El Regate

El Balón de Oro habla español

Ocho de los trece galardones de la gala celebrada en Londres reconocen el dominio del fútbol español, con Alexia Putellas, Lamine Yamal y Luis de la Fuente como protagonistas

Ilustración del trofeo Balón de Oro durante el partido de la Liga F entre el FC Barcelona y el RCD Espanyol de Barcelona en el Estadio Johan Cruyff. EP/Archivo.
Ilustración del trofeo Balón de Oro durante el partido de la Liga F entre el FC Barcelona y el RCD Espanyol de Barcelona en el Estadio Johan Cruyff. EP/Archivo.

Harry Kane se llevó el Balón de Oro, pero España se adueñó de la noche. El fútbol español convirtió este lunes el London Palladium en el escenario de una celebración colectiva que fue mucho más allá del premio individual más codiciado. Ocho de los trece galardones entregados tuvieron acento español, una cosecha que recorrió todas las generaciones, desde la juventud de Lamine Yamal y Vicky López hasta la consagración de Alexia Putellas, pasando por los reconocimientos a Luis de la Fuente, Unai Simón y el Barcelona femenino. Londres había preparado una ceremonia para coronar a los mejores futbolistas del planeta y terminó asistiendo a una exhibición del extraordinario momento que atraviesa el fútbol nacional.

La imagen adquiere todavía más dimensión al mirar unos meses atrás. España conquistó el pasado 19 de julio su segundo Mundial masculino, dieciséis años después de aquella primera estrella bordada en Sudáfrica. Ahora, el reconocimiento individual a algunos de sus protagonistas prolonga una etapa en la que los éxitos de las selecciones conviven con el dominio de los clubes y la aparición constante de nuevos talentos. El fútbol español no necesita ganar todos los premios para reivindicar su lugar en la élite. Le basta con mirar la lista de galardonados.

Alexia Putellas y seis años de un trono español

Si hubo un premio que resumió la dimensión histórica de la velada, fue el de Alexia Putellas. La futbolista catalana conquistó su tercer Balón de Oro, después de los obtenidos en 2021 y 2022, y recuperó una corona que durante las tres últimas temporadas había pertenecido a Aitana Bonmatí. Dos jugadoras, seis galardones consecutivos y una hegemonía que no encuentra comparación en el fútbol femenino contemporáneo. Desde 2021, ninguna futbolista de otra nacionalidad ha conseguido romper ese dominio.

El tercer reconocimiento de Alexia tiene, además, un significado especial. La centrocampista de Mollet del Vallès ha recorrido un camino marcado por las lesiones, las recuperaciones y la exigencia de volver a competir al máximo nivel después de haber alcanzado prácticamente todas las cimas posibles. Su última temporada con el Barcelona, antes de emprender una nueva etapa en el London City Lionesses, terminó con 20 goles, 14 asistencias y cuatro títulos, entre ellos la Liga de Campeones. Una campaña que también le permitió recuperar su mejor versión con la selección española.

La historia de Alexia es también la de una generación que ha transformado el lugar del fútbol femenino español en el mundo. Lo que hace apenas una década parecía un horizonte lejano se ha convertido en una sucesión de reconocimientos internacionales. Putellas y Bonmatí acumulan tres Balones de Oro cada una, una cifra que habla de su talento individual, pero también del crecimiento de una estructura competitiva capaz de formar, desarrollar y reunir a algunas de las mejores jugadoras del planeta.

Y la noche no terminó ahí. El Barcelona fue elegido mejor club femenino, mientras que Pere Romeu recibió el premio al mejor entrenador y Cata Coll fue reconocida como la mejor portera. Tres galardones que completaron la celebración azulgrana y pusieron de manifiesto que el éxito de Alexia responde también a la fortaleza de un proyecto colectivo.

Del Mundial al Balón de Oro

El fútbol masculino español encontró en Londres una prolongación de la gloria conquistada durante el verano. Luis de la Fuente fue reconocido como el mejor entrenador del año, un galardón que premia su papel al frente de una selección capaz de conquistar el Mundial y devolver a España a lo más alto del fútbol internacional.

El técnico riojano, que ha construido buena parte de su trayectoria en las categorías inferiores de la Federación, encontró en el campeonato del mundo la confirmación definitiva de su proyecto. Su selección ha sabido combinar el talento de futbolistas acostumbrados a dominar el balón con una verticalidad y una capacidad competitiva que amplían los registros históricos del juego español. El resultado ha sido un equipo campeón y una generación que aspira a prolongar su ciclo de éxitos.

También hubo recompensa para Unai Simón, distinguido con el Trofeo Yashin al mejor portero masculino. El guardameta del Athletic Club se consolidó durante el Mundial como una de las piezas fundamentales del equipo de De la Fuente y encontró en Londres el reconocimiento a una trayectoria marcada por la regularidad. En una gala tradicionalmente dominada por delanteros y grandes figuras ofensivas, su premio permitió poner el foco en una posición pocas veces protagonista de los grandes homenajes.

La presencia española tampoco se limitó a quienes subieron al escenario. Rodri Hernández terminó cuarto en la clasificación del Balón de Oro masculino, mientras que Fabián Ruiz ocupó la décima posición. Tres españoles entre los diez mejores futbolistas del mundo, contando a Lamine Yamal, completaron la fotografía de una selección cuyo talento se distribuye entre algunos de los clubes más importantes de Europa.

Lamine Yamal y Vicky López, un futuro que ya está aquí

Si Alexia representa la madurez de una generación extraordinaria, Lamine Yamal y Vicky López encarnan la promesa de su continuidad. Los dos jóvenes futbolistas fueron distinguidos con los premios al mejor talento emergente de sus respectivas categorías, confirmando que el fútbol español también tiene motivos para mirar hacia adelante con optimismo.

A sus 19 años, Lamine Yamal conquistó su tercer Trofeo Kopa consecutivo, después de los logrados en 2024 y 2025. El extremo del Barcelona volvió a quedarse a las puertas del Balón de Oro absoluto, pero su tercera posición, por detrás de Harry Kane y Kylian Mbappé, demuestra hasta qué punto ha dejado de ser únicamente una promesa. Ya pertenece, por méritos propios, a la conversación sobre los mejores futbolistas del planeta.

Su fútbol conserva algo difícil de encontrar en una época de sistemas cada vez más estudiados: la capacidad de sorprender. Lamine juega con la naturalidad de quien parece desconocer el peso de las expectativas y con una personalidad competitiva impropia de su edad. No necesita que los premios lo presenten como una estrella de futuro. Su presente ya lo acredita.

En la categoría femenina, Vicky López conquistó su segundo reconocimiento consecutivo como mejor futbolista joven. La jugadora del Barcelona representa otra de las grandes apuestas del fútbol español, capaz de incorporar nuevas figuras a un equipo que lleva años instalado en la élite europea. Su éxito, junto al de Lamine, refuerza una de las conclusiones más interesantes de la gala: España no solo cuenta con una generación de estrellas consolidadas, sino también con futbolistas preparados para tomar el relevo.

Harry Kane se lleva el gran premio de una noche española

En medio de la celebración española, Harry Kane encontró por fin su gran recompensa individual. El delantero del Bayern de Múnich conquistó el Balón de Oro masculino después de una temporada extraordinaria en la que firmó 73 goles entre su club y la selección inglesa, además de contribuir a la conquista del triplete nacional del conjunto bávaro. También recibió el reconocimiento al mejor delantero del año.

A sus 33 años, el capitán de Inglaterra puso fin a una espera de un cuarto de siglo sin ganadores ingleses del Balón de Oro. El último había sido Michael Owen en 2001. Kane se impuso a Kylian Mbappé, segundo, y a Lamine Yamal, tercero, en una votación que dejó al joven español sin su primer gran premio individual absoluto.

El galardón de Kane impidió el pleno español en los dos reconocimientos más importantes, pero no restó protagonismo al resto de una ceremonia que también coronó al Paris Saint-Germain como mejor club masculino, a la mexicana Charlyn Corral como mejor delantera y al inglés Bukayo Saka con el Premio Sócrates, destinado a reconocer el compromiso social de los futbolistas.

El balance final dejó una imagen difícil de ignorar. Ocho premios de trece posibles, seis Balones de Oro femeninos consecutivos repartidos entre dos españolas, tres futbolistas nacionales entre los diez mejores del mundo en categoría masculina y una selección campeona del mundo. Una acumulación de éxitos que trasciende la satisfacción de una noche y dibuja el momento de un fútbol que ha aprendido a competir y ganar desde escenarios muy diferentes.

El Balón de Oro nació hace setenta años para distinguir al mejor futbolista de Europa y terminó convirtiéndose en el reconocimiento individual más prestigioso del planeta. En su primera ceremonia celebrada en Londres, precisamente la ciudad elegida para homenajear a Stanley Matthews, su primer ganador, el galardón dejó una conclusión que va mucho más allá del nombre grabado en el trofeo principal. El oro fue para Kane, pero el fútbol español tuvo una noche para enmarcar.

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