La gran banca española ha recobrado una fuerza notable tras haber superado las grandes dificultades que trajo consigo la crisis económica del año 2008, cuando el mundo parecía venirse abajo. Las entidades financieras del país vienen viviendo años de bonanza y se mantienen en una senda de avance continuo, con una tendencia alcista en sus negocios consolidada. Prueba de ello, según trasladaba CCOO tras la realización de un estudio del sector, son los datos que dejan el 2025 y el primer semestre de 2026. El pasado año las seis principales entidades financieras españolas registraron un crecimiento de sus beneficios del 6%, con un aumento de la rentabilidad del patrimonio neto que superó el 14%, unos porcentajes que suponen más de 36.000 millones de euros que darían lugar a una ganancia neta de 93 millones al día. En lo que se refiere al primer semestre del 2026, el beneficio neto ya superaba la mitad de lo ganado en 2025, al registrar más de 20.000 millones de euros.
El sindicato subraya el llamativo comportamiento de los grandes bancos españoles, la evolución tras superar la crisis económica y la caída de la morosidad, lo cual afirman es signo del buen momento por el que pasa la economía española. Ahora bien, inciden que estos resultados llegan impulsados también por el trabajo dedicado de los empleados del sector, sobre los cuales dicen que han quedado atrás y que, tal y como han podido comprobar en su estudio, afrontan una condiciones de laborales especialmente complejas. La notable disminución de la plantilla en los últimos 20 años, la cual no ha ido acompañada de pedir a los empleados cumplir con unos objetivos más laxos, está provocando una situación de estrés que se ha hecho extensiva a buena parte de las plantillas, como expone la encuesta realizada por CCOO a un total de 46.000 profesionales de la banca.
Según apuntan desde el sindicato tras haber realizado el estudio, a lo largo de los últimos años el sector financiero ha seguido "una estrategia de reducción de empleo dirigida a mejorar sus indicadores de eficiencia". Tal y como recalcan, el peso de los costes de personal en sus cuentas de resultados ha seguido una evolución descendente y las plantillas "se han visto abocadas a jornadas de trabajo extendidas, en las que las horas extraordinarias, se han multiplicado". La disminución del número de empleados ha incrementado la carga de trabajo de los profesionales del sector, el cual apuntan que, desde 2008, ha "expulsado" a 108.000 personas del sector bancario y decidido cerrar las puertas el 63% de las oficinas, haciendo que España haya pasado de ser el país con mayor densidad de sucursales por habitante a situarse en la cola de Europa en este ámbito.
Los efectivos disponibles se reducen, pero las tareas a realizar y los objetivos por cumplir son los mismos o, incluso, más. Esta es una de las principales que extrae el sindicato, aludiendo a que, por los datos que han recabado, han podido observar que, en el último año, más de 19.000 personas empleadas trabajaron casi 110.000 horas extraordinarias, lo que equivaldría, tal y como remarcan, a más de 3.000 nuevos empleos a tiempo completo. Ahora bien, en CCOO no solo preocupa la cantidad de horas que los empleados debieron de dedicar fuera de su jornada laboral para llegar a las metas marcadas, ya que entienden especialmente preocupante que el 76% de esas horas extra que realizaron, casi 83.000, no fueron remuneradas.
El sindicato denuncia que el sector arroja sobre sus plantillas "cargas de trabajo desmesuradas", argumentando como consecuencia directa del ajuste de plantilla, la ratio de atención potencial se ha disparado a 300 habitantes por empleado en activo, el doble que en 2008, obligando a los trabajadores a gestionar "carteras masivas".
Entre otros aspectos que consideran especialmente complejos de este modelo de trabajo implantado en el sector, recriminan especialmente aspectos como los sistemas de rankings que presionan de manera constante al empleado y lo expone públicamente, así como muestran un profundo rechazo al mecanismo de Incentivos. Desde CCOO entienden que la retribución variable, "implantada de manera unilateral y discrecional", están totalmente deslegitimada. De hecho, subraya que el 49,6% de los trabajadores que han participado en la encuesta les otorga una puntuación de “0” por su opacidad.
Las mecánicas establecidas, en las que cobran especial relevancia la fijación de objetivos comerciales, entienden que agravan la situación por modelos de liderazgo tóxicos y autoritarios y la quiebra ética de compliance. Esto es algo a lo que hacen referencia indicando que el 64% de los gestores comerciales declara que se siente presionado para vender productos bancarios hasta el extremo de comprometer el cumplimiento de la normativa de protección al consumidor.
Así, desde el sindicato muestran también intranquilidad argumentando que, pese al marco regulatorio y a los convenios colectivos firmados, la desconexión digital es una utopía en la práctica diaria. En la presentación del estudio realizado señalaron que el uso intensivo de dispositivos corporativos obligatorios somete a los profesionales a una hiperconectividad permanente, cronificando la ansiedad, las alteraciones graves del sueño, el síndrome de burnout y cuadros depresivos agudos.
Esta situación de tensión parece estar llegando a un punto límite y, entre los encuestados, más del 90% afirma que se encuentra dispuesto a sumarse a movilizaciones con las que reclamar cambios en sus condiciones laborales. De hecho, tal y como ha señalado el sindicato, estas van a empezar a darse progresivamente a mediados de octubre, comenzando con movilizaciones que vayan aumentando hasta alcanzar un paro en el trabajo de dos horas en el mes de diciembre y no descartando el impulso de una huelga general en el sector.
La propuesta que realiza el sindicato para calmar las aguas pasa por una reducción de la jornada laboral a un total de 1.600 horas anuales y otorgando a cada trabajador un fin de semana de tres días al mes, así como reclamando un incremento en la retribución salarial fija que rebaje el porcentaje que se otorga a lo variable y pidiendo que haya una dotación mínima de tres o cuatro personas por oficina. Entre otros aspectos, CCOO también solicita que se aborde el relevo generacional ante el envejecimiento de las plantillas de este sector, al igual que también entiende importante que se proceda a una regulación laboral de la Inteligencia Artificial.
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