Birmingham se convierte entre el 10 y el 16 de agosto en la capital del atletismo continental. El Alexander Stadium recibe a algunos de los mejores atletas europeos y permite a Reino Unido organizar, por primera vez en los 92 años de historia del campeonato, un Europeo de atletismo al aire libre. Pero detrás de la imagen de las gradas, las medallas y las retransmisiones internacionales existe una historia bastante menos deportiva: hace menos de tres años, el Ayuntamiento de Birmingham reconocía que no podía equilibrar sus cuentas.

El 5 de septiembre de 2023, Birmingham City Council emitió un Section 114 notice, un mecanismo previsto en la legislación británica cuando una administración local considera que no puede cumplir sus obligaciones financieras con los recursos disponibles. No equivale jurídicamente a una declaración de bancarrota, porque los ayuntamientos británicos no quiebran como una empresa, pero la palabra bankruptcy se instaló rápidamente en el debate público.

El propio Ayuntamiento explicó entonces que afrontaba, entre otros problemas, una potencial responsabilidad por reclamaciones de igualdad salarial calculada entre 650 y 760 millones de libras. También existían importantes desviaciones en el presupuesto ordinario.

Tres años después, esa misma ciudad abre sus puertas al Campeonato de Europa de atletismo.

Un campeonato que también tuvo problemas para cuadrar sus cuentas

La elección de Birmingham se produjo en noviembre de 2022, después del éxito organizativo de los Juegos de la Commonwealth de ese mismo año. El proyecto tenía una ventaja evidente: buena parte de la infraestructura ya estaba construida.

El escenario principal sería el Alexander Stadium, una instalación histórica del atletismo británico que acababa de ser profundamente transformada. La remodelación supuso una inversión de alrededor de 72 millones de libras y había servido como pieza central de los Juegos de la Commonwealth.

En el momento de presentar la candidatura europea, el Ayuntamiento llegó a contemplar una aportación máxima de 13,7 millones de libras para cubrir el coste neto del campeonato.

El problema apareció después. La situación financiera municipal cambió radicalmente y el proyecto del Europeo acabó registrando un déficit previsto de 2,2 millones de libras en su presupuesto directo. La West Midlands Combined Authority (WMCA) buscó recursos adicionales para cubrir parte de ese agujero. En enero de 2024 se aprobó una aportación extra de 600.000 libras, dentro de un esquema financiero más amplio vinculado al legado de los Juegos de la Commonwealth.

El dato resulta especialmente significativo porque el Europeo dejó de ser únicamente una competición deportiva. También pasó a convertirse en una prueba sobre una de las palabras más utilizadas cuando una ciudad organiza un gran acontecimiento: legado.

Birmingham había realizado una importante inversión pública para los Juegos de 2022. El presupuesto global de aquellos Juegos fue de 778 millones de libras, según el Gobierno británico, y la transformación del Alexander Stadium formaba parte de la apuesta por que las instalaciones siguieran generando actividad una vez apagada la llama de la Commonwealth.

Acoger el Europeo cuatro años después permite utilizar otra vez esa infraestructura sin levantar un estadio nuevo. En ese sentido, Birmingham representa precisamente el modelo que los organismos deportivos llevan años defendiendo frente a los llamados elefantes blancos: reutilizar instalaciones existentesentes en lugar de construirlas para una única competición.

La ciudad que quiere dejar atrás la etiqueta de “bancarrota”

El contexto de 2026 es diferente al de 2023. En febrero, el Ayuntamiento presentó sus nuevas cuentas asegurando que había conseguido elaborar un presupuesto equilibrado para 2026-2027 y anunció 130 millones de libras adicionales para servicios municipales. Un mes después, tras la aprobación definitiva del presupuesto, el líder municipal sostuvo que Birmingham podía desprenderse de una vez de la etiqueta de “Bankrupt Birmingham”.

La recuperación, sin embargo, no borra lo sucedido. La intervención financiera obligó a Birmingham a desarrollar un amplio programa de ajuste y a recurrir al denominado Exceptional Financial Support del Gobierno británico. Un informe de los comisionados enviados para supervisar la situación señalaba en 2024 que el municipio había recibido autorización para utilizar hasta 1.250 millones de libras mediante este mecanismo, principalmente relacionado con las obligaciones derivadas de las reclamaciones por igualdad salarial y con sus problemas presupuestarios.

Por eso, el Europeo ofrece una imagen difícil de separar del contexto local. Durante una semana, una ciudad asociada en los últimos años a recortes, desequilibrios presupuestarios e intervención gubernamental mostrará al exterior un estadio internacional y un gran evento deportivo.

La organización intenta además que el campeonato tenga impacto fuera de las gradas. UK Sport y otras entidades han desarrollado el programa Beyond, destinado a utilizar Birmingham 2026 para aumentar la práctica deportiva y acercar el atletismo a comunidades locales. En mayo, por ejemplo, una iniciativa vinculada al programa reunió en el Alexander Stadium a unos 950 participantes, incluidos alrededor de 450 niños y jóvenes.

Es justamente ahí donde se medirá una parte del resultado del Europeo que no aparecerá en el medallero.

Birmingham ya ha demostrado que puede organizar acontecimientos deportivos. Los Juegos de la Commonwealth de 2022 fueron presentados posteriormente por las instituciones británicas como un evento con un impacto económico cercano a los 870 millones de libras en la economía del Reino Unido, aunque ese tipo de estimaciones siempre debe diferenciarse de los ingresos directos obtenidos por una ciudad.

La pregunta para 2026 es distinta: ¿puede una gran competición seguir teniendo sentido cuando las administraciones que la pagan atraviesan dificultades financieras?

Birmingham tiene a su favor que no ha tenido que construir de cero la principal instalación del campeonato. También que el Europeo contribuye a dar continuidad a una inversión realizada para 2022. En contra aparece un elemento imposible de ignorar: mientras el consistorio trataba de recuperar el equilibrio de sus cuentas, la competición también necesitó encontrar dinero adicional para cerrar las suyas.

Desde este lunes, las respuestas deportivas se decidirán en el tartán. Las económicas tardarán bastante más en conocerse.

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