el sueldo de Marc Márquez en 2026 con el sueldo de Fabio Quartararo es comparar dos realidades del motociclismo moderno. Ducati paga por hegemonía confirmada. Yamaha paga por esperanza, fidelidad y talento probado. En la lista de pilotos mejor pagados de MotoGP 2026, ambos siguen en la élite, pero el noveno título ha inclinado definitivamente la balanza. Márquez ya no es solo el campeón que volvió: es el estándar contra el que se mide todo el campeonato.

Al final, la fortuna de Marc Márquez y la fortuna de Fabio Quartararo explican algo más profundo que el dinero. Explican cómo MotoGP recompensa el regreso del dominio, cómo el éxito deportivo redefine el mercado y cómo, en 2026, el poder económico del paddock tiene un nombre propio. Y ese nombre, tras un año incontestable, vuelve a ser el de Marc Márquez.

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