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Arabia Saudí lleva años utilizando el deporte como una pieza clave de su expansión de marca internacional. El golf es una de sus apuestas favoritas dentro de ese plan. Primero fue el circuito masculino y, en paralelo, una inversión sostenida en el golf femenino que ha ido ganando peso dentro del Ladies European Tour. Esa estrategia ahora entra en una nueva fase con el anuncio de Golf Saudi para la implementación de The Championship, un torneo que desde 2027 se disputará en Reino Unido y repartirá cuatro millones de dólares en premios. La entidad árabe ha firmado además un nuevo acuerdo plurianual con el Order of Merit del LET, la clasificación de toda la temporada.
El movimiento saudí coincide con el final de la PIF Global Series, que desaparecerá al término del curso deportivo tras haber disputado 29 torneos en tres continentes desde 2021. Esta temporada consta de cinco eventos y reparte un total de 15 millones de dólares en premios: cinco en Riad, cuatro en Las Vegas y dos en cada una de las otras tres citas, celebradas en Londres, Corea y Shenzhen.
Este nuevo compromiso no implica que Arabia Saudí abandone el golf femenino, sino que cambia el método de su inversión y patrocinio. En lugar de sostener una serie propia repartida en cinco países, Golf Saudi concentra ahora parte de su estrategia en una cita integrada directamente en los calendarios de LPGA y LET, garantizando su presencia durante toda la temporada europea a través del Order of Merit.
Menos torneos, más integración
Hasta la fecha, la presencia saudí en el golf femenino se articulaba sobre todo a través de la PIF Global Series, heredera de la Aramco Team Series. El calendario de 2026 incluye cinco torneos en tres continentes y alcanza los citados 15 millones de dólares en premios, una cifra inédita para esta estructura. The Championship da un giro de 180 grados al modelo. La cita, que se disputa en Londres desde 2021, tendrá desde 2027 una bolsa de cuatro millones y reunirá en un mismo torneo a jugadoras del LPGA y LET. Un nuevo formato que pretende situar el evento en una de las semanas más fuertes del calendario europeo y reforzar así su valor competitivo.
La ventaja para las jugadoras es evidente en términos económicos. Una bolsa de cuatro millones coloca el torneo entre los más dotados del circuito femenino, aunque conviene introducir una precisión: la desaparición de la PIF Global Series reduce el número de torneos financiados directamente bajo esa estructura y también la suma total de premios respecto a los 15 millones de 2026. Presentar el cambio únicamente como una expansión económica sería, por tanto, incompleto. Lo que sí aumenta es el grado de integración con estructuras consolidadas. LPGA y LET compartirán el torneo y Golf Saudi ampliará su vinculación con el circuito europeo más allá de una prueba concreta.
Una relación que viene de lejos
La relación entre Golf Saudi y el Ladies European Tour comenzó en 2020. Un año después nació la Aramco Team Series, que más tarde evolucionó hacia la PIF Global Series. LPGA
Desde entonces, la inversión saudí ha llevado torneos femeninos a Europa, Asia, Estados Unidos y Oriente Próximo. El PIF Saudi Ladies International de Riad repartió este año cinco millones de dólares, la misma bolsa anunciada para su equivalente masculino. Golf Saudi
Golf Saudi presenta esa inversión como parte de una estrategia más amplia para desarrollar el deporte dentro del país. Según cifras difundidas por la entidad y recogidas por la LPGA, más de 15.000 personas se han apuntado a clases de golf en Arabia Saudí y otras 4.000 están en lista de espera; más de un tercio son mujeres. El objetivo declarado es pasar de unos 4.500 jugadores registrados a más de 30.000 en cinco años. LPGA
Son cifras de la propia Golf Saudi, por lo que conviene tratarlas como datos corporativos y no como estadísticas independientes. Sirven, en todo caso, para entender que la inversión exterior forma parte de un proyecto que también busca crear mercado interno, instalaciones y profesionales vinculados al golf.
El sportswashing en el fondo
La expansión saudí en el deporte internacional lleva años acompañada de críticas de organizaciones de derechos humanos, que utilizan el término sportswashing para describir la estrategia de asociar grandes inversiones deportivas con una mejora de imagen internacional. Esa crítica adquiere una dimensión específica cuando la inversión se dirige al deporte femenino.
Arabia Saudí ha introducido reformas relevantes durante los últimos años, entre ellas la eliminación de la prohibición de conducir para las mujeres y una mayor incorporación femenina al mercado laboral. Human Rights Watch sostiene, sin embargo, que el país mantiene disposiciones discriminatorias en su legislación de estatuto personal y que siguen existiendo restricciones vinculadas al sistema de tutela masculina.
Conviene separar aquí dos planos. La inversión en golf puede generar mejores premios, más oportunidades competitivas y recursos adicionales para las jugadoras. Al mismo tiempo, organizaciones como HRW cuestionan que ese tipo de operaciones sirvan también para proyectar una imagen internacional más favorable del país pese a las restricciones que todavía denuncia en materia de derechos. No son afirmaciones incompatibles. Una analiza los efectos deportivos y económicos del acuerdo; la otra, el contexto político en el que se produce.
Una nueva forma de estar presente
El cambio más interesante está quizá en la manera de invertir. La primera etapa se apoyó en una serie propia de torneos asociados a Aramco y después al PIF. Desde 2027, Golf Saudi concentrará su presencia competitiva principal en una cita ya integrada dentro de LPGA y LET y mantendrá su apoyo al circuito europeo mediante el Order of Merit.
Eso permite a la entidad saudí ganar presencia dentro de estructuras existentes en lugar de depender exclusivamente de una marca propia. No implica necesariamente más dinero global que en 2026, pero sí una integración mayor en el ecosistema del golf femenino occidental. Ahí está la principal consecuencia del acuerdo: no solo cambia el calendario de torneos financiados desde Arabia Saudí. También cambia la forma en la que ese capital se inserta en el golf femenino internacional.



