Cristiano Ronaldo ha empezado a decir en voz alta lo que llevaba tiempo rondándole. En una entrevista con la revista Vogue, el delantero portugués de 41 años, reconoció que se acerca el final: "Este es probablemente mi último año en el fútbol, y quiero dejar un legado espectacular". No es un anuncio de retirada. Él mismo se cubre con ese "probablemente" y calcula que el momento llegará "en uno o dos años". Lo que ha hecho, más que ponerse fecha, es empezar a hablar del después.

Decidir cuándo retirarse es de las cosas más difíciles que afronta un futbolista, y no hay manera de acertar del todo. Si lo dejas pronto, renuncias a años de lo que llevas haciendo toda la vida. Si lo alargas demasiado, te expones a que el cuerpo o el nivel decidan por ti, y a irte por la puerta de atrás. Casi ningún grande lo ha bordado: unos aguantaron de más, otros se fueron con dudas. Cristiano, que siempre ha presumido de cuidarse para estirar su carrera hasta límites poco habituales, está justo en ese punto.

Veinticinco años haciendo lo mismo

Para entender el tamaño de la decisión hay que mirar lo que deja atrás. Ronaldo debutó con el Sporting de Portugal en 2002. Desde entonces, cinco Balones de Oro, más de 950 goles entre club y selección, y etapas en el Manchester United, el Real Madrid, la Juventus y, desde 2023, el Al-Nassr. Son 25 años dedicados a una sola cosa, con toda su rutina, su cuerpo y su nombre construidos alrededor del fútbol. "Al final han sido 25 años con mucho sacrificio", dijo.

Por eso la retirada de un futbolista de su nivel no se parece a dejar un empleo. Cuando alguien lleva un cuarto de siglo siendo futbolista, tiene que reaprender qué hacer con los días. Ya no hay entrenamiento por la mañana, ni partido el fin de semana, ni esa tensión que ordena la semana entera. Eso es lo que hay detrás de una decisión que parece deportiva y en realidad es personal.

"El fútbol puede dejar un gran vacío"

Lo llamativo es que Cristiano lo dice sin rodeos. Preguntado por cómo va a llenar el tiempo, soltó una frase que dice bastante: "El fútbol puede dejar un gran vacío, así que hay que llenar el tiempo de varias maneras, no solo de una". No habla de descanso, habla de un hueco que hay que saber tapar.

Su plan para ese hueco lleva años en marcha. Ronaldo ha levantado en paralelo un negocio enorme —hoteles, clínicas capilares, agua embotellada, medios— y cita aficiones como los viajes o el pádel. "Ya tengo todo mi futuro planeado", asegura. Es el perfil del futbolista de ahora, que no quiere que la retirada le pille sin nada que hacer. Otra cosa es que un plan de negocios tape del todo lo que echará de menos, que no es el dinero ni la agenda, sino la propia competición.

Un cierre de etapa dentro y fuera del campo

Sus palabras llegan en un momento vital que acompaña. Cristiano acaba de casarse con Georgina Rodríguez en una ceremonia íntima en Cascais, y viene de disputar con Portugal el Mundial 2026, eliminado en octavos, que ya avisó que sería su último Mundial. Todo apunta en la misma dirección.

Habrá que ver si ese "probablemente" acaba en adiós el año que viene o se estira un poco más, que con él nunca se sabe. Pero lo de fondo ya lo ha soltado: hasta el futbolista más empeñado en no retirarse termina asumiendo su destino. Y esa, para alguien que ha hecho de aguantar su bandera, no es una confesión pequeña.

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