La clasificación de España para la final del Mundial 2026 ha disparado el interés por viajar a Nueva York, pero también ha dejado al descubierto el coste prohibitivo de una experiencia reservada para muy pocos. Entre las entradas, los vuelos y el alojamiento, asistir al partido decisivo puede superar fácilmente los 10.000 euros por persona.

Una final fuera del alcance del aficionado medio

España disputará el domingo 19 de julio la final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, un recinto con capacidad para más de 82.000 espectadores. Sin embargo, conseguir una localidad se ha convertido en una misión casi imposible. La venta general está prácticamente agotada y las últimas entradas oficiales de categoría 2 han salido al mercado por unos 7.380 dólares, pese a estar situadas en las zonas altas del estadio.

Los asientos más cercanos al terreno de juego alcanzan cifras todavía más elevadas. Las localidades de categoría 1 se han ofrecido por precios de entre 19.995 y 32.970 dólares, mientras que algunos paquetes de hospitalidad y experiencias VIP se sitúan alrededor de los 30.000 o 34.500 dólares por persona. En las plataformas de reventa autorizadas, las opciones más económicas también superan los 7.000 dólares y determinadas ubicaciones rebasan ampliamente los 35.000.

La situación ha provocado una fuerte indignación entre los aficionados españoles, especialmente porque la Real Federación Española de Fútbol no dispone de un cupo relevante de entradas para el público general. Las localidades asignadas a la delegación estarán destinadas principalmente a jugadores, familiares, trabajadores y compromisos institucionales, por lo que apenas habrá margen para distribuirlas entre los seguidores desplazados.

Vuelos y hoteles disparan la factura

El precio de la entrada representa únicamente una parte del gasto. Los vuelos de última hora desde Madrid o Barcelona hasta Nueva York se han encarecido tras la clasificación española. Las opciones con escala pueden encontrarse desde unos 420 o 556 euros, aunque los vuelos directos y los horarios más cómodos superan habitualmente los 1.000 euros. Algunas alternativas de ida y vuelta se sitúan entre 780 y 1.123 euros.

El alojamiento añade otra barrera económica. Una habitación en Manhattan ronda los 400 dólares por noche, mientras que una estancia mínima de tres noches en determinados hoteles puede superar los 1.200 dólares antes de impuestos. En zonas próximas al estadio, dos noches pueden costar más de 1.100 euros, aunque existen alternativas más económicas en apartamentos o barrios como Queens, con precios desde unos 150 euros por noche.

Una experiencia que puede superar los 10.000 euros

Sumando la entrada más barata disponible, el vuelo, el alojamiento, los desplazamientos y los gastos diarios, el coste de asistir a la final puede situarse fácilmente entre 9.000 y 12.000 euros por persona. Quienes opten por mejores asientos, vuelos directos o paquetes exclusivos podrían afrontar una factura superior a los 30.000 euros.

El modelo de precios dinámicos utilizado durante el Mundial vuelve así a situar a la FIFA en el centro de las críticas. La enorme demanda garantiza un estadio lleno, pero también consolida una tendencia preocupante: las grandes finales se alejan del aficionado tradicional y se convierten en productos de lujo. El debate adquiere además una dimensión especial para España, que será uno de los países organizadores del Mundial 2030 y deberá negociar mecanismos que permitan reservar localidades a precios razonables para el público local.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora