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El Regate

40.533 personas y un 7-0: el Clásico femenino crece más rápido que su igualdad deportiva

El Barcelona y el Real Madrid ya son capaces de llenar un estadio para su gran duelo, pero la rivalidad todavía está muy lejos de ser equilibrada

Artículos escritos por Carlos Molina en ElPlural.com
FC Barcelona celebrando uno de los siete goles en el Clásico femenino| EP

FC Barcelona celebrando uno de los siete goles en el Clásico femenino| EP

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El Clásico femenino ya tiene una nueva cifra para medir su crecimiento. 40.533 espectadores acudieron el domingo al Spotify Camp Nou para ver al Barcelona derrotar 7-0 al Real Madrid, una asistencia récord para un partido de Liga F desde la profesionalización de la competición. Cuatro goles de Clàudia Pina antes del descanso convirtieron el regreso del gran estadio a un partido femenino en una exhibición del equipo azulgrana.

El dato necesita una precisión histórica. El récord absoluto de asistencia a un partido de clubes femeninos en España continúa estando en los 60.739 espectadores que acudieron al Atlético-Barça del Metropolitano en marzo de 2019, pero aquella cifra se produjo antes de la creación de la actual Liga F profesional. El registro del Camp Nou es, por tanto, el más alto dentro de la competición profesional actual. 

El estadio ya ha comprado el partido

La entrada del Camp Nou demuestra que existe un mercado para estos encuentros. No hace falta que Barcelona y Real Madrid lleguen igualados en la clasificación para que decenas de miles de personas quieran verlos. El escenario, los escudos y la dimensión internacional del enfrentamiento son suficientes para convertirlo en una cita capaz de llenar un estadio de primer nivel.

La televisión cuenta una historia parecida. El Real Madrid-Barça de la temporada 2025/26 fue el partido más visto de la historia de Liga F, con 685.335 espectadores, dentro de una competición que cerró aquella temporada con 7,5 millones de espectadores acumulados y un crecimiento del 11,2% respecto al curso anterior. 

El interés, por tanto, existe. Y cada vez es mayor. El problema no está en conseguir que la gente quiera ver el Clásico. Está en conseguir que el resultado deje de parecer escrito antes de empezar.

Un Clásico que todavía tiene un solo dueño

El 7-0 del domingo no fue una anomalía dentro de la historia reciente de este enfrentamiento. El Barcelona domina ampliamente los duelos contra el Real Madrid desde que el club blanco creó su sección femenina en 2020. Tras el partido del domingo, el balance histórico entre ambos equipos es de 25 victorias del Barça, una del Madrid y un empate, con 99 goles azulgranas por 12 madridistas.

La diferencia tampoco se limita al enfrentamiento directo. El Madrid debutó como equipo femenino en la temporada 2020/21, después de la absorción del CD Tacón, con el objetivo declarado de construir desde el principio una estructura de fútbol base y competir en Primera. El Barcelona, en cambio, llevaba años desarrollando una sección que ya se había consolidado entre las mejores de Europa. 

El tiempo también ha ampliado esa distancia. El Barcelona suma 11 títulos de liga y cuatro Champions, la última conquistada en 2026. En Europa ha disputado siete de las ocho últimas finales y seis consecutivas hasta este último título. El Real Madrid todavía no ha conseguido levantar ninguno de esos dos trofeos. No es una crítica al Real Madrid. Es simplemente el ejemplo de dos proyectos que comenzaron desde puntos muy diferentes.

El Madrid todavía está construyendo lo que el Barça lleva décadas construyendo

El Real Madrid llegó al fútbol femenino de élite con un retraso evidente respecto al Barcelona. Su entrada formal se produjo en 2020 y la propia decisión de absorber al Tacón estuvo relacionada con la necesidad de disponer desde el inicio de una estructura competitiva y de cantera. 

Desde entonces, el club ha ido construyendo una plantilla capaz de competir en Europa y una cantera cada vez más relevante. Algunas de sus jóvenes ya han demostrado que la diferencia no es necesariamente eterna. Varias de las futbolistas que hoy forman parte del primer equipo blanco han derrotado al Barcelona en categorías inferiores, demostrando que existe una generación capaz de competir de tú a tú en el proceso formativo. 

Pero llegar al nivel del Barça requiere algo más que fichar talento. Requiere años de infraestructura, metodología, cantera, experiencia europea y continuidad competitiva. El Barcelona no ha llegado hasta aquí únicamente porque tenga mejores jugadoras: lleva tiempo construyendo un ecosistema alrededor de ellas.

¿Puede crecer una rivalidad sin igualdad?

La pregunta de fondo para Liga F es si el crecimiento comercial y social de una competición puede avanzar más rápido que su equilibrio deportivo.

En principio, no hay ninguna razón por la que dos equipos tengan que ofrecer siempre partidos igualados para generar audiencia. El fútbol masculino está lleno de ejemplos de grandes partidos con un favorito muy claro. Pero cuando se trata de construir una rivalidad a largo plazo, la incertidumbre es un activo: que el espectador no sepa quién va a ganar forma parte del producto.

El fútbol femenino español tiene ahora algo que hace unos años parecía lejano: grandes estadios, audiencias crecientes, partidos con cientos de miles de espectadores y clubes capaces de convertir un encuentro de Liga F en un acontecimiento nacional. El propio Clásico de 2025/26 ya había sido un récord televisivo antes de alcanzar ahora el récord de asistencia profesional. Lo que falta es otra cosa. Que el gran producto que ya existe tenga algún día una gran rivalidad deportiva a la altura.