El Regate

El Langui tiene un nuevo escenario: un oro internacional y el sueño de Los Ángeles 2028

El artista conquista su primer oro individual internacional en Olbia, suma un bronce por equipos y convierte la carrera hacia los Juegos Paralímpicos en su próximo gran desafío

El Langui tras hacerse con el oro individual y el bronce por equipos en el World Challenger de Olbia
El Langui tras hacerse con el oro individual y el bronce por equipos en el World Challenger de Olbia

Juan Manuel Montilla, El Langui, está acostumbrado a subirse a los escenarios, ponerse delante de una cámara y perseguir nuevos retos a través de la música, el cine y el teatro. Sin embargo, a sus 46 años, ha encontrado en la boccia una nueva forma de competir, superarse y alimentar un sueño que hasta hace poco parecía lejano: disputar unos Juegos Paralímpicos. Su paso por el World Boccia Challenger de Olbia (Italia) ha supuesto un nuevo impulso en ese camino, con un oro individual en la categoría BC1 y un bronce por equipos que refuerzan sus aspiraciones de cara a Los Ángeles 2028.

De un bronce a su primer oro internacional

Olbia es mucho más que una parada en el calendario para El Langui. Hace justo un año, la localidad italiana le abrió las puertas de la competición internacional, con un bronce individual y un oro por equipos en su debut con la selección española. Doce meses después, regresa a casa con un nuevo metal dorado y una evolución que se refleja tanto en sus resultados como en su posición en el ranking mundial.

El deportista madrileño aterrizaba en Italia después del Mundial de Corea del Sur, una cita en la que España no consiguió subir al podio. Aquella experiencia dejó un sabor agridulce, pero también puntos importantes para continuar avanzando en la clasificación. El Challenger de Olbia se presentaba, por tanto, como una oportunidad para recuperar sensaciones y dar un paso adelante en una temporada decisiva.

El objetivo mínimo era alcanzar las semifinales, una exigencia que reflejaba el crecimiento experimentado desde su primera participación internacional. El Langui completó la fase de grupos con tres victorias ante el australiano Dylan Schwarz, el neerlandés Josry Boezaart y el ucraniano Vladyslav Kukhta. Después superó al británico Alex Medley por 3-1 en semifinales y se plantó en la lucha por el título.

En la final esperaba Volodymyr Roiko, un rival con capacidad para romper el juego, buena colocación y facilidad para construir situaciones complicadas. Frente a él, El Langui apostó por la paciencia y la precisión, evitando precipitarse en los momentos decisivos. La victoria por 3-1 le otorgó su primer oro individual internacional con España, una recompensa al trabajo realizado durante los últimos meses.

"Fui parcial a parcial, bolita a bolita, partido a partido", resumía el propio deportista al repasar su actuación. Una declaración que explica bien la naturaleza de la boccia, una disciplina en la que cada lanzamiento puede cambiar el desarrollo de un encuentro y en la que la estrategia resulta tan importante como la precisión.

Los puntos que acercan el sueño paralímpico

Más allá del valor sentimental de la medalla, Olbia tenía una importancia deportiva evidente. El calendario internacional se ha convertido en una carrera contrarreloj para Montilla, que busca acercarse a la clasificación para los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028, sin perder de vista el Europeo del próximo año.

El salto en el ranking mundial refleja esa progresión. Según los datos publicados tras el campeonato, El Langui ocupa la decimocuarta posición mundial en BC1, después de comenzar el año en el puesto 35. Cada torneo representa una nueva oportunidad para sumar puntos y reducir distancias con los deportistas que aspiran a estar en la cita paralímpica.

"Al final es seguridad, seguridad y sobre todo puntos, que es lo más importante", explicaba. La medalla también le permite reforzar la confianza en su juego después de una temporada de crecimiento, aunque es consciente de que el camino todavía exige resultados y regularidad.

Su relación con la boccia es relativamente reciente si se compara con la trayectoria de otros competidores. Llegó a la selección después de comenzar a destacar en el ámbito nacional y ahora trata de recuperar parte del terreno respecto a deportistas que llevan más tiempo acumulando experiencia internacional. Lejos de verlo como una barrera definitiva, asume el desafío con la intención de seguir progresando.

"Vamos a lucharlo, es complicado", reconocía al hablar de la posibilidad de alcanzar los Juegos. Una meta que no da por hecha, pero que ha pasado de ser una aspiración lejana a convertirse en un objetivo que empieza a tomar forma.

