No está siendo la mejor temporada de la Real Sociedad. Después de varias temporadas siendo uno de los mejores equipos de la competición, e incluso llevándose la Copa del Rey en 2021. Sin embargo, esta temporada tras la salida de piezas claves como Zubimendi o el entrenador Imanol Alguacil, las cosas no están saliendo en el Reale Arena. 11º en liga en octavos de Copa del Rey y con malas sensaciones entre la afición por la inestabilidad en los banquillos y en la directiva.

No solo hay problemas en la parte "visible" sino que en la parte de patrocinadores, la cosa pinta bastante mal. La Real Sociedad parece arrastrar una dinámica irregular con sus patrocinadores principales en los últimos años. El actual, Baghdadi Capital, firmó el pasado mes de agosto un contrato por tres temporadas y luce su marca en el frontal de la camiseta del primer equipo masculino. Con él, el club donostiarra suma seis patrocinadores principales en apenas ocho años, una cifra elevada para una entidad que históricamente apostó por relaciones comerciales duraderas.

Durante décadas, la Real mantuvo vínculos estables con marcas como Bankoa (1990-1995), Krafft (1995-2003) o Fiatc (2003-2007). Sin embargo, desde la última década, distintos factores han provocado que varios acuerdos se rompieran antes de lo previsto, alterando esa tradición de continuidad.

Fraude piramidal y dinero pendiente

Todo este problema de sponsors comienza en 2022, cuando la empresa británica Cazoo, la cual se esperaba que fuese un socio solvente. Sin embargo, una decisión ajena a lo deportivo comprometió este acuerdo. La empresa británica, decidió terminar sus actividades en Europa para centrase únicamente en Reino Unido acabando con 750 empleos. En un primer momento, la empresa acordó dar una cuantía de 1,2 millones de euros al conjunto español. Sin embargo el equipo vasco solo ha percibido 750.000 euros de ese acuerdo.

Tras este suceso, la Real Sociedad encontró un nuevo patrocinador en la empresa china Qbao. La caída de este patrocino no tiene que ver con una decisión de la propia empresa, sino más bien a que la compañía llevaba siendo investigada desde 2017 por las autoridades chinas por una supuesta trama de fraude piramidal en la que estaban involucrados 11 altos cargos de la empresa por posibles actividades ilegales de recaudación de fondos.

El caso más reciente es el de la empresa japonesa Yasuda Group, cuyo contrato finalizó dejando una deuda reconocida de 13,4 millones de euros. La firma japonesa ya ha abonado 5 millones, aunque permanece pendiente un pago adicional que el club espera recibir próximamente. Pese a ello, la empresa continúa vinculada a la Real en otros ámbitos, como la organización de actos institucionales y eventos en Japón.

Los casos de Qbao, Cazoo y Yasuda Group reflejan un patrón que ha condicionado la política de patrocinio de la Real Sociedad en los últimos años. Aunque cada situación responde a causas distintas, todas han tenido un impacto directo en la estabilidad económica y reputacional del club.

Con Baghdadi Capital como nuevo socio principal, la entidad donostiarra aspira a recuperar la continuidad perdida y dejar atrás una etapa marcada por contratos truncados y pagos pendientes, en un contexto donde la fiabilidad de los patrocinadores se ha convertido en un factor clave para la planificación a medio y largo plazo.

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