Ir al contenido principal
El Regate

Un partido sin público, sin saludos y bajo la sombra de Gaza: así fue el Irlanda-Israel

El 1-1 en Bačka Topola puso fin a dos partidos marcados por los boicots, las protestas y la tensión entre las partes, después de que la FAI pidiera a UEFA la suspensión de Israel

Artículos escritos por Carlos Molina en ElPlural.com
Jugadores irlandeses durante el himno de Israel

Jugadores irlandeses durante el himno de Israel

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora

El Irlanda-Israel de la Nations League terminó este domingo con un 1-1 en Bačka Topola, pero el resultado quedó en segundo plano después de dos semanas en las que el fútbol se convirtió en el escenario de una disputa política mucho mayor. El encuentro, previsto inicialmente en Dublín, fue trasladado a Serbia y se disputó a puerta cerrada por decisión de la Federación Irlandesa de Fútbol (FAI), con el visto bueno de UEFA.

La FAI había decidido además seguir adelante con los dos partidos pese a la presión para boicotearlos. En noviembre de 2025, sus miembros habían aprobado una moción para solicitar a UEFA la suspensión de la Federación de Fútbol de Israel de las competiciones europeas. En septiembre de 2026, sin embargo, la federación comunicó que cumpliría con los dos encuentros después de consultar a los jugadores, entre los que existían posiciones diferentes y una mayoría favorable a disputar los partidos.

El primer encuentro, en Debrecen, terminó con un 3-0 para Irlanda. El segundo acabó con el empate que cerró la serie, pero volvió a estar acompañado de gestos políticos y de una relación especialmente tensa entre las dos delegaciones. El fútbol había dejado de ser un elemento aislado de la controversia para convertirse en parte de ella.

Una camiseta negra y un saludo que no llegó

Los jugadores irlandeses volvieron a saltar al campo con brazaletes negros en memoria de las víctimas de la guerra en Gaza y permanecieron con la cabeza inclinada durante el himno israelí. Antes del partido tampoco se produjo el habitual intercambio de banderines y los jugadores irlandeses evitaron el saludo protocolario con los futbolistas israelíes. En su lugar, sí saludaron a los árbitros.

El gesto tuvo además una dimensión individual. Gavin Bazunu, guardameta de Irlanda, decidió no participar en ninguno de los dos encuentros. El portero explicó que se trataba de una decisión basada en sus convicciones personales y señaló que consideraba incorrecta la muerte de civiles. Su postura se convirtió en el ejemplo más visible de la diferencia entre una decisión institucional y la conciencia de un deportista.

La FAI optó finalmente por disputar los partidos después de las conversaciones con la plantilla y justificó su decisión también por la necesidad de proteger los intereses del fútbol irlandés. El seleccionador Heimir Hallgrímsson había admitido que el grupo estaba dividido y que no existía una solución con la que todos estuvieran cómodos.

La tensión también llegó a la sala de prensa

La previa del segundo partido añadió un nuevo episodio a la controversia. La rueda de prensa de Hallgrímsson fue interrumpida después de que un periodista israelí acusara a jugadores irlandeses de haber utilizado un insulto racista contra futbolistas de Israel durante el encuentro anterior. El responsable de comunicación de la FAI, Kieran Crowley, rechazó la acusación y calificó lo afirmado de falso antes de poner fin a la comparecencia.

El episodio evidenció que la tensión ya no estaba limitada a las decisiones de las federaciones o a las protestas previas. También había llegado a la relación entre periodistas, jugadores y responsables federativos. La conferencia de prensa, una parte rutinaria de cualquier partido internacional, terminó convertida en otra extensión del conflicto que rodeaba a la eliminatoria.

¿Quién debe cargar con el boicot?

Ahí aparece la pregunta que convierte este caso en algo más que una polémica entre dos selecciones. ¿Dónde termina la responsabilidad de un futbolista y empieza la de una federación?

Los jugadores irlandeses estaban sometidos a una presión pública considerable en su país. Más de 160 deportistas habían firmado una carta pidiendo a la FAI que reconsiderase su decisión de jugar, mientras aficionados y figuras políticas defendían el boicot. Al mismo tiempo, la federación sostuvo que no podía actuar al margen de UEFA y que existía un riesgo de consecuencias deportivas si Irlanda no cumplía con sus compromisos.

Eso deja tres niveles diferentes. Está el deportista, que puede decidir si quiere participar; la federación, que debe decidir si cumple sus compromisos competitivos; y UEFA, que establece las reglas bajo las que se disputa el torneo. El caso Bazunu demuestra que esas tres responsabilidades no tienen por qué coincidir.

 

Etiquetas Deportes Fútbol