Un bronce por equipos para seguir construyendo

La competición de Olbia no terminó con la final individual. España también afrontó el torneo por equipos, en el que estrenó una nueva configuración con la incorporación de Mohamed Soliman, jugador de la categoría BC2. La adaptación entre los integrantes todavía requiere tiempo, ajustes y trabajo conjunto, pero el resultado volvió a dejar motivos para el optimismo.

La fase de grupos, con cinco selecciones, puso a prueba la capacidad del conjunto español para responder ante rivales de nivel. Uno de los encuentros más exigentes llegó frente a Italia, una selección con jugadores de gran colocación que obligó a España a mantener la concentración hasta el último parcial. El equipo consiguió cerrar el partido y avanzar en la competición.

El siguiente desafío fue Países Bajos. España comenzó llevando la iniciativa y mantuvo la ventaja durante buena parte del encuentro, pero varios errores en el penúltimo parcial impidieron cerrar la victoria. La selección neerlandesa aprovechó esas imprecisiones y el conjunto español no consiguió recuperar el control del marcador.

El desenlace dejó un bronce por equipos que completa el balance de El Langui en Italia. Además, la delegación española firmó una actuación destacada con el oro de Mohamed Soliman (BC2), las platas de Ainhoa Meñaka (BC2) y Alejandro Díaz (BC3), y los bronces de Desirée Segarra (BC1), Laura Utrero (BC3) y Sara Aller (BC4).

El difícil equilibrio entre el deporte y los escenarios

Detrás de los resultados existe una realidad menos visible. La boccia se ha incorporado a una vida profesional en la que la música, el cine y el teatro siguen ocupando un lugar importante. Compaginar entrenamientos, desplazamientos internacionales y competiciones con rodajes, actuaciones y proyectos artísticos obliga a organizar cada jornada al milímetro.

"Es un encaje de bolillos", reconocía. Los viajes, en ocasiones nocturnos, y los desplazamientos entre ciudades forman parte de una rutina exigente. Su trabajo artístico también requiere concentración, ya sea sobre un escenario, delante de una cámara o durante un rodaje. A todo ello se suma la preparación necesaria para competir al máximo nivel.

El sacrificio afecta especialmente a su vida familiar. El artista hablaba con sinceridad de lo difícil que resulta ausentarse de casa y perderse momentos importantes de sus hijos. "Lo más sacrificado es la familia", admitía, especialmente al referirse a su hijo pequeño, de tres años. Una realidad que convive con la satisfacción de seguir desarrollando proyectos que le motivan y le hacen sentirse realizado.

Precisamente ahí reside una de las particularidades de esta nueva etapa. El Langui no ha abandonado la faceta artística para dedicarse al deporte, sino que ha encontrado una disciplina que ha ampliado sus horizontes. Acostumbrado a actuar ante el público y a gestionar la presión de los escenarios, también ha descubierto que la competición paralímpica exige una concentración diferente.

Al comparar ambos mundos, reconocía que llegar a unos Juegos tendría una dimensión especial. En la boccia no basta con interpretar un papel o conectar con el público: hay que ejecutar cada lanzamiento con precisión, leer al rival y tomar decisiones estratégicas bajo presión. La posibilidad de representar a España en unos Juegos se ha convertido en un sueño que va mucho más allá de colgarse una medalla.

"Estoy súper agradecido de que el deporte haya llegado a mi vida en este momento", confesaba. Una frase que resume el significado que ha adquirido la boccia para él, tanto por los retos que plantea como por la oportunidad de seguir descubriendo nuevas facetas personales y profesionales.

Brasil, la siguiente parada hacia Los Ángeles

El oro individual y el bronce por equipos de Olbia suponen un impulso, pero no un punto final. El calendario internacional apenas concede tiempo para celebrar los resultados. La próxima cita será la Copa del Mundo de São Paulo, en Brasil, a principios de noviembre, donde tendrá una nueva oportunidad para seguir sumando puntos en el ranking.

El objetivo inmediato pasa por mantener las buenas sensaciones, corregir errores y continuar mejorando en una disciplina en la que cada detalle puede marcar la diferencia. La experiencia acumulada en Italia también servirá para seguir ajustando el juego colectivo de una selección que trabaja con una nueva configuración.

El Langui regresa de Olbia con la satisfacción de haber conquistado su primer oro individual internacional, pero sin perder de vista todo lo que queda por delante. El Europeo y, sobre todo, Los Ángeles 2028 continúan en el horizonte. Mientras tanto, su camino pasa por seguir entrenando, viajar y competir, compaginando dos mundos que hoy forman parte inseparable de su vida. Porque el oro ya está en casa. El siguiente reto es convertir esa medalla en otro paso firme hacia el sueño paralímpico.

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Etiquetas Deportes