Algunos están nominados a los premios Goya de este año. Carla Simón (‘Verano 1993’), Andoni de Carlos (‘Handia’), Paco Plaza y Fernando Navarro (‘Verónica’), Coral Cruz (‘Incierta gloria’) y Pablo Berger ('Abracadabra') se reunieron la pasada semana en Madrid convocados por el sindicato ALMA, para poner las cartas sobre la mesa en cuanto a la precariedad de su profesión. "Si hay una figura infravalorada en España, ésa es la del guionista", sentenció Berger.
El primero de los problemas es la invisibilidad, su nombre suele pasar desapercibido en medio del director o los actores. En los Goya de hace dos años, se desató la polémica porque los guionistas no pudieron pasar por la alfombra roja, algo que la Academia de Cine tuvo que corregir ante las protestas.

Sin poder dedicarse a su profesión

Según datos de DAMA, la asociación que gestiona los derechos de autor audiovisuales, solo un 12% de los escritores de cine y televisión pueden vivir exclusivamente de su profesión y al 76% no le pagan nada por ceder en exclusiva su trabajo si no se llega a producir. Desde Alma ya se ha intentado establecer unas tarifas mínimas, para que nadie pueda bajarlas sin control, pero la Comisión Nacional de la Competencia les puso una multa de 29.700 euros por considerar que esas tarifas orientativas estaban distorsionando el mercado e imponiendo condiciones a los productores. 

Mejor en televisión

Además, el 46,3% de los guionistas profesionales en España cobra menos de 12.000 euros al año y el 24,6% no cotiza en la Seguridad Social. Para un guionista es mejor trabajar en televisión, pues está integrado en una estructura empresarial. En las películas, proliferan los autónomos o falsos autónomos. A menudo, a los guionistas de cine se les encarga un guion que solo cobran si se consigue realizar la película, o si esta no se queda a medias.

Más reconocidos en el mundio anglosajón

Esta falta de reconocimiento, que nos aleja del mundo anglosajón, donde los guionistas son muy valorados (no hay nada más que fijarse en el peso que tienen en los títulos de crédito de Netflix o HBO), suele tener una proyección en los salarios, como señaló Fernando Navarro, que reclamó que nadie los aparte "de la primera línea y que también se te reconozca salarialmente, porque además de ir a la entrega de unos premios, hay que pagarse el traje". Dos problemas en medio de un oficio difícil, fundamental en las películas. "Contar historias es un ejercicio de funambulismo. Estamos en la cuerda floja y sabemos que la película funciona cuando el espectador dice: ‘Se va a caer’. Ahí está la emoción", explicó Berger, que califica a estos profesionales como "dueños del tesoro". La cosa se complica aún más cuando se trata de mujeres. "Queda muchísimo por hacer. Necesitamos referentes y que haya más mujeres guionistas, pero también más mujeres directoras y productoras que introduzcan personajes femeninos en las historias", expresó Carla Simón.