Una semana después de los ataques estadounidenses e israelíes en Irán, las consecuencias materiales empiezan a llegar. La primera se aprecia en el aumento del precio del carburante, en un ascenso del barril de Brent por encima de los 90 dólares. El precio del diésel (gasóleo B) ha subido un 12,5% de media desde que comenzaron las hostilidades y la gasolina ha hecho lo propio sobre un 7%, según los últimos datos del Ministerio de Transición Ecológica. A su vez, el IBEX 35 también ha experimentado caídas del 7%, cerrando su peor semana en cinco años.

A pie de surtidor la realidad es dura. Quien llenó el depósito de gasolina este viernes pagó 5,45 euros más por 50 litros de gasolina que antes de los bombardeos sobre Irán, y si lo hizo con diésel, la subida se acercó a los 9,2 euros. Un significativo golpe al bolsillo que no se detiene, ya que se prevé que los precios sigan aumentando conforme pasen los días de conflicto bélico. Por ahora, el techo de subida se fija, por parte de los expertos en las fluctuaciones de este mercado, en 1,8 euros el litro de gasolina. Por ahora. Los datos oficiales del Ministerio cifraban el diésel en 1,27 euros por litro y la gasolina en 1,57 euros. Sin embargo, las tensiones en Oriente Medio, el crecimiento del precio del barril y el bloqueo en el estrecho de Ormuz han provocado una fuerte descompensación entre las estadísticas oficiales y el gasto al bolsillo de los conductores, que han pagado hasta 22 céntimos más por litro de diésel en menos de una semana.

En promedio, las grandes petroleras (Repsol, Moeve, BP, Galp y Shell), las estaciones 'blancas' o de bajo coste y los supermercados han experimentado subidas promedio de casi 11 céntimos la gasolina y 18,4 céntimos el diésel entre el domingo y el viernes, según el diario El Mundo. Las cinco grandes experimentaron antes el aumento de precios, ya que sus operaciones están sujetas al mercado internacional. En total, en los últimos cinco días, éstas han registrado subidas máximas de 17,2 céntimos en diésel y 9,6 céntimos en gasolina. Por su parte, las low cost, las cooperativas y los hipermercados tardaron más en subir los precios, pero han terminado por hacer lo propio e incluso superar las variaciones de los operadores dominantes. Las gasolineras blancas encabezan el aumento en ambos productos con subidas medias de 15,6 y 22,3 céntimos en gasolina y diésel, respectivamente.

Surge una pregunta principal al ver este despropósito en los precios: ¿por qué sube más el gasóleo que la gasolina? Porque la oferta mundial de diésel es más escasa y cara por la caída de importaciones, porque Europa no tiene mucha capacidad de refinado y por el plano geopolítico, que dicta estas oscilaciones. La demanda de diésel está muy ligada al gran transporte y la actividad industrial, mientras que la gasolina se consume más habitualmente para la movilidad privada, menos reactiva a lo que ocurre en el mundo. Así las cosas, aerolíneas y navieras pueden verse obligadas a cambiar sus itinerarios y las fábricas podrían tener que hacer acumulación ante el fantasma del desabastecimiento, pero un trabajador no cambiará el trayecto de su casa al trabajo aunque la geopolítica influya en el precio que paga por hacer ese viaje.

El IBEX cierra su peor semana en cinco años

Además del crecimiento del precio del carburante, otra consecuencia del impacto de la guerra ha sido que el IBEX 35 ha cerrado su peor semana en cinco años con una pérdida del 7%. De esta forma, el selectivo nacional ha cerrado la sesión de este viernes en los 17.074,4 puntos tras caer cerca de un 1%.

En este contexto, el valor que más se ha alzado en el Ibex 35 este viernes ha sido Telefónica (+2,89%). Le siguen Repsol (+2,67%), Naturgy (+1,79%), Amadeus (+1,64%), Enagás (+0,79%) y Endesa (+0,70%). Del lado contrario, los valores con mayores caídas eran Grifols (-3,36%), Indra (-3,07%), ArcelorMittal (-3,06%), Fluidra (-2,92%) y Acciona (-2,87%). En lo que respecta al resto de los principales mercados europeos, también se registraron caídas. Así, Londres perdió un 1,33%; París, un 0,86%; Fráncfort, un 1,13%; y Milán, un 1,14%.

Fruto de la escalada de tensiones y del bloqueo del Estrecho de Ormuz, la naviera Maersk informaba este viernes de la suspensión temporal de los servicios FM1 y ME11, puente entre Oriente Próximo y el Lejano Oriente con Europa, así como los servicios de lanzadera en la región, al considerar que la guerra compromete la seguridad de la navegación en el golfo Pérsico. Por ello, los precios de los hidrocarburos no cesan su alza. El barril de Brent subía más de un 6,65% al cierre de la sesión europea, hasta los 91,12 dólares, cifra que no se registraba desde abril del año pasado. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI) alcanzaba los 89 dólares, un 9,97% más.

Respecto a los contratos de futuros europeos del gas natural, alcanzaban los 52,53 euros por megavatio hora, un 3,55% más. A razón de la volatilidad del crudo por el conflicto en Oriente Próximo, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, ha indicado que una subida del 10% del precio de la energía que se sostuviera durante un año se traduciría en un aumento de la inflación de cuatro décimas, mientras que restaría entre una y dos décimas al crecimiento de la economía. En este sentido, los analistas de Julius Baer señalaban que la renta fija europea se ha visto sometida a una "tensión considerable" por la situación geopolítica. A su vez, las preocupaciones al alza sobre la energía han cambiado las expectativas del Banco Central Europeo (BCE), con los mercados ya descontando la posibilidad de una subida de tipos para final de año. Así, el rendimiento de bono español con vencimiento a 10 años ascendía hasta el 3,346% y la prima de riesgo frente a la deuda alemana avanzaba en casi tres puntos, hasta los 48,8 puntos básicos.

En consonancia con todo lo explicado anteriormente, el oro ha mantenido su valor previo al inicio del conflicto en Oriente Medio y se mantiene en la cota de los 5.150 dólares, aunque ha llegado a tocar los 5.400 a lo largo de la semana. Por su parte, la plata, mucho más sensible, caía más de un 6% sobre los valores del viernes pasado y se posicionaba sobre los 72 dólares la onza troy. Sin embargo, el bitcoin, activo considerado de riesgo, es uno de los pocos valores de inversión que mejora su posición esta semana. La criptomoneda sube un 2% en los últimos siete días y, aunque llegó a rozar los 74.000 dólares, cotiza próximo a los 69.000. "Este comportamiento no es propio de un activo con una base frágil, es el de un mercado con una demanda estructural real", ha argumentado la directora de investigación de activos digitales en WisdomTree, Dovile Silenskyte.

En lo que respecta al mercado de divisas, el dólar también está haciendo lo propio. El tipo de cambio entre el euro y la divisa estadounidense se negocia ahora a 1,158 billetes verdes por cada euro, frente a los 1,182 a los que se intercambiaba hace una semana. "El dólar continuará fortaleciéndose mientras la guerra en Oriente Medio se prolongue, consolidando su papel como principal activo refugio en los mercados financieros internacionales", valoraba la 'fintech' Ebury en un informe publicado este viernes.

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